christie - 26/6/2008 a las 08:58
** Master, te he enviado un privado, que me he retrasado dos semanas **
jejeje.
Hemos quitado los cursos de la página porque Marc ya está cansado de ir
advirtiendo a la gente que les ha descubierto que los han copiado (no puedo
explicar qué les ha dicho) jajajajajajajjaja pero Marc ya está cansado de
perder tiempo con esta tontería, porque los cursos sólo eran un detalle
para compartir con la gente, pero dice Marc que no se pueden tener
detalles, y bueno, después de la BoundCon los ha quitado y ha puesto las
fotos de la boundcon, y los cursos los pondrá estos días en nuestro diario
de la página web, pero me ha dicho que los deje libres en los foros que
conozca, y que los ponga también aquí, y yo los pongo.
Nos los han copiado en webs de particulares, que se han puesto un pequeño
rincón de cursos mal hechos, los han puesto en blogs, salió en algún foro
que la gente dice es “muy limitado” y que se creeen que
no lo sabe nadie jajajajajjajajajaja y hasta en foros gays que van de sado.
Se puede seguir todo por Internet, pero eso el experto es marc.
También pondrá una advertencia legal, porque ya ayer advirtió hace unos
días a un chico que si no quitaba mi foto de su web (etc etc cosas legales
de leyes que son muy aburridas y eso el maestro es marc), y hace media hora
que la ha mirado y ya no está la foto. Y el otro día hablo con dailymotion,
porque un tio tenía mi foto en su avatar y decía que esa chica era su
novia, y dailymotion ha cerrado ya la cuenta de ese usuario. Es increíble
pero ya vamos a tener que poner detectives como hacen esas marcas de
relojes y ropas jajajajajajajajjajajaja.
La verdad es que Marc y yo también decimos que los cursos no son una
maravilla, porque les falta sobre todo dibujos y alguna foto para que se
vea como se hacen, pero sólo era para explicar consejos del sentido común
(que todo el mundo se supone que sabe pero que luego nadie se acuerda),
pero la verdad es que la gente lo copia todo.
Bueno, el primer curso.
ANTIFACES: CÓMO HACER TU PROPIO ANTIFAZ
En todos los cursos de bricobondage añado en su inicio dos breves párrafos
los cuales (si ya habéis leídos otros cursos de bricobondage) podéis
omitir, pues como siempre insisto en que estos cursos de bricobondage
tienen como objetivo conseguir grandes resultados con muy pocos recursos,
sin la necesidad de construir ningún taller de carpintería en vuestro
propio hogar. Son cursos muy sencillos, fáciles, rápidos y con los detalles
justos y precisos acerca de una buena orientación.
Como en todos los cursos, insisto en que vuestra propia practica y vuestra
propia experiencia van a ser vuestros mejores maestros, y como bien sabéis
de nosotros, nunca dejéis la imposición de nadie como maestro. La
sexualidad, y vuestra forma de expresar y vivir las fantasías sexuales, son
únicamente vuestras, pues os pertenecen por naturaleza, y nadie debe de
tratar ser vuestro maestro. Tampoco este curso ha de ser vuestro maestro,
sino que os debe de servir como orientación y ayuda, especialmente para
personas sin experiencia.
Hecha la misma presentación de cada curso de bricobondage, procederé a
explicar cómo hacer tu propio antifaz para juegos eróticos y fantasías
sexuales con los ojos vendados.
1º - Los materiales. Su precio.
Cabe decir que, en el caso de haber comprado el material para el curso de
bricobondage referente a los bozales bocado, el material para los antifaces
es gratis, pues de aquel material comprado os debe de haber sobrado
remaches, pegamento y cuero, y precisamente con dicho material excedente
tenemos suficiente para realizar el antifaz (salvo la goma elástica).
En caso de estar sólo interesados en el antifaz, esta es la factura de la
compra de los materiales:
a) Cuero – 1 ¤ / metro.
b) Remaches (máquina tenaza y 50 remaches) – 2,50 ¤.
c) Pegamento extrafuerte (o Pegamento carpintero) – 3 ¤
g) Goma elástica – 0,30 céntimos (1 metro).
Precio total: 6, 80 ¤.
Hemos de tener en cuenta que sobrará material, pues remaches sólo
necesitamos cuatro, y cuero es suficiente con veinte centímetros, y por lo
tanto, podemos realizar incluso un segundo antifaz. Incluso comprando la
goma elástica en cantidades de 5 metros (cuyo precio será de 1 euro
aproximadamente), podemos realizar cinco antifaces, por un precio máximo de
8 euros.
2º - Forma de conseguir los materiales.
a) Cuero.
Aprovechando y recuperando la información de otros cursos de bricobondage,
vuelvo a comentar, de igual manera que en los otros cursos de bricobondage
donde también se requiere del uso de cuero, que este material podremos
encontrarlo con grandes diferencias de precio, según tienda y zonas, al
menos en nuestra ciudad. Puede encontrarse por 8 ¤ / metro, o por 1 ¤ /
metro. Nos interesa, por supuesto, este segundo precio, el cual
encontraremos en cualquier tienda o mercado donde se venda telas excedentes
de fábrica, o directamente de fábrica.
Ya tenemos, de esta forma, el cuero negro que será la base básica y
esencial del antifaz.
b) Remaches (máquina tenaza y 50 remaches).
Tal como he explicado en otras ocasiones, los remaches abiertos en forma de
ojal, con su máquina en forma tenaza para presionar, las encontraréis a muy
buen precio en las mismas tiendas citadas, conocidas como todo a 1 ¤, y
regentadas en su gran mayoría (a día de hoy en el cual escribo el curso)
por personas de raza asiática, aunque no todas estas tiendas disponen de
este utensilio.
Estas máquinas y sus remaches van cerradas en una base de cartón y plástico
transparente, y llevan una bolsa de remaches en la cual suele haber unos
cincuenta remaches, aproximadamente.
c) Pegamento extrafuerte (o pegamento carpintero).
El pegamento adhesivo extrafuerte (también llamado en algunas regiones o
países cola), no supone ninguna dificultad encontrarla, pues se vende en
muchas tiendas diferentes, y habiendo también muchos modelos de colas
(pegamentos), siendo su precio aproximado de tres euros por los envases
medios, ya suficientes para nuestras necesidades.
d) Gomas elásticas.
Tal vez, según vuestro país desde el cual nos visitáis, no tendrá el mismo
significado “gomas elásticas”.
Para explicarlo bien, las gomas elásticas son las tiras elásticas muy
usadas para ceñir prendas de ropa al cuerpo, y su apariencia es muy similar
a las tiras de un sujetador, por ejemplo. Las encontraréis en las mercerías
y corseterías (y en ocasiones también en puntos de venta de hilos o
botones), y se venden por metro. Se pueden elegir de elasticidad fuerte y
elasticidad media, y mayor o menor anchura. Es recomendable comprar de
elasticidad media, pues la elasticidad fuerte puede crear molestias en la
cabeza.
Asimismo, dado que el cuero que compraremos es de color negro, os
recomendamos que las gomas también sean de color negro.
3º - La construcción del antifaz.
Ya tenemos todo el material, y comenzaremos a realizar el antifaz.
Podemos hacer los antifaces de diversas longitudes, alturas e incluso
formas estéticas.
En cuanto a la altura, es recomendable que sus medidas estén comprendidas
entre los siete y los nueve centímetros. En nuestro curso, pues también
disponéis de la fotografía de Christie como modelo para poder observar su
uso estético, el antifaz tiene una altura de nueve centímetros.
Respecto a la longitud, nuestro antifaz tiene una longitud de veintidós
centímetros, aunque hemos trabajado sobre un patrón de veinticinco
centímetros, pues doblamos un centímetro y medio en cada lateral, a fin de
afianzar las gomas que sujetarán el antifaz.
