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pies femeninos

Publicado por Heriberto el 02 de Sep, 2005

Explicacion sobre el origen del fetichismo de los pies femeninos
DE LOS ORIGENES DEL FETICHISMO DE LOS PIES FEMENINOS



Tradicionalmente la atraccion sexual masculina, pasiva y activa, hacia los pies de la mujer, se ha estudiado con el instrumental teorico y metodologico del psicoanalisis Freudiano. Sobre todo se ha echado mano de contribuciones como la “falificacion simbolica” de la madre, por parte del hombre, movilizada por el miedo –tambien simbolico-de la perdida del propio miembro.



Personalmente me ha tocado luchar durante años con esa posicion, particularmente preocupante si consideramos su proximidad a posibles inclinaciones homosexuales. Sin dejar la nomenclatura del psicoanalisis, yo he encontrado aproximaciones importantes al posible origen del fetichismo del pie en el estudio del desarrollo libidinal temprano, denominado por los cultores como las fases sadico anal, sadico oral y sadico genital. Luego expondre un descubrimiento interesante con respecto a una posible version femenina de la “Falificacion.”



Desde el punto de vista de la teoria del desarrollo libidinal, el fetiche –el pie femenino por antonomasia - viene a ser al mismo tiempo una sintesis y una garantia ante un hecho psicologico importante: la culminacion de la fase de latencia sexual (hacia los once o doce años en el varon) y por consiguiente la deseable superacion de las fases sadicas antes mencionadas. Cuando hablo de “garantia” es para referirme a la necesidad del sujeto de conservar y practicar –por otros caminos y principalmente de una manera simbolica - el principio del placer vinculado a las mencionadas fases, sobremanera cuando la aludida transicion se da de una manera traumatica o accidentada.



Muy concretamente el pie, y sobre todo el pie femenino para el varon heterosexual, puede proporcionar –real o simbolicamente - experiencias sensibles cercanas a aquellas vivencias sadicas: la anal a traves del olor de los pies (asociacion con las heces); la oral a traves del lamido, mordido, chupado y besado; y la genital a traves de la evocacion masturbatoria o del frotamiento de los genitales –femeninos o masculinos - en los pies de la compañera sexual.



Pero podria haber una marcada correlacion entre el fetichismo de los pies y el de los zapatos femeninos. Una posible explicacion para el fetichismo de los zapatos es que ellos serian una forma simbolica de guarda –garantia – de las pulsiones sado-atavicas, teniendo lugar entre el calzado y el pie desnudo una dialectica simbolica de libertad: mientras el zapato “esconde” un mundo de debilidades socialmente inaceptables, el pie descalzo simboliza la liberacion simbolica de ese yugo y la continuacion simbolica de las posibilidades del placer sadico a traves del tiempo, sin importar la edad del sujeto. Por supuesto, el valor agregado de “la belleza” del pie femenino, al mismo tiempo que un ejercicio de simulacion (Jose Ingenieros, La simulacion en la Lucha por la Vida) o de sublimacion en terminos freudianos, seria una simbolizacion del valor de la libertad en ellos significado.



Reafirmando la teoria de la “falificacion”, nosotros hemos observado a traves de Internet una marcada relacion entre el amor lesbico y el fetichismo de los pies. Incluso, se observa una generalizacion del autoerotismo femenino a traves de los pies. En todo caso parece ser una practica sexual extendida el uso erotico de los pies entre las parejas lesbicas. Seria obvio en estos casos el drama de la falificacion. Pero mas todavia: podria sospecharse un origen eminentemente femenino (maternal) del amor por los pies. En el caso del varon, esta pulsion podria corresponder a un predominio del factor anima de su personalidad (en terminos de Carl Jung). En mi caso particular he sentido como las sensaciones por los pies femeninos van desde la sencilla ternura (por ejemplo acariciarlos y besarlos) y la admiracion hasta la mas vehemente lujuria (por ejemplo el deseo de morderlos o frotarlos sobre mi pene). Una vez tuve la experiencia con una amiga que sentia y me expresaba una tierna admiracion por mis pies, lo cual solia expresarme con gracia y ternura, pero (al parecer) sin ninguna connotacion sexual.



