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Cogiendo a mi linda cuñadita

Publicado por Anonimo el 24 de May, 2010

Tengo una cuñadita que es un mango y para mi suerte le encanta follar. La había visto con otros hombres, pero ahora quería tenerla en mi cama.



Para empezar debo decir que me casé hace dos años con Rosaura de 23, quien tiene una hermanita de 19 años que una guarra, le encanta estar con hombres tocándose y follando. Antes del encuentro de mi relato, la sorpendi dos veces, una vez dentro de un auto frente a la casa de mis suegros, que es donde vivo actualmente con mi esposa, debido a que estamos construyendo nuestra casa y ellos nos convencieron de vivir allí mientras nos la entregaba el banco, para ahorrarnos lo de la renta.



Mi cuñadita se daba un retozon con alguien en un vehiculo, el tipo le mamaba sus buenas tetas y la tocaba por todos lados, esa vez no cogieron, pero Pamela, que asi se llama mi cuñadita, no tenía mucho tiempo que acababa de despedir a su novio de su casa y minutos después se la daba con un tipo dentro del auto de este.



La segunda vez que la pillé, fue en la sala de casa, mis suegros no estaban, Pamela había ido a una fiesta y regresó después de la media noche, yo me levanté porque oí ruidos en la sala y allí estaba Pamela cogiendo con alguien de sus amigos, el tipo la tenía clavada hasta el fondo, ella le cabalgaba la verga como una yegua salvaje sentada sobre su polla, yo me quedé viendolos un buen rato y me tuve que masturbar en el baño, ya que la escena fue muy caliente, desde esa vez me prometí cogerme a mi cuñadita, que estaba muy rica y era atrevida y cachonda. Pamela es morena clara, tiene una carita que pareciera que no matara ninguna mosca, tiene dos lindos senos que le gusta mostrar y sus piernas son llenitas y terminan en un monumental culo que dios le dio.



Pamela es una chica muy liberal y caliente. Todo el tiempo anda vestida provocativamente y es que ella tiene mucho que mostrar. Después de verla coger en la sala, me quedé obsesionado, cierto día entré a su habitación y busqué entre su ropa intima para ver sus hilos dentales que usaba diariamente, solo con eso se me paró la verga, pero hice un descubrimiento, hasta debajo de la ropa encontré un par de dildos o vibradores, uno grueso que seguramente usaba para meterselo en la raja y uno delgado que se suele usar para masturbarse el orificio anal. –ohh Pamela que clase de guarra eres!!- me decía yo por dentro.



El sexo con mi mujer, hermana de Pamela era bueno, pero se estaba volviendo rutinario, ya que ella es mera santulona y no le gusta fantasear ni probar nuevas cosas. Eso aumento mi obsesión por la liberal Pamela. En esos días le dejé ir mis intenciones a Pamela en forma indirecta, ella no me dijo que no ni que si.



Por fin se dio la ocasión un sabado, tuve una discusión con mi mujer y me salí a la calle, Pamela había estado presente y había oido la pelea. Me fui a un bar cerca de la casa, en eso me tocaron el hombro, era Pamela, -me puedo sentar?-, me preguntó. –Claro cuñadita- dije y se sentó, le pedí una cerveza. Platicamos, después fueron dos.. tres.. cervezas. Como siempre ella iba vestida con un amplio escote que resaltaba sus senos y un vestidito corto. Ya con las cervezas encima, le dije la verdad, que estaba obsesionado con su cuerpo y que aunque era mi cuñada, yo quería tenerla en mi cama. Ella no se escandalizó.



-Pero eres el esposo de mi hermana!- me dijo

-Si, pero nadie lo sabrá solo los dos!- le contesté.



Seguimos bebiendo otra cerveza más, cuando terminamos yo iba a pedir otro par, pero ella me dijo que no, -porque no nos la tomamos en otra parte- me dijo. Yo sentí la gloria. Salimos de allí en el auto la besé por pimera vez en mi vida, ella me recibió con su boquita abierta y su lenguita, yo le toqué sus muslos y me enfile hacia el primer motel que había en el camino. Nos metimos en la habitación y luego de desvestirme, ella me dijo que me acostara (ya solo estaba con mi boxer puesto), luego ella me hizo un streaptease quitándose la ropa, yo me masajeaba la verga que ya estaba como un periscopio, dura y parada.



-tanto me deseas??- me dijo Pamela.

-ohh mucho, ven aquí!- le dije, ya no aguantaba tenerla en mis brazos. Pamela se termino de desnudar frente a mi, que tetas las que tenía con un enorme pezón, su coño estaba depilado como el de una niña, a horcajadas se subió a la cama y se me subió encima, nos besamos intensamente, yo le tocaba todo el cuerpo, sobre todo sus lindas nalgas, le metía la mano entre sus dos carnes y exploré su culito y su panocha sin pelos. Froté mis dedos en su coño hasta que logré que se impregnaran de sus jugos vaginales, la nena se estaba mojando mucho.