Otro aspecto a tener en cuenta es la nariz. Según la simetría general de
los rostros, y valorando que la intención nuestra es conseguir la máxima
proximidad del antifaz a la nariz, para poder evitar que se pueda ver por
su parte inferior, habremos de recortar su forma, y por lo tanto, será un
recorte estrecho. Dicho recorte se situará en la zona central del antifaz,
en su parte inferior, y en su concepto de estrechez recortaremos cuatro
centímetros de longitud, y entre dos y tres centímetros referente a su
altura, con el mismo trazo piramidal clásico de la nariz.
Asimismo, se habrá de respetar una distancia idéntica a ambos laterales del
antifaz, pues en caso contrario no conseguiremos situar la forma de la
nariz en el centro del antifaz, y para tal objetivo, recortando cuatro
centímetros de longitud cual es el ejemplo, las distancias laterales
respecto a los extremos totales del antifaz ha de ser de nueve centímetros,
desde cada costado.
Dicho esto, se puede proceder a construir el antifaz.
En primer lugar, recortaremos cuanto correspondería al patrón del antifaz,
es decir, un rectángulo de nueve centímetros de altura por veinticinco
centímetros de longitud. En este patrón recortaremos la ubicación
correspondiente a la nariz, en las medidas explicadas en los párrafos
anteriores.
Habiendo ya trazado los cortes, doblaremos en cada extremo del antifaz un
centímetro y medio. Aplicaremos en los instantes previos una capa de
pegamento extrafuerte únicamente sobre la zona doblada, y colocaremos
encima de él (manteniendo los laterales doblados) un peso. Dado el curso
pretende mostrar la realización del antifaz sin disponer de grandes y
buenos recursos, podemos buscar cualquier objeto de nuestro hogar
(especialmente libros u objetos de adorno) con el suficiente peso como para
prensar los laterales, y dejaremos el antifaz un día, para asegurarnos que
en efecto está perfectamente adherido.
Al día siguiente realizaremos en los laterales doblados los agujeros de los
remaches donde sujetaremos las dos gomas elásticas.
Os recomiendo, antes de colocar el remache, realizar una prueba en un trozo
de cuero desechado, pues la primera vez podéis colocar el remache
equivocadamente. Incluso la misma consistencia del cuero puede hacer que el
remache no podáis colocarlo de forma correcta.
Por lo tanto, haremos con la propia tenaza del remache un agujero en el
lugar donde queremos colocar el remache. Si no habéis podido agujerear el
cuero completamente, veréis que por lo menos habéis trazado el dibujo, y
cortado ligeramente el cuero en la propia forma del remache.
Con unas tijeras acabaremos de cortar el círculo en la tela, y acto seguido
se colocará el remache.
En el caso del antifaz del presente curso, hemos colocado dos remaches en
cada lateral, siendo éstos puestos en la parte superior y la parte inferior
del extremo doblado.
Con el remache en la posición deseada, tomaremos las tenazas y
presionaremos para dar la forma y la ubicación perfecta y sólida.
Os recomendamos dejar entre los remaches y el final del antifaz por su zona
alta y su zona baja, un centímetro de distancia, para no ejercer demasiada
presión con las gomas sobre el propio antifaz.
Colocados los remaches, sólo nos falta colocar las gomas elásticas, que
ejercerán la sujeción del antifaz. Cortaremos dos gomas elásticas
independientes, cuya longitud dependerá mucho de la persona, pues el
perímetro de los hombres (hablando por supuesto de la cabeza) es distinto
al perímetro de las mujeres, y dado el antifaz lo realizamos nosotros
mismos, disponemos de la gran ventaja de ajustar el antifaz a nuestros
gustos y necesidades.
En nuestro caso, cortamos dos gomas elásticas de veintiocho centímetros de
longitud cada una. Cada goma estará destinada a una sujeción distinta,
siendo una sujeción en la parte superior y otra sujeción en la parte
inferior. Deslizaremos un extremo de la goma por dentro de un remache, y la
haremos salir entre un centímetro y dos centímetros. Este trozo lo uniremos
a la propia goma en su reverso, y lo coseremos por los cuatro costados y en
su parte central, para asegurarnos que en ningún momento se desprende del
antifaz, y realizaremos la misma operación en el otro remache, recordando
que, si un extremo de la goma lo hemos introducido por el remache superior
derecho, el otro extremo de la goma lo habremos de introducir por el
remache superior izquierdo, pero jamás por los remaches inferiores. Los
remaches inferiores únicamente serán para la goma de sujeción inferior.
Dicha operación la repetiremos ahora con la segunda goma elástica, cortado
con la misma longitud y repitiendo la operación con idéntica similitud.
Realizada y terminada esta segunda operación, ya hemos realizado nuestro
primer y sencillo antifaz.
christie - 26/6/2008 a las 08:59
SUSPENSIÓN
Sin lugar alguno a dudas, suspensión significa que la persona no está en
ninguna posición habitual, como puede ser de pie u otras posiciones de
descanso, cuales son sentado, tumbado o similares. Suspensión significa
que, mediante los amarres de cuerdas debidamente aplicados, y sin apoyar
sus brazos, manos, piernas, hombro, espalda o cualquier parte del cuerpo en
lugar alguno, la persona queda sostenida en el aire a una altura cuya
distancia le impida entrar en contacto con superficie alguna.
Se pueden realizar posiciones horizontales al suelo y posiciones verticales
al suelo. Se puede conseguir una suspensión fija (sin balancea) o una
suspensión móvil (con balanceo pendular de diferente ondulación). Pero, sea
cual sea la suspensión elegida, la suspensión es una práctica que requiere
grandes conocimientos, paciencia y un lugar perfectamente estabilizado y
acondicionado. Otro aspecto importante en la suspensión son los detalles,
porque muchas veces son los pequeños detalles quienes consiguen los grandes
resultados.
Por lo tanto, antes de iniciar la aplicación de una suspensión, hay que
estar pendientes de múltiples detalles, los cuales compondrán el inicio de
nuestro curso:
El sentido común en la suspensión
No es válida cualquier persona para la suspensión, aunque ésta elija libre
y voluntariamente acceder a la realización de la fantasía, en cuanto atañe
a su suspensión. En primer lugar, hay que valorar el peso actual, la altura
real, la edad real y el sexo de la persona, esto es, si es sexo masculino o
sexo femenino.
Jamás se pueden aplicar las mismas ataduras para suspensión a un hombre de
cincuenta años, 1,90 cm y 100 kg de peso, y a una mujer de treinta años,
1,60 cm y 49 kg de peso.
Asimismo, debe de valorarse si la persona suspendida sobre de vértigo o
problemas auditivos. También debe de valorarse todos los aspectos
referentes a su salud, pasada y presente, tal como son si padece problemas
de tensión, anomalías cardiacas, o se halla tomando medicamentos por cual
causa sea.
Ha de valorarse, también, problemas de lesiones, tanto en fase de
recuperación o sufrida en su época. Debe de tenerse en cuenta si la persona
sufre problemas de espalda, como hernia discal, o cualquier fractura o
dislocación o luxación.
Fijación de la suspensión en el tronco
Valorados todos los aspectos iniciales, y remarcando que jamás debe de
practicarse suspensión a una persona a quien la práctica de la fantasía
conlleve su cierto riesgo por razones propias y personales, iniciaremos la
suspensión de la persona quien sea de su agrado y reúna las condiciones
sanas y lúcidas exigidas.
Hay, igualmente, haber cumplido la condición de haber transcurrido un
tiempo mínimo de tres horas desde la última digestión, y una hora de tiempo
desde la última toma de alimentación líquida. Estas tomas deben de haber
sido nutritivas y de fácil digestión.
Cumplido tal requisito, partiremos de una suspensión acerca de una persona
del sexo masculino, de 1,75 cm y 75 kg de peso.
En primer lugar, tendremos en cuenta los nudos que deseamos realizar. Los
nudos, para fijar las cuerdas, no serán deslizantes. Jamás. Se aplicarán en
cinco puntos principales, pudiéndose usarse todos a la vez o únicamente los
justos o necesarios para la suspensión, y siendo dichos puntos los
siguientes: la zona medio-central del torso, o el ante torso a derecha e
izquierda, en cuanto atañe a la parte frontal del cuerpo, y a ambos lados
de la columna pero sin caer sobre ésta, tomando como distancia de
alejamiento entre cinco y diez centímetros, tanto a su zurda como a su
diestra, en cuanto respecta a la espalda.
