Como les conté la vez pasada, me gusto mucho sentir la pija del negro dentro de mis tripas, lo hice durante 6 meses, cada vez que podía meter al negro para que me ensartara.
A mis 22 años, vivía cerca de la estación de ferrocarril, y había unos vagones
abandonados. En uno de ellos se había refugiado precariamente una señora de unos 45 años, Diana....que vivía con dos perras enormes que le
hacían compañía.