Ultimos Relatos Eroticos





Relatos Eroticos Incestos En Familia


Mi hijastra y yo

Publicado por Anonimo el 23 de Sep, 2011

En las segundas nupcias de mi mujer me saqué la loteria, mi esposa es hermosa y buena en la cama, y su hija, mi hijastra es mejor.
Nunca he escrito a pesar que soy lector de estos sitios de relatos calientes. Llámenme Pedro, casado con Amanda de quien soy su segundo esposo, ella estuvo casada antes y a raíz de eso tiene una hija de nombre Susie, de 17 años casi 18. Amanda, mi mujer, es una hembra muy bien proporcionada para sus 41 años, y lo que más me gustó fue que es fogosa en la cama, en nuestra segunda cita nos acostamos y supe que ella era la mujer para mi debido a que yo soy muy pero muy cachondo, me gusta ver, oir y hacer el amor.

Después del casamiento, todo iba muy bien, el sexo era magnifico con Amanda, lo único que me causaba pena, era que cuando a mi esposa yo la llevaba al clímax, ella gemía tanto que se podía escuchar en toda la casa, además de su boca salían frases muy fuertes como -cógeme! Sigue cogiéndome!, más más!!, dame verga mi cielo!!, ay que rico, que rico!!- y otras, y me daba pena por su hija que estaba viviendo en la casa, pero al parecer no había problema.

Debo decir que Susie era una chica hermosa como su madre, sus dos senos aún eran pequeños, pero con linda forma, cuidaba mucho su figura, una cinturita de avispa, un par lindas nalgas respingonas y siempre andaba bien arreglada de su cabello, bien maquillada del rostro y su ropa siempre sexy, aveces no podía reprimir mi instinto masculino, me la comía con la vista y creo que ella le gustaba eso. Al parecer había heredado lo caliente de su madre.

Dos eventos marcaron el destino entre Susie y yo, el primero fue que durante una sesión de sexo con mi esposa, la tenía ensartada en la posición canina, gimiendo fuerte como siempre, cuando me doy cuenta que la puerta de la habitación estaba abierta un poco y allí estaba Susie espiándonos, yo me dí cuenta de eso y comencé a darle pistonazos más fuertes a Amanda, mi esposa, luego descaradamente voltee el rostro hacia la puerta para ver a Susie quien al verse descubierta cerró rápidamente la puerta y se marchó. La segunda fue al revés, era de noche, el novio de Susie la había llegado a ver a la casa, yo salí por un vaso de agua y bajando las escaleras que dan al primer nivel, pude ver como el novio le mamaba los senos a Susie y una de sus manos dentro de sus bragas, yo me quedé congelado viendo eso (fueron unos 15 segundos, no más), luego me di cuenta que Susie me miraba fijamente, el novio no se daba por enterado de eso, debido a que su cabeza estaba a la altura de los senos de ella. Yo, al ver que ella me había sorprendido viéndolos, volví a subir las escaleras, pero no pude evitar masturbarme en el baño, pensando en cuerpecito de mi hijastra.

A partir de esos dos eventos, ya nada entre Susie y yo fue igual, nuestras miradas chocaban frecuentemente una con otra, como queriendo decir algo. Las miradas a su cuerpo cuando ella pasaba frente a mi ya no eran las mismas, antes era por apreciar un cuerpo juvenil bonito, ahora era con morbo. Y llegó el día que ya no se pudo más.

Esa tarde, me llamó Amanda, para decirme que estaba con su mamá, porque se había puesto mal de la diabetes y que necesitaba llevarla al Centro Médico para que le hicieran unos análisis y que por favor recogiera a Susie en un Centro Comercial. Asi lo hice, ella llevaba puestos unos pantaloncillos cortos tipo jeans, una blusita roja que se ata por debajo de sus senos, unos zapatos de tacón descubiertos, estaba deliciosa en pocas palabras. Saliendo del Centro Comercial, ella me dijo – Pedro, te puedo pedir algo?-, -lo que quieras Susie!-, luego agregó -es que quiero que me lleves a un lugar, pero me da pena lo que pienses de mi-. Hubo un silencio, luego dije –sin pena, yo te llevo!-, y ella fue indicando más o menos por donde, yo veía que ella estaba muy nerviosa, como si estuviera perdida en algunos momentos.

De pronto, me dijo que allí, era una entrada, no presté mucha atención y entré con el auto, al entrar en dos segundos sabía donde estábamos, era un auto motel, de aquellos que se utilizan solo para entrar a follar, entras se baja una persiana eléctrica y hay unas gradas enfrente, subes y allí hay habitación alfombrada, una cama grande y espejos por doquier. Me estacioné y a sabiendo de su invitación, aún le dije –estás segura?-, ella me vió a los ojos y me dijo –segura!- y me dio un besito en los labios.