En segundo lugar, nos referiremos al trazo de las cuerdas. Debe de tenerse
en cuenta que ninguna cuerda puede resbalar, ceder o modificar su posición
lo más mínimo, ya convenientemente aplicado.
El trazo de las cuerdas, en su función de sostener, deben de evitar
obligatoriamente ejercer la presión y el apoyo de sujeción sobre las zonas
débiles del tronco, como son principalmente del bajo vientre y los
costales, entendiéndose por tal el área comprendida desde la parte superior
de las costillas hasta la cintura. La fuerza de las cuerdas ha de ser justa
y necesaria, aferrada a las carnes pero sin causar ninguna molestia, a la
respiración, a la circulación sanguínea o inclusive a la opresión de algún
nervio o zona nerviosa. Más importante que la fuerza en sí es la tensión de
las cuerdas entre nudo y nudo. Éstas no deben de tener ninguna flexibilidad
ni libertad de arrastre o movimiento.
Cada cuerda debe de voltearse un mínimo de cuatro veces en la zona
asignada, a fin de crear un cómodo colchón donde reposar el cuerpo izado.
Asimismo, las sujeciones aplicadas deben de sostener el cuerpo habiéndolo
concebido con las divisiones imaginarias pertinentes. En el caso de la
parte superior del tronco, las sujeciones deben de distinguir la fuerza de
caída que ejerce el pecho, el tórax y el vientre. La cuerda asignada a
sostener el pecho no podrá sostener la fuerza de caída del vientre, y en
cuyo caso la suspensión es imposible, pues puede provocar serios y graves
daños en la persona suspendida, además de un sufrimiento insoportable.
Cada área divisoria, siendo tales las citadas anteriormente y repetidas
aquí a continuación, en pecho, tórax y vientre, deben de tener su propia
asignación, o lo que es lo mismo, deben de ser sostenidas por tres cuerdas
independientes.
Bien es cierto que otra forma de sujeción sería un arnés de cuerdas, pero
en otro curso hablaremos de estos arneses.
Fijación de la suspensión en las piernas
Las piernas pueden sostenerse de muy diferentes maneras: abiertas o
dobladas vendrían a ser de dos modos, pero que requieren de gran
experiencia y mucha práctica. Dado este curso es suspensión básica,
trataremos las piernas cerradas, recomendado en el caso de ser vuestra
primera suspensión.
En primer lugar, hablaremos de los nudos a realizar para fijar las cuerdas.
Como siempre, nunca serán deslizantes, pero a diferencia del tronco
superior se pueden aplicar en muchas más zonas. Sin embargo, es obligatoria
la fijación de los nudos en la parte posterior de la persona suspendida
según su posición de caída. Dicho de otro modo, con la persona suspendida
boca abajo, la aplicación de los nudos habrá de ser en la parte posterior
de su posición, que en este caso correspondería a la zona de femoral y
gemelos.
En cuanto atañe al trazo de las cuerdas, recordar de nuevo que ninguna
cuerda puede resbalar, ceder o modificar su posición lo más mínimo, ya
convenientemente aplicado. El trazo de las cuerdas, en su función de
sostener, deben de evitar obligatoriamente ejercer la presión y el apoyo de
sujeción sobre las zonas débiles de las piernas, como son con sumo cuidado
las rodillas. La fuerza de las cuerdas ha de ser justa y necesaria pero sin
causar ninguna molestia, a la circulación sanguínea o a la opresión de
algún nervio o zona nerviosa, así como ligamentos o tendones que pudiera
haber en la zona supeditada a las cuerdas.
Cada cuerda debe de voltearse un mínimo de cuatro veces en la zona
asignada, a fin de crear un cómodo colchón donde reposar el cuerpo izado, y
al igual que ocurre con el tronco, las piernas deberán de sostenerse según
los puntos establecidos en las áreas divisorias.
Siendo detallado, en el caso de las piernas las sujeciones deben de
distinguir la fuerza de caída en tres puntos distintos: cuadríceps
superior, cuadríceps inferior y tobillos. Esto significa que cada área
divisoria debe de tener su propia asignación y ser sostenidas por tres
cuerdas independientes.
Concretamente, corresponde al cuadríceps superior la zona delimitada en la
zona media alta de las piernas, y a una distancia aproximada de cinco
centímetros por debajo de los genitales; al cuadriceps inferior corresponde
la zona media baja pero por encima de las rodillas, y a una distancia
aproximada de cinco centímetros por encima de las rodillas.
En ambos casos hemos de tener la completa firmeza de que la cuerda no
resbalara de su posición, en cualquier dirección. Para tal fin podemos
optar para atar un trozo de cuerda pequeño en el interior de las piernas, y
volteando en trazo vertical ambas direcciones de la cuerda tomada, en el
exterior de las piernas. No es necesario apretar dicha cuerda. Únicamente
manteniendo un nudo estable y una maniobrabilidad mínima conseguiremos este
objetivo.
Respecto a los tobillos, corresponde la zona cual su nombre propiamente
vincula, esta es, los tobillos, por encima los cuerdas del hueso saliente,
y cuya manera ésta de mencionar es la mejor a fin de una fácil y sencilla
comprensión para todos y todas.
Fijación de los brazos en la suspensión
Los brazos se pueden atar de muchas maneras, y siempre según las
posibilidades que ofrezca el lugar. Abiertos, en cruz, izados, bajos, etc.
Ceñidos a la suspensión básica de ejemplo, pondremos los brazos atados a la
espalda, fácil y sencillo. De esta forma, en personas de poca o nula
experiencia, se busca una mejor comodidad y menor desgaste físico.
La acción de izar y el lugar de suspensión
Una vez preparadas estas ataduras, es hora de fijar las cuerdas en la
suspensión. Por supuesto las cuerdas que hemos aplicado en la persona han
de tener la suficiente longitud como para permitir la suspensión. No es
conveniente aplicar otra cuerda a las ya aplicadas, porque en tal caso la
fuerza de las cuerdas sobre las otras cuerdas atadas al cuerpo es mucho
mayor, más dolorosa y más incomodidad.
La longitud de las cuerdas es una desventaja a la hora de su manejo, pues
mientras mayor longitud posean más difícil es su manejo, pero es esencial
para la seguridad y la comodidad.
Pero, en el caso de ser solo una persona, ¿cómo izas a una persona?. El
sistema de alzamiento de cargas, en el ejemplo citado, no es válido, porque
hemos aplicado un total de seis cuerdas, y es prácticamente muy complicado
izar seis cuerdas al mismo tiempo. Igualmente, el sentido común y las
plenas facultades mentales sanas y lógicas dictan que izar una persona no
es izar un saco de patatas y un saco de boxeo, con lo cual se debe de tener
un cuidado al máximo.
Hay diversos métodos, algunos de técnicas de izar y otros con remedios
caseros. Os pondremos un ejemplo de cada uno.
Sin embargo, primero hemos de encontrar el lugar. No sirve cualquier sitio.
No sirven cuatro clavos en el techo, por más esfuerzos dedicados a
clavarlos. Tampoco sirven dos clavos en la pared, y un tubo de hierro
cruzando todo el habitáculo. Hay un riesgo casi completo y sin lugar a
dudas de que se desprenda el lugar de sujeción.
Ramas de los árboles, tampoco sirven todas. Deben de tener un grosor mínimo
de un palmo, y asegurarnos que la rama en cuestión goza de perfecta salud,
pues aunque su aspecto exterior sea saludable puede estar afectada
interiormente, y no tener la consistencia que se aprecia a simple vista.
Es recomendable realizar la suspensión en cualquier punto de sujeción cuyo
material, sea madera o hierro, esté en perfecto estado, con un grosor
mínimo de cinco centímetros y fijado a las paredes como parte de la
estructura. Es recomendable también que el objeto de sujeción no tengo
cantos afilados o cuadrados que puedan sesgar la cuerda, sino que sean
preferentemente objetos de cantos redondeados.