Este ensayo tiene como proposito exponer una mocion revolucionaria en torno al fetichismo de los pies femeninos, de origen psicologico (percepcion) y tecnologico (mecanica). Para ello parto de la premisa biologica humana segun la cual todo lo funcional es bueno; todo lo biologicamente bueno es atractivo y todo lo atractivo recibe atributos sexuales -reales o imaginarios-. Por ejemplo en las tradiciones orales germanicas el pie femenino se asociado a la fuerza y a la fertilidad; asi como en ciertas tradiciones nativas venezolanas el pie femenino puede ser fertilizado por el pene. (¿Un arquetipo entonces?). Todo ello sin entrar comentar sobre las zonas erogenas variadas reconocidas en toda la superficie del pie humano.



En mi busqueda personal yo he terminado pensando en una posible neurolingüistica del pie femenino, al igual que en el cuerpo humano entero; vinculada a los codigos del cortejo amoroso mutuo. Pero yo sigo mas alla: creo que hay una conexion especial entre el cerebro humano masculino y esa neurolingüistica para la comunicacion de codigos amorosos por parte de la mujer. En terminos muy simples: la mujer emite ciertos codigos a traves de la mecanica de sus pies y el mensaje es capturado por ciertos centros nerviosos del cerebro, el que a su vez emite señales capaces de estructurar una relacion sensual casual o durable. ¡Pero esto es un proceso inconsciente en la generalidad de los casos, principalmente en la mujer! Sin embargo, mas alla de posibles conjeturas cientificas, en mi experiencia desde niño siempre he asociado al pie femenino desnudo con la disposicion sexual. En todo caso es digno de observar la “actitud” de pie femenino –desnudo o calzado- cuando esta cerca un sujeto masculino y sobre todo cuando este fija la mirada –aunque sea brevemente- en esa extremidad: de modo automatico la mujer inicia una secuencia de giros y flexiones de gran riqueza mecanica ¡y neurolingüistica!: giros circulares rapidos en el sentido de las agujas del reloj, flexiones en el sentido vertical sobre su eje transversal, flexiones y frotamiento de los dedos entre si. Por lo general si el tipo de calzado lo permite el pie tiende a sobresalir, de modo que en algunos casos uno de los zapatos queda levemente suspendido en el borde del dedo pulgar. Pues bien, la secuencia ritual que acabamos de describir puede ser un cortejo amoroso, por lo general inconsciente y sepultado bajo la loza de los convencionalismos sociales ¡por eso en las sociedades industriales los pies femeninos son un fetiche: son el principal icono de la coqueteria femenina, aunque en la generalidad de los casos la propia mujer no se de cuenta de ello!



Por supuesto, entonces no podia faltar la busqueda estetica en torno a los pies femeninos. Para muestra voy a referirme a la expresion poetica del amor a los pies de la mujer, en este caso en un soneto de Miguel Hernandez:



POR TU PIE LA BLANCURA



Por tu pie la blancura mas bailable

donde cesa en diez partes tu hermosura

una paloma sube a tu cintura

baja a la tierra un dardo interminable.



Con tu pie vas poniendo lo admirable

del nacar en ridicula estrechura

y a donde va tu pie va la blancura

perro sembrado de jazmin calzable.



A tu pie tan espuma como playa,

arena y mar me arrimo

y al redil de tu planta entrar procuro.



Entro y dejo que el alma se me vaya

por la voz amorosa del racimo

pisa mi corazon que ya es maduro.



Por eso digo entonces que el encanto del pie femenino, en casi todas las culturas del planeta, obedece a que esta parte del cuerpo humano es anatomica y mecanicamente perfecta: de hecho es una reproduccion a escala del cuerpo humano. Y añado que desde el punto de vista mecanico y morfico el pie es una maravilla funcional. El pie tiene el mejor discurso mecanico en el cuerpo humano y las danzas tienen mucho que decirnos y enseñarnos en este respeto. El pie tiene –amen de ser anatomicamente el area mas resistente del cuerpo - un arsenal entero de recursos mecanicos, usados para el flexionar, saltar, elevar el cuerpo, rodar, apoyar, pegar, acariciar y aprehender (puede usarse como alternativa de la mano), lo cual le convierte en la parte mas importante –desde el punto de vista anatomico y mecanico - del cuerpo humano.



