Érase una vez que trabajaba en una tienda para mascotas, conocí una hermosa mujer su cabello rubio como la miel y de cuerpo armonioso, el sábado que era día de la mascota llegaba en su flamante camioneta que bajaba con sus dos hermosos canes un pastor alemán y un gran danés gris humo, jamás vi perros tan cuidados su pelo brillaba reflejando los rayos del sol y de cada cuello del cada animal un hermoso collar de oro con su nombre y al respaldo dirección en caso de extravío.