De todas maneras, hay múltiples posibilidades a fin de realizar la
suspensión, siendo la gran mayoría de éstos fabricados o modificados
propiamente para su uso mencionado.
Teniendo claro estos conceptos básicos y sencillos, es fácil examinar y
decidir los lugares donde aplicar la suspensión.
Ya escogido el lugar de suspensión, procederemos a izar a la persona, y tal
como hemos dicho, hablaremos de una técnica y de un sistema casero.
Más detenidamente, empezaremos por la técnica. La suspensión, en el caso
del ejemplo, ha de tener tantas sujeciones como apoyos hemos creado en el
cuerpo. Las cuerdas han de caer verticalmente, completamente rectas, y el
cuerpo ha de quedar completamente paralelo al suelo. Cualquier
irregularidad en la nivelación, y especialmente en el caso de quedar la
cabeza a un nivel inferior a los pies, puede provocar una lenta circulación
en el riego de la sangre a la cabeza, con los consiguientes mareos y otros
riesgos que, a mayor duración de suspensión, mayor peligro suponen para la
persona.
Escogido el lugar, la persona a suspenderse debe de colocarse de pie en el
lugar donde sus hombros o zona pectoral quedarán sometida ya a la
suspensión. La cuerda debe de voltearse un mínimo de seis veces envolviendo
completamente todo el cuerpo del objeto usado para mantener la suspensión.
Comenzaremos por la cuerda de la parte superior del tronco, asignada a
sostener el pecho. Después, seguiremos por la cuerda destinada a sostener
el tórax, pero como comprobaréis la longitud es imposible que sea la misma.
Su uso en este momento es temporal, siendo usada como soporte en el momento
de realizar la suspensión.
Porque ahora es cuestión de fijar el nivel de la suspensión, cuya faceta
debe de realizarse con determinación, velocidad y firmeza. Y para fijar la
suspensión, procederemos a izar el tronco inferior, por las cuerdas del
cuadríceps superior. Cualquiera de los otros dos puntos descritos
anteriormente del tronco inferior pueden provocar una presión excesiva en
la fuerza de caída, con lo consiguiente dolor, malestar y ningún disfrute
de la persona suspendida.
Izaremos, empujando de la cuerda que previamente habremos pasado por encima
del objeto usado, a modo de polea, hasta conseguir nivelar paralelo al
suelo la posición de la persona. Afianzaremos la cuerda y los nudos, que ha
de estar tensa y vertical al suelo, y una vez tengamos la certeza que la
cuerda no puede escaparse procederemos con la cuerda del tórax, que hemos
usado como soporte al inicio de establecer la suspensión.
En tal punto, la cuerda susodicha tiene flacidez y no ejerce ninguna labor,
al contrario de cómo ha ocurrido al inicio. Desataremos los nudos de ayuda,
y esta vez sí, fijaremos la cuerda a fin de suspensión, habiendo de
respetar la misma distancia y tensión que las dos anteriores.
Inmediatamente terminar, actuaremos en la zona de los tobillos, porque la
persona suspendida sentirá que el cuerpo tiende a inclinarse, con los pies
hacia abajo más concretamente, esta parte del cuerpo.
La fijación de los tobillos seguirá las mismas pautas que las cuerdas
anteriores.
La siguiente cuerda a asegurar es la cuerda del cuadríceps inferior, que
tal como hemos dicho en el apartado propio corresponde la zona media baja
pero por encima de las rodillas, y a una distancia aproximada de cinco
centímetros por encima de las rodillas.
Por último, afianzaremos la suspensión con las cuerdas de la zona del
vientre, teniendo en cuenta que en éstas intentaremos no ejercer presión,
pues son las que pueden provocar mayor molestia. Es, para entendernos, una
cuerda de seguridad complementaria, pero no representa en ningún momento el
punto principal de apoyo de la suspensión.
En este momento y de esta manera podéis dar por concluida la suspensión.
Respecto al método casero, es el mismo sistema con una variante: en lugar
de estar la persona a suspender de pie, se acuesta boca abajo encima de una
mesa que marque la rectitud de la persona y la altura de la suspensión.
Para retirar la mesa, lo haremos lentamente, empezando primero por dejar al
vacío los pies y continuando en orden ascendente, terminando por la zona
pectoral. Tales pasos deben de realizarse con lentitud e incluso con pausa,
asegurándonos que todas las cuerdas realizan su labor correctamente, tanto
de seguridad como comodidad, y siempre preguntando a la persona atada las
sensaciones y su bienestar.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado
la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si
le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier anomalía o
molestia, finalizar la suspensión inmediatamente. Las preguntas deben de
ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en
relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras
ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias
sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga
como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la
fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición física, vértigo, mareo u
otras causas, proceder a desatar inmediatamente. El auxilio a favor de la
persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es
obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la
persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas
con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto. Cortar primero las
cuerdas de izar los tobillos y posteriormente en orden ascendente, es
decir, cuadríceps inferior, cuadríceps superior, vientre, tórax y pecho,
con la mayor rapidez posible y sin empeorar la situación, y siempre
poniendo a disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al
máximo en favor y auxilio de la persona requerida;
- Tener en cuenta también que una suspensión es muy agotadora. La cabeza
tiende como es comprensible a caer hacia abajo y produce un gran desgaste
muscular, por lo cual no es soportable mucho tiempo. Estar muy atentos o
atentas a este detalle;
- No debéis de realizar nunca una suspensión si no sois personas con amplia
experiencia en la temática del bondage. Aunque sea vuestra fantasía para
realizar con vuestra pareja, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a
paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, recodar que siempre
¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente,
por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido
obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la
aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su
voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar
otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la
confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que
participen en la fantasía;
- Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto o la misma
fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
christie - 26/6/2008 a las 08:59
BONDAGE TAPE. PARA ATAR CON CINTA
Hay muchas personas que sienten especial preferencia y devoción por el
bondage tape, es decir, atar con cinta de precintar. Le imprime a la escena
de bondage una sensación de firmeza, severidad y seguridad, además de la
apariencia estética que ofrece el mismo color o brillo de la cinta, según
sea el modelo usado.
Pero la práctica del bondage tape puede catalogarse de peligrosa, si en
ella no se emplea una atención y cuidado especial. Atar con cinta (o ser
atado o atada con cinta) es completamente distinto a realizar el mismo
juego erótico con cuerda.
Para empezar, es imprescindible que las personas conozcan el material a su
disposición. Porque, si preguntamos qué es en verdad la cinta, ¿sabríamos
responder a la pregunta? ¿Sabríamos responder de qué materiales está hecha,
y las peculiaridades de cada material? ¿Es verdad que ciertas cintas pueden
resultar abrasivas?.
En este curso vamos a pretender ofrecer muchas respuestas, o al menos,
acercarnos a un mejor conocimiento para la práctica de bondage tape, o atar
con cinta.
El material. La cinta.
Quienes tengáis muy buenos conocimientos de filosofía, o tengáis un
conocimiento inquieto por aprender algo más cada día, conoceréis aquella
historia cual explica que en el año 400 a.C., Sócrates, el famoso filósofo
griego, salió de su casa a buscar unas maderas para tapar un agujero en una
de las paredes de su casa. En tal afán de búsqueda, su toga se impregnó de
sabia pino, y cuando llegó de nuevo a su hogar, cual fuera la causa se
adherió la zona de su toga impregnada al agujero de la pared (cuentan que
fue intencionado) y éste ya nunca más se destapó.
De este modo se usó desde ese instante la combinación de tela y sustancias
pegajosas para reparar o crear nuevos materiales, y cuya historia, de ser
cierta, podría considerarse el primer paso hacia la cinta adhesiva.
Nosotros, por supuesto, no vamos a juzgar si esta historia es cierta o no,
pues forma parte de la historia de la filosofía, y dado no causa ningún
daño empresarial, profesional o a cualquier otro nivel, el debate es
totalmente innecesario.