Es mas, yo me atreveria a añadir una conjetura complementaria a lo dicho hasta ahora: no es nada dificil inferir una fuerte vinculacion cinetico-visual con respecto a la sexualidad en todas las especies animales. Es decir, los movimientos corporales, hasta los menos perceptibles (por ejemplo oculares), juegan un papel estelar en el momento del cortejo amoroso. Una prueba contundente de ello los es el cortejo entre las especies acuaticas.



En mi investigacion no cabe la menor duda en cuanto a que la valoracion social y erotica de los pies es un atavismo arquetipico. No es dificil pensar que durante la hominizacion –hara aproximadamente tres millones de años - en que el ser humano adopto la postura erguida, las extremidades del cuerpo -los pies y las manos - cobraron un maximo de funcionalidad y atractivo. En el caso de las manos vale comentar una anecdota segun la cual en los principios de la era de los circuitos integrados, Japon, considero la incorporacion de la mujer como mano de obra en la industria electronica: la mano femenina tiene el desarrollo motor (motricidad) preciso para la caracteristicas de los procesos miniaturizados de los equipos de segunda, tercera y cuarta generacion. En el caso de los pies hay una anecdota referida al Rey Pele: los medicos y cientificos del deporte que han trabajado con el sacaron la conclusion que sus pies son perfectos y unicos a los efectos de la mecanica del futbol: ¡sus pies estan formados para ese deporte! un caso unico en los anales deportivos. En el terreno femenino semejante merito corresponde Isadora Duncan, cuyos pies se hicieron a la danza y eran perfectos para ella.



Para efectos de ilustracion voy a narrar el surgimiento del fetichismo en mi –al menos cuando lo hice consciente- y algunas experiencias en cuanto al intento de revivenciar las etapas sadicas.



De niño, en una edad anterior a los seis años, posiblemente entre los cuatro y cinco años, cuando una noche asisti al velatorio de una niña vecina. Habia tal vez mucha gente adulta y sobre todo mujeres en aquella casa y en algun momento senti que mi tia no estaba a mi lado y comence a buscarla en la multitud. Seguramente debido a la aglomeracion de personas a mi se me hacia mas facil ubicarla por sus pies. Lo cierto es que en su busqueda me llamaron la atencion los pies de otra mujer de no mucha edad, tal vez alrededor de los treinta años, quien llevaba ropa y zapatos negros abiertos y de tacon un tanto alto. Era una mujer de piel blanca y recuerdo vagamente el arco de su pie y como se le destacaban algunas venas. Esa mujer me impresiono a tal punto que a los pocos dias la volvi a ver durante una salida al centro de Caracas, acompañada de una señora de mayor edad, y senti por ella una emocion vaga. Yo estaba de nuevo con mi tia. Si me impresiono su pie puesto que 50 años despues aun lo recuerdo con nitidez. Posteriormente, ya adulto, tuve una experiencia significativa con los pies de una amiga a quien conoci vestida de negro y con zapatos negros descubiertos, junto a una señora mayor, su mama, de quien me encantaron sus pies a tal punto que me jure besarlos algun dia y efectivamente asi fue.



Analizando un poco el episodio de la dama del velatorio, se me ocurre (y encuentro cierto asidero en los estudios de Freud sobre el fetichismo de los pies femeninos) que si mi inclinacion no se origino en aquel momento si pudo encontrar en el un coadyuvante con los siguientes posibles motivos:



1. Era un momento vinculado a la muerte y habia angustia y tristeza en el ambiente. Ademas se velaba el cadaver de una niña, de la cual por cierto recuerdo claramente sus ojos negros que en algun momento parecieron mirarme.

2. Yo no estaba en el velatorio con mi mama sino con una figura sustitutiva, a la cual –por la misma situacion de desasosiego de aquel momento- tuve que buscar por sus pies.

