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Las calientes vivencias de las niñas de doña Juanita I y II

Publicado por adalberto1979 el 17 de Feb, 2017
revisado por: SexoSinTabues Relatos Eroticos


Esta historia inicia en 1999 en un barrio pobre a las orillas de una ciudad del sureste mexicano, allí vivía la Sra. Juanita y su nieta de 7 años, quien a partir de esa edad viviría experiencias sexuales con hombres maduros.

Nuevamente alguien me pidió darle continuación a una historia inconclusa; esta contiene solo 2 capítulos, quedo inconclusa y dejó un sabor amargo en la persona que me pidió darle una continuación, por lo que aclaro los primeros dos no son de mi autoría y de la forma más humilde y congruente trataré de darle una continuación a la historia hasta donde se pueda.


gracias y saludos

Dedicada a PV

Las calientes vivencias de las niñas de doña Juanita I

Esta historia inicia en 1999 en un barrio pobre a las orillas de una ciudad del sureste mexicano, allí vivía la Sra.
Juanita y su nieta de 7 años, quien a partir de esa edad viviría experiencias sexuales con hombres maduros.


Desde su nacimiento se tuvo que encargar de su nieta ya que su hija quedó embarazada a muy temprana edad, fruto de un misterioso suceso que hasta ese momento no había sido revelado, Carmen como así se llamaba su hija, por miedo o desconfianza nunca confesó a su madre quien era el padre del embarazo de la niña y tampoco como pudo quedar embarazada a tan tierna edad, quien en su inocencia e incapacidad de criar cedió todas las obligaciones a su madre para el cuidado de su hija.
Al paso de un año Carmen se escapó con un hombre que doña Juanita nunca conoció, solo supo que se aprovechó de su niñez e inexperiencia, llevándosela, la niña sin dar mayor explicación se fue con aquel tipo, una nota en una tarde después del trabajo que encontró doña Juanita al despedazo, la niña decía que se iba porque quería hacer su vida con un hombre maravilloso y quería ser libre.
Ella la busco por todos los medios, las autoridades no pudieron encontrarla al final la reportaron como extraviada, hasta ese momento no sabía nada de ella.


Al paso de los años doña Juanita lo superó y empezó a ver a su nieta como su nueva hija, la llevaba a trabajar cuando se lo permitían a veces la dejaba encargada con alguna conocida, ya que su familia se encontraba en otro provincia, cuando la niña cumplió los 7 años, la señora Juanita se la dejaba encargada después de la escuela a unos compadres que le hicieron el favor de bautizársela y rentarle un cuarto modesto que tenían en el predio de su casa, la niña a pesar de su pequeña edad ya era muy viva y demasiado lista, era muy traviesa y juguetona.


El compadre de la Sra.
Juanita era un señor de 57 años, se conservaba fuerte, de bigote tupido y canoso era obrero en una fábrica de la ciudad, bebedor, a don Jorge le gustaba ir de putas, era mujeriego y además un pervertido declarado, le gustaba mirar a las niñas de 5° y 6° de primaria y también de secundaria, la fábrica se ubicaba cerca de una zona de escuelas que aprovechaba para ver a las niñas en sus shorts cuando pasaban por el lugar donde solía comer, viendo sus lindos cuerpos ajustados a la tela de la lycra o faldas coquetas deseando tenerlas en sus brazos y poseerlas como un loco aunque fuera por algunos minutos, al enterarse de que la nieta de su comadre se quedaría en su casa, este vio de inicio un problema, ya que era una niña muy pequeña, requería de atención, sus hijos ya mayores y casados, ellos habían pasado por esta etapa hace muchos años, sin embargo repensó las cosas, considero que un favor a su comadre con la niña le ayudaría a salir adelante.


La niña a los primeros días que se le dejo con los compadres empezó a tomar confianza, era una niña muy despierta cuando don Jorge llegaba, (su jornada empezaba temprano y terminaba a las 3 de la tarde) se iba a descansar en su habitación que estaba en la 2ª planta de la casa, la niña estaba al cuidado de la comadre quien atendía sus deberes y se olvidaba de la niña dejándola sola por horas en alguna parte de la casa o habitación jugando sola, la niña al ser ignorada jugaba con sus muñecas, en una ocasión al estar aburrida se paró en la puerta de la habitación de don Jorge, se acercó queriendo platicar, le preguntaba cosas, curioseaba, don Jorge nunca había sentido ninguna atracción por niñas tan pequeñas, se le hacían sin gracia, latosas y chillonas, sin embargo cuando aquella tarde la niña se acercó en un gesto de inocencia y nerviosismo, la niña no tuvo el menor cuidado y al mover con sus manitas su vestidito tan ligero que dejaba ver su piel apiñonada de sus pantorrillas bien delineadas y su tersa piel de sus piernas regordetas causo una alteración en los sentidos a don Jorge, su pequeña figura de mujer lo impresionó, la niña se paraba en la puerta de su habitación jugando con su vestido y parecía no importarle enseñar a don Jorge sus torneadas y gordas piernas, al momento de llevarse el vestido a la boca por la parte delantera alzando el vestido dejó ver todo su frente descubierto dando una vista excitante, solo cubierto por unos pequeños y ajustados calzoncitos de tela delgada que se apretaba a su lindo cuerpito y dejaba ver una pequeña transparencia, mostrando su linda panochita marcada, delineada en esa delgada tela del calzón, don Jorge sintió inmediatamente que la verga le explotaba de excitación al ver a esa hermosa niña con piel canela enseñando su cuerpo sin pedírselo, mostrando unas curveadas y deliciosas caderas a pesar de su niñez, parecía una mini modelo, don Jorge se levanto de la cama queriendo seguir viendo a esa curiosa y provocadora niña, le dijo:

‐ ¿Qué haces aquí Karen?, la voz tierna e infantil de la niña respondió
‐ Quiero jugar con alguien padrino, pero aquí no hay niños, ¿tú quieres jugar?
‐ Bueno y ¿qué quieres jugar bebe? ven acércate te voy a cargar vamos a jugar.


El don la tomo de la cintura y la levanto en sus brazos, la levantó y recargo su trasero en el antebrazo de su mano izquierda y metió la mano derecha por debajo del ligero vestido, estaba nervioso no sabía que reacción tendría la pequeña, no pasó nada siguió tocando, sintió las cálidas y tersas piernas de la niña, en ese momento su verga se engroso al máximo, la siguió acariciando mientras le decía que era una niña hermosa, al ver que la niña no decía nada le pasaba la mano con lujuria hasta el nacimiento de su traserito que se sentía carnoso y cálido, no esperando mejor oportunidad que esa la levanto en ambos brazos sintiendo una cinturita de avispa, delgada con una espalda larga y bien formada, la fue bajando tomándola desde sus piernitas hasta su carnoso culo, descubriendo que esa niña ya tenia un cuerpo para el pecado, la fue deslizando lentamente hasta el piso sintiendo cada parte de su cuerpecito quedando al final con las manos en sus carnosos y calientes cachetes que tenia por nalgas, duros y ardientes los sentía en sus manos, los amasaba deliciosamente, la dimensión del culo de la niña era fascinante, sus nalgas tenían gran profundidad para llegar a su ano, las agarro perfectamente y las separo sintiendo la ricura de sus nalgas de niña-mujer, don Jorge no aguantaba mas, le pregunto si le gustaba que la acariciara, el le dijo que la quería mucho, la niña no decía nada, solo se agacho y rió, eso era un paso importante y quería seguir disfrutando de ese momento, los nervios, la situación y la verga bien parada le tenían como un loco, junto a esa inocente nena desesperado sin saber que hacer, bajo a buscar a su esposa a la cocina dejando a Karen en su cuarto, asegurándose de que su esposa no subiera, bajo y le pregunto que haría el resto de la tarde, ella le dijo que prepararía algunas cosas mas en la cocina y que saldría a comprar cosas al mercado, el le dijo que no se preocupara que jugaría un rato con la niña porque estaba aburrida, que se tomara su tiempo, a ella le pareció bien y aprovecharía para despabilarse de los quehaceres de la casa.


Jorge subió aturdido no sabiendo que hacer con esa niña culoncita de 7 añitos que era su ahijada, quería empezar a tocarla y disfrutarla sin que la niña se espantara o se diera cuenta de lo que hacia era algo malo.


La niña al verlo le dijo:

- Padrino, ¿que vamos a jugar? El pensando al cosas le dijo

- Te voy a dar vueltas

- Ella sonriente le dijo si, quiero vueltas, don Jorge se dio cuenta que era la oportunidad para aprovecharse de la niña y seguirla toqueteando, le dijo:

-Espera voy al baño a cambiarme para jugar y regreso, cerrando la puerta se quito el pantalón y el bóxer ajustado y liberó a su animal sediento de niña, se puso un pants muy delgados sin calzón y dejo su verga libre, acomodándola hacia abajo, teniendo una dureza impresionante debajo como nunca la había tenido, se puso una playera larga que cubriera su excitación, ya que su pants permitían sentir su vigoroso tolete, se lo agarraba con su mano derecha como apaciguándolo, salió y le dijo a Karen

Ven bebe, te voy a dar tus vueltas.