Verdadero es, sin embargo, que en 1920 investigadores norteamericanos
crearon una cinta adhesiva de tela con fin militar, para el transporte de
munición y reparaciones rápidas de todo tipo de material en general. Esta
cinta,de color verde militar y hecha en realidad de tela y caucho natural,
conocida como la cinta "pato", se le llamó Duct Tape, aunque hoy en día la
conocemos habitualmente como cinta americana. Hoy en día, esta cinta, de la
cual incluso ha variado el color en su uso civil por el gris plateado en
general, la conocemos como cinta americana.
Desde esa época hasta fechas presentes, la evolución ha sido
extraordinario, pero dado que los procesos de fabricación y elaboración son
muy delicados, se han establecidos unos controles de calidad muy estrictos,
donde se examina tanto los materiales como todas las
operaciones efectuadas en las diferentes etapas de fabricación, normalmente
regidos por las normas ISO y normas AFERA (Asociación de Fabricantes
Europeos de Cintas Adhesivas). Sin lugar a dudas, su calidad depende por
supuesto directamente de los materiales, y para los cuales se necesitan dos
componentes, que son el soporte y el adhesivo.
Los soportes (esto es, quien dictamina la resistencia de la cinta) pueden
ser distintos, de los cuales señalamos los siguientes:
El cloruro de polivinilo (PVC) es el primer soporte al que nos vamos a
referir. Se trata de una película sintética transparente e impermeable,
resistente a los ácidos y a distintos tipos de disolventes. Para los
fabricantes ofrece una gran ventaja, pues admite impresión.
El PVC plastificado, otro soporte, es un cloruro de polivinilo al que se le
ha añadido un plastificante, lo que le permite alargarse en un 150 a 200%.
Esta peculiaridad, combinada con un correcto tratamiento, lo convierte en
el soporte perfecto para ser un excelente aislante eléctrico, dado según
hemos escuchado están concebidas para aislar cualquier instalación
eléctrica hasta 9500 voltios, aunque os recomendamos no probarlo y llamar
siempre a un especialista cualificada, pues esta cifra de aislamiento puede
ser muy incorrecta. También se dice de esta cinta que en caso de llama no
propaga el fuego, pero volvemos a recomendar no probarlo, porque esta dato,
en caso de ser incorrecto, puede ser muy peligroso. Siempre se debe de
preguntar a un profesional cualificado y experimentado.
Los soportes basados en los tejidos de algodón y fibra son famosos por
tener una gran resistencia a la rotura, y ofrecen también la garantía de
poder ser impermeables, al poder cubrirse con una capa de plástico, aunque
tal vez, dado que hemos mencionado la gran resistencia a la rotura de estos
soportes, cabría ahora hacer mención de los soportes reforzados, que son
películas de plástico reforzadas según sea con hilos de fibra de vidrio,
con una red textil o con una capa de fibra, y cuya refuerzo es donde cabría
resaltar su gran resistencia. Podríamos decir, casi con total seguridad,
que a fecha de hoy es la cinta de mayor seguridad, pues en los casos de
hilos de fibra de vidrio éstos van colocados longitudinalmente, aunque
existen también calidades con los hilos colocados longitudinal y
transversalmente. Esta peculiaridad la convierte en la cinta perfecta para
resistir fuertes tensiones, y es la cinta recomendada para el encintado de
cajas pesadas, la sujeción de tubos o incluso planchas de metal.
Los papeles son el último soporte a mencionar, y cabría indicar que no nos
referimos al papel de hoja de libreta común, sino que se trata de un papel
kraft lacado en su superficie, liso o rizado el cual puede estar bien
impregnado o tratado, y cuyo uso habitual es en los trabajos de pintura.
En cuanto atañe al segundo componente, los adhesivos (es decir, quien
establece el agarre de la cinta), indicamos los siguientes:
El caucho natural es una resina surgida de las resinas trituradas y
amasadas en presencia de disolventes, y cuya aplicación adhesiva
proporciona a la cinta el típico color caramelo, entre otros.
El hot melt está realizado basándose en cola sintética, la cual exige
calentarse para licuarla y aplicarla sobre el soporte.
El acrílico, adecuado para aplicaciones permanentes y exteriores, es un
adhesivo disuelto en base de agua, lo cual lo convierte en un adhesivo de
menor valoración, pero usado porque, además de que tiene fama de adherirse
bien sobre substratos polares (vidrio, metales, etc.), tiene una alta
resistencia a las altas temperaturas, al envejecimiento, a la humedad, y
permite ser coloreado y conseguir cintas de muchos colores.
También se pueden conseguir adhesivos especiales a base de polímeros,
acrílicos y otros a base de elastómeros con silicona, usados para cintas
que requieran una mayor resistencia al calor o al envejecimiento.
Respecto a las medidas de la cinta, éstas varían según el tipo de cinta,
pero basándonos en el uso general de las cintas se debe de decir que el
ancho más utilizado es el de 50 mm, aunque según distribuciones o países se
usa también anchos de 38 mm. o 75 mm. En cuanto al largo de la cinta,
depende también de los mismos factores nombrados en las líneas anteriores,
pero siguiendo en la intención de decir las medidas generales se usa
especialmente la longitud de 66 mts., aunque en la proliferación de
diferentes formas de venta puede encontrarse todo tipo de longitudes.
Sin embargo, la competencia profesional avanza, y ya no hay medidas
estándar. La misma realidad ocurre con los materiales y colores.
Atar con cinta.
Todos los conocimientos aquí transmitidos se basan en el juego erótico
donde la persona atada con cinta está desnuda, pues es una situación
compleja en la cual se debe de saber detalles muy concretos. Sin embargo,
si las aplicaciones de las ataduras se realizan por encima de la ropa, es
mucho más sencillo.
Dicho esto, y conocido el material, vosotros y vosotras mismos/as disponéis
de una buena base para valorar qué tipo de cinta es conveniente según el
juego erótico, libre y voluntario, acordado y deseado entre las personas
participantes.
Pero, sea cual sea la elección, todas las aplicaciones para atar,
indistintamente del material, deben de seguir los siguientes preceptos:
- la cinta oprime con mayor fuerza que las cuerdas. Mal aplicada, o
aplicada con excesiva presión o tensión, dificulta de un modo muy peligroso
el riego sanguíneo. Su efectividad y riesgo es inmediato, y no ofrece
ninguna concesión, con lo cual debe de cortarse inmediata y urgentemente la
cinta aplicada.
- La aplicación debe de aplicarse con su propia naturalidad, estableciendo
sólo el contacto mismo con la carne, sin presionar en ningún momento. La
aplicación de la cinta nunca debe de realizarse con fuerza. Por sus
características adhesivas, si aplicamos las ataduras al mismo tiempo que
vamos desenrollando la cinta, ésta ofrece una resistencia, y como tal, sin
apenas percatarnos, se produce un forcejeo involuntario. En esa resistencia
se usa una fuerza mayor de la requerida, la cual incide directamente sobre
la carne de la persona atada, y en cuyo caso se oprime la circulación
sanguínea. Para que esto no ocurra, es conveniente estirar primero la
cinta, depositando la resistencia de la cinta en nuestra segunda mano cual
colabora en desenrollar la cinta (aquella mano que no sostiene el rollo en
cuestión), y así no lo aplicamos a la persona atada.
- Una forma de conocer si la cinta está aplicada con demasiada fuerza es la
siguiente: en personas de complexión delgada o media, la parte del cuerpo
no atada inmediatamente junto a la cinta debe de estar a la misma altura,
sin producir elevación en la carne libre. En personas de complexión media,
la elevación con la zona cercana no puede jamás superar el milímetro de
altura. Es decir, si la persona tiene las muñecas atadas, el tramo del
antebrazo sin atar, lindante con la cinta, debe de formar una superficie
plana junto al borde de la cinta, sin haber elevación. En caso de haberla,
es un claro síntoma de haber aplicado la cinta con demasiado fuerza.