3. Yo en aquel momento necesitaba imperiosamente tres fuentes de seguridad emocional, que en el instante del encuentro con la dama de negro asocie con su pie:

· Necesitaba fortalecerme ante la presencia de la muerte (de una niña en aquel caso lo cual me propiciaba una experiencia de identidad generacional).

· Necesitaba imperiosamente la presencia de mi mama, quien para ese momento estaba realmente sustituida por mi tia y fantasticamente por aquel pie que me llamo tanto la atencion.

· Necesitaba encontrar a mi tia, a quien de modo transitorio y utilitario habia sustituido por unos pies que eran la referencia para encontrarla.



Pero mi primer contacto o impacto fetichista consciente fue a los diez años. Yo hojeaba una revista mientras visitaba la casa de un amigo y me llamo mucho la atencion una fotografia de Liz Taylor con pantalones cortos y descalza. El primer impulso fue apropiarme de aquella revista, pero no atine siquiera a pedirla prestada. De ahi en adelante quede literalmente atado al encanto de los pies femeninos y quizas a la busqueda de unos pies parecidos a los observados en la revista. Unos dos años despues una vecina adulta visitaba mi casa y llevaba sandalias o un calzado bastante abierto, de modo que se podia observar bastante sus pies. En un momento dado yo senti excitacion sexual viendola y tuve que retirarme a mi habitacion. Entonces frote mi pene con desesperacion hasta que tuve mi primera eyaculacion: tenia doce años de edad. Ahora me pregunto si aquella señora –ya fallecida- no se habria dado cuenta en algun momento de mi inclinacion fetichista y fue a visitarnos aquella tarde con sus pies morenos semi-calzados para ver mis reacciones. Me ha correspondido excitarme miles de veces con pies femeninos, de todas las edades, vistos en persona, en revistas, en el cine… pero solo he tenido cinco experiencias furtivas y muy breves en cuanto a la materializacion del deseo. En la practica –al menos en mi caso- al tener la posibilidad concreta de un contacto sensual de este tipo desaparecen los elevados atributos de belleza que se le asignan a los pies femeninos para dar paso a un climax sadico. En ese momento el pie es besado, chupado y mordido desde un estado practicamente animal ¡claro, ya el “estuche” de belleza no importa tanto: el sujeto -simbolicamente- “vuela” en alas de la libertad que tanto ha soñado! Insisto: el interes real de sujeto en la experiencia fetichista no es la posesion real del objeto sino la posesion simbolica de la libertad, del principio del placer, a traves de la renovacion del proceso sadico, traumatizado y estancado en algun instante previo a la finalizacion de la latencia sexual, como he dicho antes. Pero ojo: despues del orgasmo el fetiche vuelve a su estuche.



Un intento de poner todos estos datos en orden y, si es posible, desechar algunos de ellos a traves de la duda metodica o la experimentacion empirica, podria ser el siguiente:



1. Hay dos formas basicas de vivenciar la sexualidad por parte del ser humano ante la finalizacion del periodo de latencia: uno es el ideal, madurar e integrar, forma que sintetiza los aprendizajes sadicos, socializa las pulsiones correspondientes y el sujeto no tiene necesidad de prolongar ese mundo de sensaciones y crear un mundo horrible y represivo al mismo tiempo. El otro, que comporta un accidente psicologico pasa como consecuencia de las experiencias traumaticas de la niñez - es la forma desintegrada en la que los aprendizajes sadicos no se sintetizan, se impide -hasta la sociopatia- la socializacion de las pulsiones libidinales y hay la necesidad –por razones de subsistencia emocional y afectiva - de prolongar las vivencias gratificantes no socializadas, pero rodeadas de un cerco –real o simbolico - de represion. En este segundo caso el sujeto se condena a vivir una vida sedienta de libertad, pero esforzada en esconder sus pulsiones –ya socialmente inaceptables - a traves del fetiche.

