Nochevieja del 2005, tu, yo, velas, una buena cena regado por un buen vino y abundante cava. La leña crepita en la chimenea que calienta la habitacion mas de de la temperatura que hay entre nosotros. Un camarero pregunta si la cena ha estado bien. “Excelente”, contestamos los dos la mismo tiempo, riendonos por la casualidad.