El señor Jorge tomo a la niña de la cintura y la cargo de espaldas a la altura de su verga, ahí la fue acomodando suavemente en medio de su verga que estaba a reventar, despacio para no espantar a la niña le fue acomodando su vergota bien parada en medio su culito respingon, sintiendo el calorcito que emanaba su piel de niña que únicamente separaba la fina tela del vestido y su desgastado calzón, miro a la niña para ver su reacción y la niña se veía emocionada sin darse cuenta aparentemente de lo que ocurría, don Jorge entonces siguió con su plan y empezó a apretujar a la niña por su cintura hacia la de el para sentir el calor de sus nalgas carnosas y jugosas en su vergota, la niña siguió sin decir nada y don Jorge empezó con las esperadas vueltas, empezó a girar muy lentamente sobre su eje con la niña bien colocada en su verga palpitante disfrutando del calor del culo de la niña en su inhiesta verga.


-Padrino, me estoy mareando decía la niña, sin tomar atención a lo que sentía en su colita, que era algo duro pero le gustaba.


El estar dando vueltas en círculos provoco en la niña la emoción de sentirse mareada, ella estaba emocionada porque había encontrado alguien con quien jugar, con su padrino dejándose tocar y acariciar sin saber si era malo o bueno, solo dejándose querer y divirtiéndose con las vueltas.


La cintura de Don Jorge por debajo del pants mostraba una verga parada con una presión sanguínea impresionante haciendo que su macana se pusiera mas grande de lo normal, 25 cms.
de dureza en el culo de la niña, en sus ingles solo separados por la tela, sentía dos hermosos cachetes regordetes infantiles llenos de calor que chocaban con frenesí en la cabezota y largura de su verga venosa, su tolete estaba bien calado entre los surcos del culo de la niña de 7 años llegando a tocar con presión exquisita el ano de la niña a cada palpitación que el le daba con su vergon parado, inconscientemente su cuerpo de la niña también reaccionaba, su pequeña e imberbe panochita sin pelitos se excitaba soltando una babita que le hacia cosquillitas entre la unión de sus ricas piernotas, con su enorme y roja cabeza del pene del señor que expulsaba grandes cantidades de baboso liquido preseminal, sus pants ya los tenia bien mojados al igual que el vestidito y calzón de la niña, el lagrimeo de su verga no cesaba al saber que estaba gozando como nunca del cuerpo y culo de una tierna y dulce niña, que jamás había sido tocada por un hombre.


Con el paso de los días Don Jorge le dijo a su mujer que la niña se había encariñado mucho con el, que la cuidaría como un padre y que a partir de ese momento el dedicaría toda la tarde después del trabajo para jugar con ella, así que la comadre podía tomarse mas tiempo para ella, su esposa le agrado mucha la idea ya que era muy chismosa y le gustaba pasar horas platicando en el mercado o visitando a sus amigas, las tardes se volvieron con campo abierto para don Jorge, la niña por su parte cada día que pasaba empezaba a ver los juegos de su padrino como algo emocionante, en su inocencia ignoraba que estaba siendo utilizada.



El traserito de la niña era mas grande y parado de lo que parecía a simple vista, en cada día que jugaba a darle vueltas a la niña la verga de Don Jorge era cubierta y envuelta en su totalidad por ese par de nalgas calientitas que lo apretaban deliciosamente, con la fricción y el movimiento le dolía la verga de tanto gozo, se imaginaba que algún día cercano tendría a su ahijadita completamente desnuda dejándose poner la verga en su culo, después de darle vueltas bajaba a la niña que caminaba torpemente por el mareo el Sr.
Jorge cada vez se acercaba mas a ella y la abrazaba, le tocaba su culito, metía las manos en el surco donde sus calzoncitos quedaban bien calados en su ano por las embestidas de la verga del señor, sus manos tocaban delicadamente su panochita y le recargaba su verga en su rajita y todas las partes de su cuerpecito haciéndose el mareado también.

A la niña no le disgustaba, sentía cosquilleos en su colita, panochita y cuerpecito, cuando don Jorge iniciaba el juego la ponía de espaldas en su verga ella solita ya se inclinaba hacia adelante parando su rico y parado culo sintiendo algo duro entre sus colita, ahí don Jorge aprovechaba para agarrarla de su ingle subiendo sus dedos hasta su panochita y masajeándola suavemente, la niña parecía no darse cuenta de los toqueteos, el seguía dándole ritmo a sus embestidas, tocaba sus piernitas carnosas y suaves, sin que se diera cuenta después de varios días e intentos subió el vestidito lo suficiente por la parte de atrás para dejar libre su frondoso culo de niña, con las babeadas de su verga en una ocasión le dijo a la niña que se había orinado y que debía quitarle el calzoncito, la niña inocente y sin pudor en principio dudo pero al final al convenció y le hizo caso, dejo que don Jorge se lo quitara quedando al descubierto haciendo a un lado su calzón apretado, liberando las carnes de un hermoso y torneado culo color canela que para su edad era espectacular de lo redondo, profundo y bien formado que lo tenía, a partir de esa ocasión gozaría mejor, al frente pudo ver su panochita tersa, lampiña y sudorosa con unos labios gorditos y deliciosos a la vista, la niña solo quedaba con su delgada faldita, levantando la falda y la hacia agachar abriendo su par de nalgas con el movimiento la vista era espectacular, metía la cara entre ellas y olfateaba su delicioso ano, quería probar el sabor a mierda de esa niña, lengüeteo su rico ano por minutos, la niña preguntaba:

-¿Que haces padrino? El le respondía:

- Estoy limpiándote porque te orine, y así cada tarde la niña dejaba que su querido padrino la gozara.


