Un rayo de luz se colaba entre las cortinas de la habitación. Ya eran las diez y veinte de la mañana pero era sábado y tenía todo el día para mi sola, así que me quedé un rato retozando en la cama.
Vuelvo a mirar a la pareja famosa, otra vez se activa mi lado voyeur, la imagino a cuatro patas con mi pene erecto sobre su coño desde atrás y cogiendo sus tetas con mis manos, mientras el cornudo de su esposo, se relame mirándonos viendo como me follo a la puta de su mujer.