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La Seducción de mi Hermana.

Publicado por Anonimo el 29 de Nov, 2010

Este relato es verdadero, espero os agrade...



Regresaba yo a comer un día y subiendo a mi recamara pasaba yo por enfrente de la que Estela ocupaba con mi abuela, mi hermana reposaba enfundada en una breve batita de algodón azul, que apenas le llegaba debajo de las nalgas, dormida (creo yo) boca abajo, con una pierna apuntando hacia la escalera y la otra doblada ligeramente, de tal manera que podía ver sus magníficas piernas entreabiertas, mostrando....
LA SEDUCCIÓN DE MI HERMANA.



Hola a todos, mi nombre es Eduardo y por primera vez me atrevo a relatarles lo vivido con mi hermana María Estela. Todo empezó hace años, cuando yo contaba con 15 y ella 25 y regresaba a vivir a la casa materna en Mérida, después de tres años viviendo sola en la ciudad de México.



La recordaba con la imagen que de niño tenía de ella, sin reparar en su físico, pero ese día regresaba yo de la escuela, de las clases que tenía por la tarde y la primera sorpresa que vi al entrar a casa fue que estaba la familia (mi madre, mi abuela y mi hermana menor), reunida en torno a ella. Al verme entrar dio un pequeño grito de alegría y se levantó a abrazarme y besándome la mejilla y los ojos me dijo:



“¡Mi Rey, cuanto haz crecido! Estas hecho todo un hombre, déjame verte bien…se nota que haces mucho deporte, las chicas deben perseguirte todo el tiempo.” Y separándose dos pasos, da una vuelta en redondo y me dice: ¿Cómo me ves, te parezco bonita o tu novia está mejor que yo?”

Tímidamente le respondí que no tenía novia, pero no pude menos que admirar su cuerpo de mujer en plenitud, se las describo como la recuerdo en ese día: De aproximadamente 1.62 metros, era una morena clara con una cabellera azabache a los hombros, de facciones finas, nariz respingona, un par de ojazos color café con miel y una boca pequeña de labios sensuales;



Su cuerpo era delgado y en él resaltaba la armonía, pues a unos pechos no muy abundantes, pero firmes y de pezones grandes, le seguía una cinturita esbelta, de vientre plano y gloriosas caderas, pero….¡que nalgas!, firmes, llenitas y de culo parado… ¡y que piernas!, muy bien formadas y torneadas de muslos firmes y abundantes y chamorros marcados… Vestía una blusita camisera, sin mangas, de vaporoso algodón, desabotonada hasta dejar entrever el inicio de sus senos; Una minifaldita plisada a medio muslo y tacones altos, sin medias…Sonrió cuando me vio con la boca abierta y acercándose, se paró de costado, poniéndome una nalga a la altura de mi verga, diciendo:



- ¿Cómo está eso de que no tienes novia? Después platicamos tú y yo.

Se fue a sentar enfrente de mí, que me acomodé en la escalera al primer piso y mientras platicaba animadamente con los demás, ocasionalmente volteaba a verme, me guiñaba el ojo y yo no podía dejar de admirar sus muslos que mostraba generosamente, más aún cuando cruzaba la pierna y como flashazo, alcanzaba a vislumbrar unos calzoncitos blancos.



Pasó sin más, ella consiguió trabajo en una empresa donde iba de nueve a una, pausa para comer y reposar del calor y de cuatro a siete, por las tardes; Más o menos era mi horario en la escuela.



Tengo que decir que a los quince años yo no tenía novia, era más bien tímido y como estaba en un colegio para varones y no tenía experiencia en el trato con las mujeres, ni siquiera me masturbaba… me contentaba con apreciar de vez en cuando a la hermana de mi amigo y vecino José, Lupita, quien era una chiquilla de 14 años con un cuerpazo y una mirada pícara que….pero esa es otra historia…

Regresaba yo a comer un día y subiendo a mi recamara pasaba yo por enfrente de la que Estela ocupaba con mi abuela, mi hermana reposaba enfundada en una breve batita de algodón azul, que apenas le llegaba debajo de las nalgas, dormida (creo yo) boca abajo, con una pierna apuntando hacia la escalera y la otra doblada ligeramente, de tal manera que podía ver sus magníficas piernas entreabiertas, mostrando sus calzoncitos delgados de florcitas rosas, donde se apreciaba el bulto generoso de un coño, en el que se marcaba claramente el clítoris y el nacimiento de sus nalgas. Verla así me congeló por un momento, dejé mis cosas en la escalera y mientras sentía que mi pulso se aceleraba y me invadía un calor interno, dudaba que hacer, finalmente decidí acercarme un poco más, mientras sentía mi corazón latiendo a mil, respiraba agitado y tenía una erección que casi reventaba el pantalón… ¡por Diosss, qué buuena se veía!... en eso, ella se movió ligeramente y exhaló un ligero ¡ummm!, quise retroceder, pero me detuve al tiempo en que ella empezó a moverse y oscilando suavemente las caderas, paró el culo y abriendo un poco más las piernas empezó a moverlo lentamente de arriba abajo….¡ya no pude más!... Oyendo mis latidos y mi fuerte respiración, tuve mi primera eyaculación en la vida, mojé abundantemente mis pantalones y salí corriendo al baño de junto, donde a pesar del agua fría, seguía con una erección tremenda nada más de pensar en como se movía mi hermana….