Subimos de la mano, luego me senté en la cama y le dije –quitate la ropa, quiero verte, siempre he querido verte en cueros!- ella sonrió, y lo primero que se fue quitando fue su pequeño pantaloncillo, quedo en lindo bikini blanco que hacía juego con piel morena clara, se dio la vuelta como modelándomelo, después también se lo quitó, se apoyó en mi para quitárselo, yo aún sentado aproveché para acercarla a mi y besarle su ombligo y tomarle sus nalgas por detrás, mis dedos rápidamente buscaron su coñito y lo acariciaron, entonces yo mismo le fui desabotonando la blusita roja, la quité, ahora ella se fue quitando su sostén, lo quitó. Ya estaba desnuda solo con sus zapatos de tacón, era exquisita, era perfecta, se hizo un paso para atrás y me dijo –quiero que me hagas vibrar como lo haces con mamá!-. Me sentí halagado, me puse de pie, la tomé por la cintura y comencé a besarle la boca, nuestras lenguas se tocaban y entrelazaban con mucha saliva. Yo le acariciaba los senos.

La fui jalando hacia la cama, primero la senté y luego la acosté delicadamente, le subí las piernas y las abrí, su rajita era pequeña, completamente depilada, parecía el coñito de una infante. Cómo ella esperaba una buena cogida, tuve que ampliar mi repertorio, a pesar que quería ensartarla ya, asi que comencé a besar sus pantorillas, las lamía y besaba, bajé por su entrepierna e hice lo mismo con sus delgados muslos, lamía y chupaba su piel, luego tomé unos de sus pies, le quité su zapato y lamí el largo de su pie, metí cada dedito entre mis labios y los lamí, después tomé el otro pie e hice lo mismo, vi que ella cerraba los ojos con cada caricia.

Seguí lamiendo sus muslos, esta vez mis chupones me llevaron a su rajita, pase mi lengua sobre su vulva, una vez, dos veces, tres veces, Susie comenzó a gemir un poco, luego delicadamente con mis dedos abrí su capullo y pasé la punta de mi lengua en medio, pude sentir sus primeros juguitos lubricantes, ella estaba mojadita. Puse a mi lengua a jugar con sus labios vaginales y subía para frotar su clítoris, Susie me tomó del cabello pero si jalarlo, era obvio que se estaba excitando y eso era lo que yo quería.

Luego me puse a lamer desde su clítoris y comencé a bajar, le levanté un poco las piernas para tener acceso al orificio de su ano, lo lamí e hice varios círculos alrededor de él, los cuales se iban cerrando hasta llegar a su cerrado culito, allí sentí que ella ya me jalaba el cabello de excitación, gemía más fuerte y yo sabía que estaba a segundos de correrse, mientras le comía su culo con mi pulgar comencé a frotarle su clítoris, en un minuto Susie llegaba a su climax, pero yo no dejaba de hacérselo, tuvo un orgasmo larguísimo. En cuanto a mi, mi verga ya estaba goteando dentro de mis calzoncillos.

Me separé de ella, me puse de pie y empecé a quitarme rápidamente la ropa, me quedé en cueros también, mi verga apuntaba al cielo de la habitación, tenía una erección horrible. Ella entendió lo que venía, se subió un poco más en la cama, yo me fui colocando entre sus piernas, busque primero sus senos que chupé y luego sus labios mientras acomodaba mi verga en la entrada de su rajita, ella elevó y abrió sus piernas para recibirme mejor, mi verga penetró su vagina al primer empujón, sus juguitos íntimos vaginales facilitaron la inserción, la oí quejarse cuando se sintió penetrada por mi verga. Yo obviamente estaba muy excitado, había logrado controlarme para satisfacerla a ella, pero ahora buscaba satisfacerme yo, asi que aceleré la penetración en su vagina, la clavé compelta en su pequeña rajita, la ultima mitad de mi verga me costó metérsela, pero lo hice con fuerza y se la dejé ir toda, luego me pegué a ella y comencé a follarla sin misericordia, la metía y la sacaba con rapidez gozando su rajita, ella gemía sofocadamente, como si le costara respirar, era el preludio de su siguiente corrida, supe el momento que se corrió debido a que sentí sus uñitas clavarse en mi espalda, ya que yo estaba bombeándole mi verga y degustando con mis labios sus pequeños senos.

Aprovechando la relajación que le causó su corrida, se la saqué de su rajita mojada y me subí buscando su rostro, le puse mi verga chorreada de sus jugos vaginales y de mis líquidos preeyaculativos en su labios y ella entendió, comenzó a chuparme la verga, para facilitarle la labor, le puse una almohada debajo de su cabeza para levantarla, asi su boca comenzó a tragar más volumen de mi verga dura. Sus labios eran tibios y suaves, ella lamía y engullía mi verga con mucha pasión, se sentía muy rico. –Asi Susie, cómetela todita, asi, uy que rico!!- le decía yo con frecuencia.