Después la volteaba mamando suavemente su deliciosa panochita por minutos, la verga se le paraba aun mas ante esa vista y ese gozo, una niña tan pequeña e inocente se dejaba hacer por su padrino, la volteaba después de gozar de su tierno culo y rajita de la niña y se abría la bragueta del pants, se bajaba levemente el short o pijama que se ponía según la ocasión muy disimuladamente y dejaba libre su verga que estaba babeante y dura, la niña no volteaba, la levantaba y la acomodaba sobre su gran verga de señor, Don Jorge sentía que se venia, el contacto de su verga libre con la piel de las nalguitas de la pequeña era mágica, su sueño se había hecho realidad, se sentía en el cielo, ahora sus palpitaciones entre las nalgas sintiendo el ano de la niña eran cada vez mas descaradas, mientras le daba vueltas el se inclinaba lo mas posible para enterrarle toda su verga en su tierno culo, la niña paraba su culito ella solita, el la apretaba contra su cintura palpitando su verga a mas no poder, la niña solo reía, eso lo excitaba mucho, parecía que la niña era una pequeña putita caliente, le gustaba que le pusiera la verga pelada en su tierno culo, así que empezaba a besarle su cuellito, la niña solo reía y se dejaba hacer.

Así cargada, la niña con sus pies en el aire y maniobrada por el señor Jorge parecía que estaba unida a la cintura de el, el arremetía mas duro haciéndola hacia delante y atrás como en un columpio, la niña parecía una muñeca de trapo, su verga quedaba bañada por el babeante liquido que emanaba su pene embadurnado por las nalgas de la niña, después a veces la volteaba de frente, la niña no podía ver que era lo que sentía porque el se cubría muy bien cuando el la volteaba de frente, la cargaba poniendo su enorme verga en su panochita mojándosela toda, la sensación era indescriptible su verga babeante se deslizaba por los labios vaginales inocentes de la niña.


Un día no pudo soportar y empezó a besarla, la niña confundida no sabia que hacer, el le enseño a besarlo, sus rasposos bigotes acariciaban su cara al momento de besarse, la niña empezaba a sentir un fuerte cosquilleo por la fricción de la verga de don Jorge en su panochita, sus labios y lengüita eran chupados por el señor, ella con el paso del tiempo tomo experiencia y entrelazaba su lengua infantil con la del señor a cada beso apasionado que le daba, eran delirantes los momentos que pasaba don Jorge con su ahijadita caliente, esa niña era fuego puro.


Don Jorge pasaba horas “jugando” y gozando con la inocente y caliente niña poniéndole su verga bien parada en su lindo culo y panocha, estaba como un poseso, la verga estaba a mas no poder, sentía el tierno culo de la niña apretarle su verga como aprisionándolo para no dejarlo salir del surco de su culo, la restregaba con toda su intensidad, la subía y bajaba sobre su palo, se acostaba en la cama y la subía encima de el, en una acción que duraba a veces media hora la tenía deslizándola sobre su gran verga parada en varias posiciones sin penetrarla aun, el insistente trabajo de restregarle su verga en su cuerpecito siempre rendía frutos viniéndose con borbotones de semen sobre su lampiña panochita, anito, nalgas o pancita, después de descansar un momento la besaba con locura, el siempre le pidió guardar el secreto de cómo jugaban, ella prometió no decírselo a nadie, la niña siempre terminaba con su rajita llena de mecos y baboso liquido en medio de sus regordetas piernas, panochita, nalgas y ano, la limpiaba con ternura, al despedirse cada día, la niña solo decía:

Padrino, me gusta mucho el jueguito de las vueltas.


La nieta de doña Juanita parecía ser una niña muy caliente o muy distraída e inocente, al finalizar e irse con su abuela lleno de placer Don Jorge le daba un beso de despedida y ponía un poco de desodorante en sus ropas y cuerpo de la niña, el sabia que ese era el principio de algo excitante y caliente, ya estaba iniciada, esa niña de 7 añitos sería suya y la manejaría de la mejor forma para hacer de ella su juguete sexual en poco tiempo, por su parte a ella no le desagradaba el nuevo juego de las vueltas con su padrino, además acababa de empezar a conocer los grandiosos juegos de los pervertidos hombres maduros.