Terminé de bañarme y al descorrer la cortina se abre la puerta, era mi hermana….“Mi Rey, que bajemos a comer” y bajando la vista a mi erección, se mete al baño y cerrando la puerta tras de ella, camina sonriendo hacia donde yo trataba de ocultar mi palpitante verga, “¡caramba que tamaño, se ve deliciosa!”, la tomó brevemente con la mano derecha, mientras entrecerraba los ojos y ondulando el cuerpo, deslizó su mano izquierda acariciándose desde los senos, el vientre y la entrepierna….¡volví a eyacular de inmediato!...

Emitió una pequeña risita, se volteó inclinándose para tomar un poco de papel sanitario, de tal manera que volví a verle sus calzoncitos con florcitas, levantándose, camina hacia la puerta y volteando a verme con una sonrisa…”la comida se está enfriando…. A ver si tú también, mi Rey”.



Me tarde un poco en bajar a comer, apenado, de reojo alcanzaba a ver una sonrisita pícara en mi hermana, yo no sabía que hacer ni podía verla a los ojos; Esa noche, recostado en mi cama, no podía dormir tan solo de pensar en ella… me masturbé por primera vez, tres veces seguidas.



El show antes de comer continuó casi por una semana hasta que, un miércoles subiendo la escalera y esperando verla en posición, para masturbarme de nuevo (lo hacía yo a diario), veo que su recámara estaba en semipenumbras por las persianas cerradas… estaba como de costumbre, tendida boca abajo, pero alcanzaba a oír unos leves gemidos y una respiración entrecortada….ahí estaba ella…tenía la pierna derecha flexionada y unas braguitas rojas en el tobillo de esa pierna, la acostumbrada batita a medio culo y se movía de arriba abajo mientras con la mano debajo de su cuerpo se acariciaba el coño y con dos dedos se abría el clítoris y los introducía con frenesí… parecía no darse cuenta de mi presencia, se quejaba y suspiraba ¡ah, aaah, ummm...! parado y observando como se masturbaba saque mi verga, ya a mil e iba a masturbarme cuando, con la otra mano, empieza ella a acariciarse el culo y al mismo tiempo que soltaba un largo ¡aaaaahhh! metía su dedo medio en el ano y se movía más y más rápido…cuando vi eso, ya ni pude masturbarme, terminé viniéndome en mi mano… cuando retrocedía para irme al baño, alcancé a oír a Estela, que terminaba con un pequeño y ahogado gritito entre las almohadas, al tiempo que disminuía la rapidez con que movía las nalgas, cambiándolo por un suave meneo…. Me metí al baño muy excitado….jamás hubiera pensado que por el culo se podía hacer algo y se sintiera placer… recordaba también los rosados labios abiertos del clítoris de mi hermana y volví a masturbarme….



Esa noche, cuando regresó del trabajo yo me encontraba en calzones y playera en el piso, haciendo mi tarea escolar en mi habitación, me vio al pasar y regresándose…”Hola mi Rey ¿Qué haces, donde están los demás?”....respondí “la tarea… mi Mamá y la Abuela, llevaron a la peque al cumple de una amiguita…acaban de irse”, ella se sentó al borde de la cama y me dice….”Oye, vengo muy cansada, me voy a dar un buen baño, podrías después darme un masajito en las piernas y la espalda, ¿OK?”....yo alcancé a balbucear ..pe-pero yo no se dar masaje…, ella,… “yo te digo como mi Rey”…y caminando a su habitación, abría el cierre de su vestido, lo dejó caer a medio pasillo y sin voltear, pero sabiendo que yo la veía, se quitó el corpiño, lo dejó caer y se inclinó para quitarse unas breves braguitas blancas, recoger todo y en tacones todavía, alejarse a la penumbra de su recámara…Salió después de unos minutos, envuelta en una toalla…”me voy a dar un baño, no tardo”…después de pensarlo un instante, ya estaba viendo a través de la cerradura a mi hermana desnuda, bañándose ella… y yo con la mano en mi verga tiesa, dándole duro…terminé en sus braguitas rojas de la tarde, que robé del cesto de la ropa…me quedé observándola y vi que sacaba una bolsa de hule y que se introducía una manguerita por el culo y empezaba a bombear, no supe hasta después por que lo hacía…



Pero el masaje y sus consecuencias son inolvidables y materia de la segunda parte de este relato, que espero les haya agradado….Hasta la vista….





 

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