- Al aplicar la cinta en zonas del cuerpo donde las vueltas son muy cortas,
como puede ser las muñecas o los codos, entre otros ejemplos, es posible
que se pierda la estética plana de la cinta, y forme cuanto se conoce como
olas, es decir, pliegues (también dichos arrugas) que desdibujan la plana
superficie de la cinta. Esta anomalía surge especialmente cuando se
pretende dar a la aplicación de la cinta una dirección concreta. Para
evitar este defecto estético, las vueltas no pueden ser continuas,
habiéndose de cortar la cinta a cada vuelta, aproximadamente. Sin embargo,
la visión perceptible seguirá siendo una masa lisa y continua, y cabe
reseñar también que, en cintas de buena calidad, el bondage no pierde
efectividad y firmeza, por ser aplicado de este modo.
- También, al aplicar la cinta, se debe de evitar pliegues en la carne de
la persona atada, junto al borde de la cinta o bajo la cinta, dado que esta
incidencia provocaría morados (desconozco los nombres de uso en otros
países) en la persona. La carne siempre ha de estar plana.
- En caso de almacenar las cintas en lugares cálidos, o llevar mucho tiempo
almacenada, el adhesivo usado en algunas cintas se vuelve demasiado
pegajoso, y terriblemente molestoso. Es recomendable no almacenar los
rollos, y adquirirlos en los días previos en los cuales las personas
interesadas deseen hacer uso. También se ha de valorar que, por norma
general, los adhesivos pierden fuerza con el tiempo, razón por la cual se
recomienda no almacenar cintas en casa por un periodo superior a seis
meses. Entre estos cuidados, también debe de valorarse que las cintas
adhesivas con soporte de PVC son muy susceptibles a los cambios de
temperatura (especialmente si nos referimos a temperaturas cuyo ambiente
sea inferior a los 10ºC).
- No aplicar jamás la cinta directamente sobre los ojos. En caso de
pretender imprimir el aspecto estético de tener los ojos vendados con la
cinta de precintar, cubrir antes los ojos con un antifaz, o incluso con el
conocido film transparente de cocina, sin hacer presión sobre los ojos. La
aplicación de la cinta directamente sobre los ojos es sumamente peligroso,
pues además de los riesgos de adhesión a las pestañas los párpados
(pudiendo provocar serias dificultades al parpadeo) existe el gran riesgo
de entrar en contacto el adhesivo con los ojos, pudiendo producir lesiones
graves, abrasiones, y otros daños siempre a evitar.
- Tampoco se debe de cubrir las fosas nasales. Es decir, jamás se debe de
tapar las fosas nasales y dificultar la respiración. La respiración es
esencial y vital para la seguridad del juego erótico, y de las mismas
personas. Además, los adhesivos suelen tener un olor desagradable, pero
volvemos a repetir que la norma principal es la seguridad, dado los juegos
eróticos son para disfrutar todas las partes participantes.
Desatar con cinta.
La acción de desatar con cinta merece un apartado especial.
En primer lugar, se debe de tener en cuenta que la cinta no es
reutilizable. La cinta es de usar y tirar, y por lo tanto, en el instante
de desatar, no se debe de valorar en ningún momento la opción de volver a
usar la cinta.
Dicho esto, la cinta no puede ser desprendida del mismo modo que abrir una
caja. Las carnes de las personas, lógicamente, no es cartón. Si se hubiera
aplicado mucha cinta, el proceso de desatar (si no requiere urgencia, sino
se realiza por haber terminado el juego erótico) es lento.
El primer paso es cortar la cinta en los espacios vacíos que se hallan
formado (entre las muñecas y tobillos, o entre la persona y el objeto donde
halla sido atada, como puede ser una silla o un poste). Se debe de vigilar
al introducir las tijeras (no usar jamás cuchillo, pues éste puede resbalar
al cortar la cinta y cortar a la persona), dado la cinta, en el caso de ser
opaca, impide la visión y por tanto se pierde la ubicación de la punta de
las tijeras. Igualmente, la cinta se ha de cortar, pero no debe de
realizarse el efecto de resbalar, es decir, usar el filo de la tijera para
rasgar la cinta sin la acción de cortar.
Una vez se han aprovechado los espacios vacíos, y se ha cortado los lugares
precisos, procederemos a quitar la cinta de la carne. No se debe estirar,
aunque bien es cierto que pueden haber personas sin ningún inconveniente en
ese dolor.
Pero hay personas no dispuestas a aceptar ese dolor, pues el bondage no es
la búsqueda del dolor.
En ese caso, se irá estirando de la cinta con mucho lentitud, cuidado y
mimo, y siempre atendiendo las indicaciones de la persona atada. En cintas
de buena calidad, la adhesión es muy buena, y si el juego se ha practicado
en verano, muy probable esté vuestra pareja de juego, sea chico o chica,
desnuda. Puede dar la sensación de ser imposible desprender la cinta sin
estirar con fuerza.
Hay diversas formas de ayudarse. Un método efectivo es aplicar aceite sobre
la carne y la cara baja de la cinta, al mismo tiempo que ésta va cediendo.
No aplicar el aceite por encima de la cinta, pues si ésta es impermeable,
el efecto será prácticamente nulo. Sin embargo, el inconveniente del aceite
es la gran suciedad que comporta, y el riesgo a resbalar con el aceite
caído al suelo, o incluso por culpa del aceite habido en nuestras manos o
en los pies.
Es conveniente, al aplicar el aceite, colocar una manta vieja en el suelo y
bajo la persona atada (o en el objeto donde ha sido atada) para evitar
convertir el lugar y el recorrido hasta la ducha en una pista de patinaje.
Otro método, menos sucio y a la vez más económico, es agua tibia (es decir,
ni fría ni caliente). Su aplicación es del mismo modo, sobre la carne y la
cara baja de la cinta, al mismo tiempo que ésta va cediendo. Tampoco se
debe de aplicar por encima de la cinta, pues si ésta es impermeable, el
efecto será prácticamente nulo, y de igual modo que el aceite, también
existe riesgo de resbalar con el agua caída al suelo, o incluso la humedad
de nuestros pies. Por lo tanto, en este caso también colocaremos una manta
vieja en el suelo y bajo la persona atada (o en el objeto donde ha sido
atada) para evitar convertir el lugar y el recorrido hasta la ducha en otra
pista de patinaje.
Pero, en cualquiera de estos dos pasos (o cualquier otra idea de productos
con características similares y no peligrosos, esto es, básicamente no
abrasivos ni nocivos), es fundamental la paciencia, la tranquilidad y el
gran cuidado, pues al fin y al cabo es el resultado del adhesivo.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado
la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si
le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Las preguntas deben de ser
siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en
relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras
ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias
sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga
como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la
fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u
otras causas, proceder a desatar inmediatamente. En caso de producirse
hormigueo en las muñecas, hinchazón, aparición de un color lila morado en
las manos, o sensación de manos adormecidas, finalizar el juego
inmediatamente;
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en
vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de
requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del
momento, cortar las cintas con las tijeras inmediatamente;
- No debéis de realizar un bondage complejo con cinta si no sois personas
con experiencia, o también si sois personas con muy poca experiencia, o sin
ninguna experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse
poco a poco y paso a paso, y mucho más cuando el material a usar opone su
resistencia. En las primeras ocasiones del juego, os habéis de dedicar
única y obligatoriamente a experimentar y aprender, con lo cual las
primeras sesiones de bondage han de ser muy suaves, sencillas y muy fáciles
de desatar, si fuera obligatoria. La mayor profundidad en el juego es un
derecho obtenido por la paciencia, el conocimiento mutuo y la experiencia;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre
deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas
participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar,
amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía
sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación
sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte
a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto
depositado y entregado por parte de las personas que participen en la
fantasía;
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía,
la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
christie - 26/6/2008 a las 09:00
FROGTIED
La posición de frogtied no tiene la fama del hogtied, de la cual surgió
como variante, e incluso podríamos afirmar que hay personas que la
desconocen, pero al igual que el hogtied consigue también una
inmovilización firme y severa.