-Subete!- le dije y a gatas se subió sobre mi rostro, poniendome su raja y nalgas sobre mi boca, comencé darle una memorable mamada de coño, lo chupaba todo como si estuviera hartando una fruta deliciosa, sentí sus jugos bajar a su vagina y embarrar la mayor parte de mi rostro, Pamela gimoteaba con ganas, -ohhh dios, que rico me lo haces, ayy cuñadito sigue, sigue!- mientras yo le comía literalmente su raja mojada. Pamela no tardó en regalarme un corrida sobre mi boca y lengua. Mientras se corría le tomé con los labios su clítoris y lo apreté para darle un placer extra.



Pamela luego de su venida, se relajó un poco, pero yo seguí lamiendole su coño, la levanté un poco de su trasero para que lengua fuera a explorar su culito arrugado, lo lamí lentamente por todos lados, ella volvió a gemir, -cuñadito tu si eres candela!- me dijo mientras le comía su ano. –Espera!, me dijo ella, giró 180 grados sobre mi rostro y quedo volteada hacia mis pies, asi era más fácil chupar sus nalgas y su culito, además ella también tenía la intención de chuparme la verga, quedando en una 69. Pamela se agachó para meterse mi verga en su boca y mamarla, al tiempo que frente a mis ojos sus nalgas se abrían y me dejaban ver su delicioso ojete del culo y más abajo su lubricada raja.



Nos mamamos los sexos como quinceañeros, fueron unos 15 minutos de intenso sexo oral, yo estaba tan excitado que metía uno y luego dos dedos en su culo mientras le lamía su clítoris. Pamela me lamía las bolas, lo cual era exquisito.



Al rato ella se movio hacia delante, quedando su raja sobre mi verga, luego ella se sentó sobre mi polla y se la fue metiendo hasta que mi carne desapareció dentro de su coño. Después empezó a moverse como si tratara de arrancarme mi verga, se notaba que los musculos de su vagina eran fuertes y me jalaban por dentro, pero me daban un placer indescriptible. Además tenía toda la vista de sus voluptuosas nalgas frente a mi, que se movían destripando mi polla, podía además tocarle y manosear su culito con mis dedos.



Después de algunos minutos gozando asi, la abracé por detrás, la jalé para que se acostara sobre mi cuerpo y la voltee quedando yo arriba y ella boca abajo sin sacarle mi verga de su coño, ahora podía degustar de su buen trasero, mi vientre chocaba sobre sus gluteos mientra se la bombeaba en esta posición. Me sujeté con los brazos sobre la superficie de la cama para dejarsela ir dentro de su raja con fuerza. Pamela gemía al ritmo de mis pistonazos. A pesar que la follaba con ganas, aún no tenía ganas de correrme, era uno de esos días en que uno puede controlarse bien y dosificar la cogida.



Pamela lanzó un grito de placer, -ayy cuñadita me estas haciendo correr de nuevoo, ayy que rico me lo haces ayy dios !- era lo que exclamaba ella.



Luego que se corrió Pamela, tomé una almohada dura que había en la cama y se la metí por debajo de su vientre, eso hizo que su rico trasero se elevara y sus nalgas se abrieran descubriéndome su ojete del culo, me acordaba del dildo de uso anal que encontré entre su ropa intima, asi que sin pensarlo dos veces puse la cabeza de mi verga en su culo y la empujé decididamente, ella gritó y gimió, pero no se opuso, mi glande penetró por su estrecho orificio y se fue colando en su ano, la textura de su recto era lisa y tersa pero estrechita. La follé duro invadido por la excitación, ella me pedía que no fuera tan rapido porque le dolía un poco su culito, sin embargo yo ya estaba muy excitado y lejos de diminuir, aceleré mis bombeos en su recto y estallé en grandes chorros de esperma caliente, que fueron a parar dentro de su culito, entre mis gemidos.



No cabe duda que fue un gran polvo. Regresamos a la casa juntos, ella se fue a su habitación y yo entre a la mía. Me acosté a la par de mi mujer con un gran sentimiento de culpa, pero había logrado uno de mis anhelos sexuales, cogerme a mi cuñadita, en mi sueño se repetía la imagen del cuerpo de Pamela recibiendo polla por todos lados.



Los días transcurrieron sin sobresaltos esa semana siguiente, excepto que Pamela me llamó el viernes y me invitaba a que nos juntaramos de nuevo para follar, con nerviosismo concertamos encontrarnos después del trabajo, yo diría a mi esposa que haría unas horas extras, asi que volví a tener ese cuerpo de pecado a mi disposición, la penetré hasta el cansancio de varias posiciones, incluyendo una penetración anal para chorrearme en su recto. Asi empezó mi aventura sexual con mi cuñadita. Follamos al menos una vez a la semana y ha sido increíblemente rico, tiene sus riesgos, pero si vieran ese cuerpo recibir polla y convulsionar con orgasmo, ustedes lo correrían como yo. Ella sigue con su novio y eso elimina sospechas.





 


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