Era hora de probarla en otra posición, no costó mucho decidirme, me encantaba su colita parada, asi que la fui colocando en la posición canina, al colocarse ella pude ver la belleza de sus nalgas, duras, lisas y redonditas, le froté la cabeza de mi verga en su vulva y finalmente se la dejé ir, su rajita estaba más abierta, por lo cual no hubo dificultad de penetrarla completamente, mi vientre pegó contra sus nalgas, se la tenia hasta el cabo, luego comencé a pistonearla, primero lento, pero poco a poco mi verga entraba y salía rápidamente de su rajita, ella de nuevo comenzó a gemir, cada vez más recio, yo me aferre a sus nalgas primero y luego a su cinturita para culiarla con más fuerza y profundamente. Susie se excitó mucho de nuevo, bajó su rostro a la altura de la superficie de la cama, elevando un poco más su trasero, lo cual fue un mensaje de que me lo ponía para cogerla más duro y eso hice, la cogí duro por los siguientes cinco minutos, yo ya estaba listo para soltarle la lechita, pero quería oírla llegar a otro orgasmo antes, y al fin, la oí llegar a otra corrida, asi que más tranquilamente aceleré para causarme el climax, se la saqué y de mi verga salieron varios chorritos de esperma que cayeron en su espalda y sus nalgas, y cada uno iba acompañado de varios gritos mios.

Los siguientes diez minutos los pasamos acostados, ella acostada en mi pecho, charlamos un poco de todo eso, ella me dijo que desde que me había visto aquella noche cogerme a su mamá, había querido tener un encuentro como este, ya que ningún novio la había hecho gemir como yo había hecho gemir a su mamá. También me djo que aquí quedaba todo, ya que no quería traicionar más a su madre, solo quería experimentar y tener sexo conmigo.

Nos empezamos a besar de nuevo, besé y chupé sus pezoncitos pequeños, mientras ella me daba una chaqueta en la verga con sus delgadas manos. Le pedí que me la mamara, ella accedió y se puso entre mis piernas, comenzó a lamer mi cabezota, parecía que chupaba un helado o un chupete, luego pasó su lengua por todo lo largo de mi pene y terminó dándome una gloriosa lamida de cojones, todos los hombres respondemos bien a eso, mi verga fue erectándose de nuevo, cuando ya estaba dura, le dije a Susie que se subiera encima de ella, lo hizo como una experta, se notaba que no era la primera verga que iba a cabalgar, la tomó con una mano y se la metió en su rajita, luego se fue sentando hasta que desapareció en su interior.

Luego comenzó a moverse encima, primero horizontalmente, es decir hacia adelante y hacia atrás, como una mecedora, allí aproveché para tomarle los senos y apretar sus pezones. Conforme ella aceleraba sus movimientos de cadera se iba excitando sin remedio, la vi cerrar sus ojos cada vez que mi verga entraba hasta el fondo de su vagina, en eso la oigo respirar muy hondo e irse para adelante casi a recostarse cobre mi torso, entonces, la cojo de las nalgas con las manos y comienzo a meter y a sacar mi verga de su rajita, eso la hace tener un orgasmo más fuerte y a mi me hace llegar de nuevo a otra corrida, apenas pude sacar mi verga de su rajita y tirar mi leche sobre mi propio vientre.

Tal como lo dijo Susie, las semanas siguientes, ella se ha comportado como si nada hubiera pasado, ninguna llamada, ningún comentario, mi esposa ni sospecha de lo sucedido. Pero como buen macho, le he insinuado que deberíamos repetirlo, pero ella es la que ha puesto toda clase de objeciones.

Pasaron dos meses, mi mujer saldría por dos noches y tres días, era ahora o nunca más. La noche anterior a su viaje, entré a la habitación de Susie, estaba leyendo un libro solo que boca abajo, tenía una faldita corta, me acerqué y le dije alguna trivialidad, solo para tener conversación, como iba decidido, metí una mano debajo de su faldita y fui tocando sus nalgas, en otras ocasiones ella me hubiera quitado la mano de allí, pero no sucedió, seguí acariciando su colita y luego subí su faldita para besar cada nalguita. Eso era un buen augurio para los próximos dos días. Le compuse su faldita, me paré y antes de salir ella me dijo -mami no va estar los próximos dos días, verdad?- , me voltie y le respondí -asi es Susie, mami no estará los próximos dos días, estaremos solitos en casa-

Lo que pasó esos días se los dejo a su imaginación.




 

Clasificacion Actual:

Commentarios

  • Posteado el
  • 23 de Sep de 2011 - 05:13 AM
nooo!! cuenta mas jejejeje...
  • Posteado el
  • 24 de Sep de 2011 - 07:56 PM
sii yo tmb quiero saber mas
  • Posteado el
  • 03 de Oct de 2011 - 05:04 AM
dale por el culo compañero

Solamente usuarios logueados pueden comentar. Registrar oder Iniciar sesión.

 

 

Estan chateando

¤ maxx1992
¤ matutexxx
¤ morboxxx
¤ Buen_Sr
¤ sexooral43
¤ galileo77
¤ zoo_2012


Entrar Chats Sexo

 

Menú de Usuario

Usuarios Online:
 Registrados:79 
 Anonimos:7499 
 Total:7578 
  Contactos  Calientes
         en tu Ciudad


Referencias

Zoofilia   Bondage   Sexo   Incesto   Erotico   Gays   Travestis   BDSM