A los doce años, un primo mio de 16, con el que jugaba siempre, me dijo que si le mostraba mi chochito, que sólo quería ver como eran en realidad, yo con un poco de pudor me quité las braguitas, me senté en la hierba, me abrí de piernas y lo dejé ver y tocar mi chochito a su gusto... ahí empezó mi fascinación a que me miren y soben a gusto.
Una tarde que me aburría en mi casa sin tener nada que hacer y tumbada en mi cama escuché a mi hermano haciéndose una paja, en una mano tenía un comic porno y con la otra se daba suave en su enorme polla