Continuara.



Las calientes vivencias de las niñas de doña Juanita II



Al cabo de dos semanas después de haber cargado y restregado por primera vez en su verga a su ahijadita Karen de todas las formas imaginables, la pequeña culoncita parecía ignorar que estaba siendo utilizada sexualmente, pero eso a ella en su inocencia le gustaba, Don Jorge había podido lograr lo que muchos hombres desearían (su mas grande placer, tener a una niña tan pequeña y tan rica como Karen haciéndole gozar a placer como nunca, un verdadero juguete sexual), todos los días andaba como un toro tan solo de recordar y pensar en aquella niña y no era para menos, se encerraba con la niña cada tarde en su habitación por varias horas desahogándose en grandes venidas de semen en el cuerpecito de Karencita que tanto lo enloquecía y sobretodo lo que mas adoraba su hermoso, parado y frondoso trasero de mujer en el cuerpo de una niña, mientras su mama abuela doña Juanita trabajaba limpiando casas para darle de comer.


Siendo el lunes don Jorge planeó que ese sería el día que haría mujercita a esa dulce y tierna nena de 7 añitos, la penetraría por primera vez y quería gozar al máximo de la linda escolar de linda y fina cara, con tersa piel canela en todo su cuerpecito, ese día la niña llego después del colegio y se puso su excitante y ya común faldita de delgadas telas que excitaba tanto a don Jorge porque el saber que ocultaban secretos y vivencias sucias entre él un hombre maduro y una niña de primero de primaria que estaba siendo pervertida era mas que excitante, era el caos.


Ese día don Jorge en la fabrica andaba ansioso, esperando la hora de salida y llegar a “jugar” con su pequeña ahijada, que ya lo esperaba en su casa después del colegio ansiosa de ser tocada y divertida por su maduro padrino.


Cuando llego tan solo pensar en como la penetraría traía la verga a mas no poder, cuando entró a su casa, su esposa preparaba la comida, la niña lo recibió con un fuerte abrazo y beso en la boca, el la cargo y la llevo con su madrina donde preparaba la comida, ese día le dijo a su esposa que podría tomar la tarde libre que se quedaría en casa con Karen, que no traía hambre, al menos de comida, porque de comerse a la niña traía bastante.


Su esposa ante lo cariñoso que se comportaba con la niña sospechaba de sus sucias intenciones con la niña y le dijo: Jorge te has enamorado de Karen como si fuera tu verdadera nieta, la llevas a todas partes y ella esta cada vez mas “pegada” a ti, te busca y te quiere mucho, quiere estar a solas contigo siempre ¿verdad Karen?

-Si madrinita, yo quiero mucho a mi padrinito, porque el juega conmigo y me hace cosquillas, además me carga y me hace vueltas y me gusta estar con el.
Dijo la dulce voz de la niña, tan tierna e inocente, de verdad que la niña era inocente e ignorante de lo que su padrino abusivo le hacia con su vergota, manos y boca en su tierno e imberbe cuerpo de nena, pero cada vez que estaba a solas con el a ella le encantaba sentirse amada.


-Ok, pues los dejo para que se pongan a “jugar”, yo voy a visitar a mis amigas, regreso tarde no se preocupen, tienen el campo libre, dijo la señora preparándose para irse, sabiendo el tipo de persona que era su esposo y sabiendo que seguramente el abusaba de la niña a ella no le importó porque pensaba: “tremenda mocosa, si a la niña le gusta la verga desde chiquita y es una putita igual que su madre que se la cojan, que se la coja mi esposo que es un cabrón en la cama” , ella seria compinche con los actos degenerados de su esposo al permitirle quedarse con la niña tanto tiempo a solas, eso a ella también le excitaba, que siendo tan chiquita la nena la penetrara su esposo con esa verga tan grande que tenía, y mejor aun sabiendo que era su ahijadita dejaría que su esposo le enseñara los placeres del sexo a esa tierna niña, ya que cada noche ella recibía su premio, don Jorge desde la llegada de la niña andaba mas fogoso con ella.


Don Jorge no espero mas y se subió con la niña en sus brazos como novia en luna de miel a su lecho de amor, durante el traslado empezó como siempre a acariciar sus tersas y lindas piernas, empezando a recorrerlas con lentitud para llegar después al nacimiento de sus enormes y carnosos cachetes que tenia por culo, la besaba con pasión y la niña le respondía golosa, al parecer el estar restregando todos los días la verga en la niña había hecho que sus nalgas se pusieran mas gorditas y abiertas y sus caderitas mas cerradas y curveadas.