2. En la dialectica por tratar de superar sus limitaciones libidinales, el sujeto fetichista fija elementos anatomicos -pero de caracter funcional- en su busqueda del compañero amoroso; elementos anatomicos buenos, atractivos y erotizables en el sentido mas alto de la procreacion, quiza su unica ventana de la salvacion ante la neurosis. En el caso de los pies la eleccion es simple por ser ellos los organos de eficacia anatomica mas grande del cuerpo humano, originada en la riqueza de su discurso mecanico: arquetipalmente los pies humanos relacionan la nocion y la percepcion del movimiento corporeo con la sensualidad y la procreacion. Es elemental y evidente. Y muy importante: el pie humano es la expresion suprema de los atributos anatomicos y mecanicos al ser una replica a escala del propio cuerpo humano.

3. Uno de los ingredientes mas serios en el fetichimo, ya desarrollado en la juventud temprana y en la madurez, esta en enfrentar la “segunda generacion de pulsiones”, ahora representadas por la dialectica entre el factor anima (femenino) y el factor animus (masculino). Cualquier desequilibrio en la sustitucion libidinal ahora puede llevarnos a la homosexualidad, incluido el lesbianismo. En todo caso, es posible sospechar una presencia notablemente anima en las versiones masculinas y femeninas del fetichismo de los pies femeninos.

4. Como todas las neurosis, el fetichismo de los pies femeninos es profundamente dramatico, ¡principalmente cuando es expresion de un accidente psicologico en el que el sujeto es atrapado en una situacion donde desea la libertad perennemente, pero al mismo tiempo necesita –casi como una droga - esconder pulsiones que no pudo madurar e integrar en el momento oportuno y que se tornaron indeseables pero gratificantes!



Existe otro modelo de adoracion, ahora erotico-mistico, de origen cristiano, no mencionado en el curso de este ensayo dado su caracter eminentemente sexual, pero que tambien abona a favor de la consideracion de los pies –sin condicion de genero- como objetos amorosos universales. Es el acto liturgico del lavado de los pies, expresion maxima y simbolo de amor de Jesucristo hacia sus apostoles, prolongado hasta el tiempo actual en que el Papa y sus obispos lo practican en la ceremonia liturgica hacia los fieles, a quienes dispensan un beso en el empeine. Hay una pregunta que se clava en la noche de los tiempos: ¿Por que el Mesias –y posiblemente era indicacion de la cultura dominante en aquel entonces- escogio los pies de sus apostoles para una expresion de amor –asimilable a su sacrificio en la cruz para la redencion de la humanidad -? Yo tambien he observado en materiales referidos a deidades hindues escenas de adoracion a los pies.



Si no fuera bastante todo lo meditado hasta el momento, podriamos agregar la importancia de los pies –sobremanera el femenino - como generadores de modelos del consumo en las sociedades industriales modernas. Definitivamente todo lo funcional es bueno; todo lo bueno es atractivo y todo lo atractivo tiene atributos sexuales, los cuales conforman patrones de conducta de alto valor economico.





LA GRAN PARADOJA



Como todos los fenomenos relacionados con la sexualidad humana, el fetichismo de los pies –indudablemente compartido, aunque desde angulos distintos, por hombres y mujeres, ya que la mujer universalmente tambien adora sus pies y los de su partner, - no conduce frecuentemente a la conformacion de parejas, sean estas con simples fines de intercambio podolatricos o de mayor formalidad social (matrimonio). Y en todo caso pareciera ser muy dificil realizar una conquista erotica centrada en la atraccion por los pies: ¡no hay nada mas dificil que satisfacer el patron de belleza de un fetichista de los pies¡, pues los pies bonitos son mucho menos comunes de lo que el sujeto fetichista espera.



En mi experiencia la referencia a los pies en el cortejo amoroso siempre le ha parecido a mi eventual pareja algo bochornoso, raro, antihigienico o simplemente escandaloso. Algunas me han manifestado no considerar en sus pies rasgo de belleza alguno. Al parecer el auto-fetichismo de los pies por parte de la mujer no contempla en modo alguno la posibilidad de verlos convertidos en objeto sexual real; o en todo caso esta auto-adoracion no incluye realmente –en la mayoria de los casos- fantasias eroticas.







Autor: Heriberto




 


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