Básicamente, su apariencia física es muy similar al hogtied, aunque la
variedad entre ambas posiciones radica en el bondage aplicado en las
piernas, las cuales quedan dobladas de la misma forma que las patas de las
ranas (y de ahí su nombre, pues frog en inglés es rana).
Pero, como siempre, al igual que para empezar cualquier juego erótico,
siempre es obligatorio tener en cuenta las normas básicas y esenciales, y a
cuyo curso, en esta misma sección, os remito a leer. Las normas básicas
desempeñan la función principal del placer en toda fantasía sexual y
relación sexual entre las personas, sea cual sea el número de participantes
en la relación, su sexo o la relación afectiva entre éstos.
Teniendo en cuenta tal aspectos, los cuales insisto son obligatorias para
el desarrollo de la fantasía sexual, os presentamos un curso sencillo de la
posición clásica de frogtied. Hemos de advertir, para las personas sin
experimentación principalmente en esta práctica, o sin ninguna experiencia,
que esta posición de bondage es sumamente agotadora. Puede producir
intensos dolores en las piernas, en la zona femoral de manera muy especial,
con calambres nerviosos, o adormecimientos del muslo en cuanto refiere al
cuadríceps y femoral, entre otras molestias, razones suficientes para ser
una práctica de muy corta duración, sobre todo en personas sin experiencia.
A medida que abarca vuestra experiencia, y gozáis de un mayor conocimiento
sexual, tanto propio como de la persona que participa con vosotros o
vosotras en el juego erótico, podréis desarrollar mejor la fantasía.
Realizada esta advertencia, comenzaremos con el curso.
Material para el frogtied
Como siempre, y según nuestro parecer, el bondage se goza con cuerdas, y
por tanto, el curso se desarrolla con cuerdas. Para un frogtied básico no
es necesario usar kilómetros de cuerdas, aunque necesitaremos algo más de
cuerdas, en comparación con un hogtied sencillo. Para las muñecas usaremos
una cuerda cuya longitud oscilará entre un metro y dos metros, dependiendo
del volumen estético que deseemos imprimir.
Habéis de tener en cuenta que siempre las cuerdas excesivamente largas son
molestas. Puede enredarse la misma cuerda consigo misma, pueden hacerse
nudos en su recorrido, puede hacerse una apariencia demasiado voluminosa, y
puede ocurrir no saber qué hacer con tanta cuerda.
Sin embargo, para las piernas habremos de establecer cuerdas de mayor
longitud, para rodear doblados gemelos y muslos al completo. Por ejemplo,
en el caso de Christie (1,63 cm de altura, 47 kg. de peso), la
circunferencia completa de su pierna doblada (atrapando gemelo y muslo)
oscila en torno a los 85 cm, por lo que podemos calcular que en cada vuelta
aplicada gastaremos unos 90 cm. de cuerda (debe de considerarse también la
opresión de la pierna, y la altura a la cual aplicaremos las ataduras). Por
lo tanto, cuatro vueltas completas, además del cierre interior, nos exige
una cuerda de longitud mínima de tres metros, para cada pierna. En el caso
de pretender conseguir volumen visual de las cuerdas, pueden usarse dos
cuerdas, o una cuerda de longitud cercana a las cinco metros.
Fijación de las cuerdas para atar
Atar no significa liar las cuerdas en torno a la persona, y apretar. No es
necesario apretar para realizar unas ataduras, efectivas y perfectas. No se
debe de apretar jamás, y mucho menos en posiciones como el frogtied, pues
es una posición sensible a cualquier mínima molestia, en especial en las
piernas, debido a la fuerza que realizan las piernas flexionadas, cuando
quieren volver a su cómoda posición.
Teniendo en cuenta esta advertencia, comenzaremos explicando la forma de
atar las manos.
En primer lugar, no apretaremos las cuerdas en las muñecas. Los brazos se
atan a la espalda. Con las manos juntas, la cuerda rodeará por el perímetro
exterior las dos muñecas, dando vueltas en posición horizontal, y
realizando cruzados por el interior de las muñecas, siempre tomando cada
extremo de la cuerda una dirección distinta, para poder realizar el nudo.
Los dos extremos de la misma cuerda no pueden ir nunca en la misma
dirección, dado que de esa manera el nudo no tendría ninguna eficacia.
Después de haber realizado la operación de estar la persona ya atada con
los brazos a la espalda, procederemos a atar las piernas, con sumo cuidado,
delicadeza y paciencia. En el ejemplo de este curso usaremos cuerdas cuya
longitud sea de cuatro metros.
En primer lugar, es recomendable buscar una posición cómoda para la persona
que está siendo atada, la cual también permita atar con facilidad. Las
piernas han de estar dobladas, como si estuviéramos de rodillas en el suelo
y nos quisiéramos sentar encima de las piernas. El resultado de la posición
es quedar tocándose gemelos y femoral, e incluso los talones de las plantas
de los pies pueden tocar las nalgas de la persona atada, por supuesto según
su flexibilidad y la longitud de las piernas de la persona.
Colocadas las piernas en esta posición, voltearemos la cuerda por el
contorno exterior, concretamente por encima del cuadríceps y por encima de
la zona conocida como la espinilla (la zona de la tibia y el peroné), dando
vueltas en dirección horizontal, hasta haber usado 3/4 partes de la
totalidad de la longitud de la cuerda.
Usando sólo la cuerda de este modo, cabría señalar que muy probablemente la
persona podría desatarse las piernas, pues la cuerda tenderá con el paso
del tiempo (por el movimiento incluso) a resbalar hacia la rodilla, y por
cuya zona acabara liberando las piernas de sus ataduras. Para no suceder
esto, habría de oprimirse las cuerdas de forma tan salvaje que en menos de
dos minutos el dolor es insoportable, y por supuesto, desde aquí prohibimos
esta aplicación.
Hay un modo de evitarlo, el cual no causa ningún daño. El último tramo de
la cuerda (aquella ¼ parte que hemos recomendado no usar) lo
aplicaremos deslizando la cuerda entre el interior de la pierna, a través
del hueco restante entre el femoral y el gemelo. Muy probablemente, si la
persona goza de buena flexibilidad, joven y sana, las piernas están muy
flexionadas, y no encontraréis forma de deslizar la cuerda por la zona
descrita. No se debe forcejear para conseguir deslizar la cuerda, porque de
este modo provocaréis pellizcos dolorosos, pues las carnes están muy
juntas. Pero, si observáis con atención, veréis que la pierna flexionada ha
dejado dos espacios minúsculas, por el cual, a pesar de no haber espacio
para la mano, sí puede circular la cuerda. Un espacio de éstos se ha
formado en la parte trasera de la rodilla, donde la genuflexión forma su
ángulo, y el segundo espacio está cercano a los tobillos. Deslizaremos la
cuerda en dirección de ida por el primer espacio, y volveremos la cuerda
(en su dirección de venida) por el segundo espacio.
Para afianzar las ataduras, una vez hemos deslizado la cuerda aprovechando
los espacios vacíos, la ceñiremos arrastrando lentamente (para evitar la
sensación de "quemazón") hasta los trazos horizontales realizados con
anterioridad, los cuales ya hemos dicho que su uso ha sido rodear las
piernas dobladas, y evitar de este modo que recobren su posición.
Dicho paso lo realizaremos con dos cuerdas independientes en las dos
piernas.
Un detalle a valorar de este paso es que los espacios pueden variar
considerablemente según la complexión de la edad (hay grandes diferencias
entre personas delgadas y personas con sobrepeso, por ejemplo), así como
según su edad (dado los huesos sufren descalcificación y se pierde masa
muscular a mayor edad), por ejemplo. Cabría mencionar, también, la
aplicación del nudo. Para conseguir que la persona atada no pueda desatarse
(finalidad del juego pretendida libre y voluntariamente por los/as
participantes, tanto quien realiza la práctica de atar como la persona
atada), el nudo debe de colocarse fuera del alcance de los dedos. Por
supuesto la aplicación del nudo depende también mucho de la agilidad de la
persona atada, por lo que la zona menos accesible dependerá de la persona
atada, aunque en esta posición, como norma general, las zonas menos
accesibles son las caras externas de las piernas, la parte frontal del
muslo y el espacio interno cercano al ángulo genuflexionado de las
rodillas.