Cuando don Jorge llego a la habitación cerró con llave el cuarto como siempre lo hacia y se dispuso a preparar a la niña, le dijo que ahora jugarían al balero, la niña pregunto de que se trataba dicho juego, el le dijo que este juego se trataba de que los dos deberían de quedar unidos por sus cuerpos como un balero, que el la cargaría y ella se quedara ensartada como el juego, la niña no sabia de que hablaba nunca había escuchado de ese juego, don Jorge para ello saco de un baúl un viejo balero y le enseño a jugarlo y le explico la mecánica del juego que era ensartar el balero de madera en el palo, sacarlo y volverlo a hacer hasta dominarlo, durante unos minutos la niña le pareció divertido, pero su pericia era nula, por lo que le dijo a su padrino: ¿no voy a poder jugar ese juego señor Jorge, yo no sepo como se mete ese palo en el balero, como vamos a jugar?

-Mira Karen, ese es un ejemplo, tu y yo vamos a jugar al balero pero tu vas a ser el balero y yo el palito, tu no vas a tener que meter nada, solo me dejas que yo te haga vas a ver que esta bien bonito ese juego, ¿que dices, jugamos?

- Si padrino porque yo soy chiquita y mejor usted me enseña.
Agarrándose sus manitas con cierto nerviosismo.


Don Jorge no espero más tiempo y le dijo: Mi bebita, debo quitarte tu calzoncito y tú playerita para que no se ensucie, solo debes quedarte en faldita y yo también debo jugar con un short solamente porque este juego así es, así que espérame aquí mientras me cambio y tú vete quitando tus calzoncitos, ok mi vida?

-Si señor Jorge, ¿solo me quito mi choncito?

- Si mi amor, ahorita regreso y te quito tu playera, entró al baño se saco los pantalones de trabajo se puso un short flojo sin calzón y libero su vergota bien parada esperando penetrar la virgen panochita de la niña.


Salio del baño y lentamente se acerco a la niña, parecía tan impaciente y deseosa de jugar el juego del balero con su padrino, entonces la abrazo lentamente y la cargo entre sus brazos le dijo vamos a jugar ahora ya mi amor pero primero debemos preparar al palito para que resbale y entre en tu balerito, así que deja te doy un poco de vueltas y empezamos a jugar bebe.


– Si padrino ya quiero jugar mucho.


El señor Jorge nuevamente la volteo y con la cabeza bien gorda de su verga que ya empezaba a soltar el liquido y poniéndose bien babosa empezó con el vaivén metiéndole su gruesa verga entre las nalgas de la niña muy suavemente, enterrándosela en la profunda brecha de su tierno culo de nena y disfrutando del calor de sus glúteos y el tope de su lindo y cerrado ano, nuevamente la niña en sus sensaciones de placer infantil y deseo de diversión no se daba cuenta que estaba siendo iniciada en el sexo a tan infantil edad.


El juego del balero había comenzado y la niña seria penetrada en su panochita por la larga y gruesa macana de don Jorge, afortunado viejo que había encontrado la fortuna sin pedirla, después de pasarle la verga por el culo llegando a su tierno ano, la coloco en la cama parando ese lindo trasero y le mamo su anito saboreando ese olor y sabor a mierdita que le daba la niña, le dio ricos lengüetazos desde el nacimiento de su lampiña rajita hasta su lindo ano durante algunos minutos y después de estar bien embadurnada de sus jugos mezclados con las babitas de la panocha de la niña le dijo que era tiempo de ensartar el balerito en el palo, la niña se emociono y fue entonces cuando le quito por primera vez su playerita y vio su pechito plano con unas pequeñas protuberancias que tenia por tetitas, don Jorge la levanto y se fue a sentar a un buró donde levanto de frente a la pequeña, le abrió sus gordas y ricas piernitas levantando su faldita y la fue bajando sobre su verga venosa rozando en cada movimiento su cerrada y virginal panochita, la niña no entendía de que se trataría pero don Jorge le dejo prontamente saberlo, empezó a presionar su fierro en la entrada de la niña, ella empezó a quejarse: me duele padrino!, mi vida solo es al principio una vez que entre el palito podremos jugar bien lindo con tu balerito y yo con mi palito, la niña se tranquilizo, la verga empezaba a entrar entre los brillosos labios sin pelitos de la panochita de la niña que estaban empapados del lagrimeo de su verga, después de seguir insistiendo sus labios se abrieron y abrazaban con fuerza la cabezota del tolete del señor Jorge, el sentía que se venia pero sabia que debía disfrutar al máximo esa ocasión.



Cuando la cabeza hubo entrado toda la empezó a besar con locura, a chupar sus labios y lengua de la niña, ella respondía de maravilla, le gustaba besar y aprendía muy rápido, sus lenguas serpenteaban y el bramaba de tanta excitación, al paso del los minutos su pequeña rajita empezaba a ceder ante el intruso bestial que tenia incrustado, una cuarta parte de su verga entró y un hilillo de sangre empezó a salir y mezclarse con los líquidos de su verga, el himen había sido roto, la niña ya no era mas virgen, a sus 7 tiernos años era penetrada por una verga enorme de un hombre de 57 años en su imberbe y tierna panochita que atrapaba y retenía esa vergota con mucha fuerza como para no dejarla salir jamás, dio un pequeño brinco y gesto de dolor, había empezado un viaje sin retorno, don Jorge la había hecho mujercita, se quito su playera mostrando su pecho desnudo lleno de vellos canosos, a la niña le gustaron y acariciaba su vellosidad del pecho del hombre maduro con sus manitas pequeñas e infantiles, mas que perversa era la imagen que guardaban aquellos cuerpos, mientras el la besaba locamente enredando su lengua en la de la pequeña Karen que se dejaba hacer el amor.


Ya con la gruesa verga de 25 cm.
clavada a la mitad, don Jorge no creía como esa cerrada y apretada panochita lampiña de la chiquilla de 7 años pudiera recibir semejante animal en su cuerpecito, ya que quedaba abierta groseramente por su tolete de fuego abrazando su hombría con tanta presión, el estaba partiéndola a la mitad y no se quejaba, había nacido como vergas esa nena, pensaba, se venia de solo ver esa imagen, empezó a mamar sus tiernas tetitas succionándolas con suavidad haciéndolas tronar a cada chupeton que les daba, la niña empezaba a jadear con su vocecita infantil que al ser escuchada por el sr.
Jorge le ponía la verga mas dura y potente, estuvo un buen rato presionándola por la cintura sacándosela y metiéndosela lentamente para que la penetración fuera cada vez mas profunda, ya bien ensartada se levanto del buró sin sacarle su vergota y así parado la cargo en brazos y empezó a manejarla a su antojo, a sacarle la verga por completo y a hundírsela lentamente a la niña, la cargaba agarrándola en dos manos de su hermosas y calientes nalgas, metía sus dedos entre el surco de su grande culo hasta llegar a presionar levemente su ano de niña, ella soltaba quejiditos en cada metida que le daba su padrino vergudo, la pequeña se venia en orgasmos mojando su gruesa y dura verga del señor, sentía el dulce apretar de sus labios vaginales, tan tiernos y cerrados, en la habitación se oían gemidos de la niña siendo penetrada y chasquidos del choque de sus miembros, una imagen sensual de una tierna niña de 7 años cargada por un hombre maduro metiéndole su gran verga y ella bien abrazada a su cuello, colgando en el aire subiendo y bajando ensartada en la verga de un señor, su amado padrino.



- Te gusta como te meto mi palo en tu balerito Karen?, se siente bien rico, ¿lo sientes bebita? Jadeaba el señor.


- Si señor Jorge, me duele poquito pero siento cosquillitas y me gusta como mi balerito se mete en su palito, siento bien bonito padrinito, me gusta jugar mucho estos jueguitos.


- De eso se trata mi amor, de que te guste y sientas bonito mi nena, yo también siento bien rico en mi palo cuando se mete y sale de tu balerito bebe, me gusta mucho jugar contigo.


Después de subirla y bajarla en su enorme verga por largo rato, la niña se abrazaba a el como si no quisiera que terminara el “juego”, con la cabeza recargada en su hombro dejaba que el señor le metiera su tronco en su balerito y ella jadeaba muy suavemente en los oídos de Jorge, el estaba por venirse después de 40 minutos de estarla penetrando de esa manera, cansado la bajo y le quito la falda, su cuerpo era hermoso, morenito, curveado y de perfil de cielo, con unas piernas gorditas y torneadas y un culo de corazón bien gordito y exquisito a la vista.


La llevo a la cama le abrió sus ricas piernas y empezó a mamar su panochita, le dijo que debía ponerle saliva para que el palito entrara mejor, la niña solo cerraba sus ojitos dejando que su padrino la tomara, después le dijo que ella debía aprender a ensalivar su palo y se puso de pie, la niña se levanto a la orilla de la cama y así él de pie y ella sentada en la cama le acerco su enorme verga en su carita, le sobo las mejillas y la barbilla con su enorme verga de 25 cm.
la comparaba con su cara que era muy pequeñita contra su tamaño, le dijo que abriera so boquita y la chupara haciendo chasquidos, la niña al principio con algo de asco empezó a meter la cabeza de la bulbosa verga en su boquita, don Jorge le dijo que siguiera y en pocos minutos la nena tomaba la verga con su dos manitas y succionaba con fuerza la cabezota de la verga.


-¿Te gusta pequeña?, es todo tuyo mi palo hazme gozar con tu linda boquita, sigue así Karen, chupalo rico, así mamita, ¿eso te encanta verdad? me encantas bebita.


Chup, chup, chup, se repetía el sonido en la habitación a cada succión que le daba a su verga, la niña mamaba esa gran verga y parecía que le encantaba a ella también, parecía una puta de profesión pues a la gran mamada que le estaba dando la niña naturalmente ponía los ojos en blanco dando una vista a don Jorge como nunca imagino en una niña.


Dejo que la niña explorara su nuevo juguete durante 30 minutos a punto de explotar en su cara sentía que se venia ante la succión de sus tiernos labios, al ver su cara de niña con ese monstruoso tolete en sus manitas y boca, pero quería gozar mas, se calentó tanto que quería cogerla con toda su fuerza, cargo nuevamente a la niña y le puso su babeante verga en su rajita lampiña levantándola y dejándola caer en su pitote haciendo el clásico sonido al estar chocando sus nalgas sobre sus ingles.


Después de cierto tiempo cogiendola cambio nuevamente en el buró el quería venirse dentro de ella, así que le dijo que el se acostaría en la cama y ella solita se metería el palo en su balerito, la niña se subió a la cama después que el señor Jorge su acostó y de frente a el la fue bajando lentamente, sus labios vaginales se abrían groseramente a cada milímetro de verga que penetraba su hermosa panocha pelona, la niña después de un gemido quedo ensartada en su totalidad por el palo en su balerito, la vista era hermosa, ella pequeñita encima de un hombre lleno de vellos acariciando con sus tiernas manos su pecho y él grande con su verga ensartada en el cuerpecito de la niña empalada en un enorme tronco que le abría su interior, el la manejo para subirla y bajarla a su antojo, en veces la movía rápido y en otras lentamente, con el peso de sus caderitas la verga fue entrando con facilidad, don Jorge estaba en el mismo cielo, oliendo ese aroma de niña, de virgen siendo amada por primera vez, la niña después de varios minutos cabalgaba la verga de su padrino soltando gemidos infantiles que ponían a don Jorge loco acababa en un orgasmo que le producía mucho placer en su pequeño ser.


Para ya venirse a borbotones dentro de ella, la puso en la orilla de la cama en 4 patas, disfrutando de la hermosa vista que daba aquella pequeña de 7 años, la niña mostraba un terso cuerpo y hermoso culo bien parado, Jorge sintió nuevamente su tersa y delicada piel, dorada por el color canela que tenia aquella pequeña diosa, y la empezó a coger como a una puta, la pequeña recibía fuertes embestidas en su cuerpecito que a cada una de ellas gemía dulcemente de placer, sus lindas nalgotas de niña mujer sonaban al choque de los cuerpos, era el paraíso, don Jorge quería dejar sus mecos bien adentro de la niña, las metidas eran cada vez mas potentes chocando con fuerza la base de sus huevos en el nacimiento de su panocha que ya se encontraba roja de tanta fricción, su cuerpo bañado en sudor evidenciaba el enorme esfuerzo que le imprimía a la gran cogida que le daba a Karencita, a el también le dolía ya la verga de tanta presión que recibía en su tolete, sus huevos estaban a llenar y quería sacar toda esa leche para los interiores de la pequeña.


Con las embestidas brutales y el jadeo de la niña don Jorge estaba por venirse, la había cogido por horas y se sorprendía de su potencial, la panochita de esa bella niña escolar recibiría su primera mequeada, el señor metía y sacaba rápidamente su miembro tomándola de su delgada cintura, mostrando su enorme culo a su vista y sentía que ya no podía mas que iba a desfallecer, el estar bien dentro de su ahijadita y meterle su verga hasta topar con sus hermosas nalgas por fin estallo, dejo ir en la panochita tierna de la niña grandes cantidades de semen en el útero de la pequeña, bramo como un toro dejando que toda la leche se derramara en el interior de la niña que jadeaba locamente también, ella también ya había tenido sus primeros orgasmos a pesar de su tierna edad, después de venirse una vez que su verga se puso flácida fue sacando su verga llena de líquidos y semen que escurría por las piernitas de Karen, al terminar la beso ricamente por varios minutos uniendo los dos sus ardientes lenguas.


Al termino de la gran cogida baño a la niña y le puso una pomada en su panochita para el dolor así como a tomar un analgésico, la niña quedo agotada y sedienta, don Jorge le dijo que la amaba y que la cuidaría por siempre, ella confundida y excitada también le dejo saber que lo quería mucho y que le gustaba estar a su lado “jugando”, se despidió con un largo beso, esperando el siguiente encuentro de esa insana relación entre dos amantes.


Ese día la niña se fue a su casa con su abuelita doña Juanita pensando en lo maravilloso que era su padrino, recordando lo sucedido en su camita, esperando seguir jugando con su vergudo padrino los divertidos y ricos que juegos que le enseñaba.


Continuara…



 

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