Puede ayudarse, a la persona atada, a conseguir una posición de las piernas
más dobladas o menos dobladas, según la aplicación de las ataduras, pero
siempre su flexión atrás debe de responder al gusto y comodidad de la
persona atada. En caso de personas jóvenes con buena elasticidad, las
piernas pueden quedar muy dobladas hacia atrás, pudiendo llegar a tocar los
talones el muslo propio de la persona atada o incluso sus nalgas, según la
altura, tal como hemos mencionado anteriormente. El resultado de la
práctica es la completa indefensión de la persona atada. Los brazos quedan
inmóviles a la espalda. Las piernas también quedan sin ninguna utilidad.
Las piernas quedan dobladas y "obligadas" en una posición inalterable, que
impide cualquier gesto como puede ser, a modo de ejemplo, ponerse en pie,
estirarse, doblarse, etc. El frogtied, de este modo, es tan perfecto,
seguro y firme, como el hogtied.
Asimismo, da gran variedad de fantasía, pues se consigue el mismo resultado
de indefensión e inmovilidad en las piernas, sin necesidad de atar las
piernas juntas. Por esta razón, esta posición es más adecuada en caso de
pretender realizar juegos genitales o anales, para quienes les gusta las
prácticas diversas de sexo anal.
Pero, tal como hemos dicho al principio de este curso, debéis de tener en
cuenta que el frogtied es una posición muy agotadora e incómoda, y hay
muchas personas que esta práctica no es de su gusto.
Si es vuestra primera práctica, el tiempo máximo aconsejado es de diez
minutos, aunque si surge cualquier anomalía, cansancio o incomodidad,
anular el juego y proceder a desatar la persona inmediatamente, cortando
las cuerdas si fuese necesario o urgente.
Complementos del frogtied
Como en cualquier otra fantasía erótica, podéis aplicar diversos
complementos a la indefensión proporcionada por la posición del frogtied.
Se puede usar la fantasía de los ojos vendados, pues tener los ojos
vendados contribuye en gran manera a la excitación. El hecho de no saber en
qué zona de tu cuerpo depositará la mano tu pareja, o dónde aplicará las
próximas caricias, besos o roces, o no saber qué está haciendo en aquellos
momentos de pausa que se pueden provocar intencionadamente, incrementa la
sensibilidad de todo el cuerpo.
Otro complemento es una mordaza, para desarrollar el juego erótico con las
sensaciones de estar amordazado, si vuestra pareja es chico, a amordazada,
si por el contrario vuestra pareja es chica. Siempre, por supuesto,
aconsejamos como mordaza la cinta de precintar, y os recomendamos visitar
nuestro curso de mordazas, para conocer su práctica y muchos consejos
útiles. Si no tenéis experiencia en mordazas, es obligatorio visitar el
curso.
Recordar que, en caso de practicar el juego con la persona amordazada,
habéis de acordar alguna contraseña para advertir de cualquier mala
incidencia, y estar atentos a los murmuros, pues por instinto la persona
indicara la primera advertencia con murmuros que reclaman la atención de la
persona que está atando.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado
la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si
le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier anomalía o
molestia, finalizar la sesión inmediatamente. Las preguntas deben de ser
siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en
relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras
ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias
sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga
como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la
fantasía con inteligencia y sentido común.
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u
otras causas, proceder a desatar inmediatamente.
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en
vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de
requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del
momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al
respecto. Cortar primero la cuerda que une brazos y piernas para permitir
recobrar la comodidad de la persona atada. Después, cortar la cuerda de las
muñecas, y por último la cuerda de los tobillos, y siempre poniendo a
disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en
favor y auxilio de la persona requerida.
- El frogtied es una posición muy agotadora y bastante incómoda. Hay muchas
personas que esta práctica no es de su gusto. En estos aspectos también
influye la edad de la persona, el sexo de la persona, su forma física, su
salud, su altura y su peso. Estar muy atentos o atentas a este detalle.
- No debéis de realizar un frogtied superior a diez minutos si no sois
personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca
experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a
poco y paso a paso.
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre
deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas
participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar,
amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía
sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación
sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte
a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto
depositado y entregado por parte de las personas que participen en la
fantasía.
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía,
la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
christie - 26/6/2008 a las 09:01
HOGTIED
La posición de hogtied podríamos decir, sin riesgo a equivocarnos, que está
entre las posiciones favoritas de as personas, al menos en cuanto atañe a
su aspecto visual, pues en esta práctica podriamos diferenciar los dos
puntos distintos de vivir el juego erótico, esto es, desde la perspectiva
de quien ata hasta la perspectiva de la persona atada.
En el primer ejemplo, la contemplación visual de la persona atada en
hogtied le supone una importante fuente de excitación, debido a la gran
indefensión que percibe. Por el contrario, en muchas ocasiones las personas
atadas no gozan completamente de la indefensión ya que, a pesar de percibir
dicha sensación, la incomodidad de la posición y su escaso margen de
modificación de posición o forcejeo, les dificultan las percepciones
placenteras.
Para empezar cualquier juego erótico, siempre es obligatorio tener en
cuenta las normas básicas y esenciales, y a cuyo curso, en esta misma
sección, os remito a leer. Las normas básicas desempeñan la función
principal del placer en toda fantasía sexual y relación sexual. Así pues,
teniendo en cuenta tal aspectos, os haremos un curso muy sencillo de una
posición de hogtied clásica, la cual es válida como experimentación a
personas principalmente sin ninguna experiencia (o en su defecto con muy
poca experiencia) en esta variante erótica, y que, de mutuo acuerdo y
ambos/as libre y voluntariamente, desean llevarla a la práctica sexual.
Material para el hogtied
Como siempre, también en nuestra vida sexual personal, usaremos cuerdas.
Para un hogtied muy sencillo no es necesario usar kilómetros de cuerdas.
Dos cuerdas son suficientes para realizar un completo y buen hogtied. Para
conseguir volumen visual de las cuerdas, podemos usar cuerdas de una
longitud aproximadamente de tres metros para una cuerda, y dos metros para
la segunda cuerda, cuyo uso será atar las piernas. Sólo dos cuerdas. Muy
sencillo. Tres metros es incluso una longitud excesiva para este hogtied
sencillo. Es, sencillamente, para asegurar que tenemos material suficiente
para el hogtied, pero con el tiempo vosotros/as mismos/as sabréis encontrar
las medidas de longitud adecuadas a vuestra fantasía.
Fijación de las cuerdas para atar
Atar no significa liar las cuerdas en torno a las muñecas de la persona,
apretar y ya está. No se debe de apretar jamás. No es necesario apretar
para realizar unas ataduras, efectivas y perfectas. Las ataduras no pueden
en ningún momento molestar el riego sanguíneo a cualquier parte del cuerpo.
Siempre debe de garantizarse el riego sanguíneo. También, en la posición de
hogtied, debe de tenerse en cuenta la fuerza que realizan las piernas
flexionadas, cuando quieren volver a su cómoda posición. Las cuerdas lo
evitan, y en ese gesto se realiza una fuerza añadida en las cuerdas de las
muñecas.
Hay diversos métodos para evitarlo.
En primer lugar, no apretaremos las cuerdas en las muñecas. Los brazos se
atan a la espalda. Con las manos juntas, la cuerda rodeará por el perímetro
exterior las dos muñecas, dando vueltas en posición horizontal. En cuerdas
de longitud de tres metros, podemos dar perfectamente siete u ocho vueltas.
Esta cantidad consigue resaltar las cuerdas.
Una vez hemos aplicado estas vueltas, podemos hacer un truco para evitar
excesiva presión en la posición de hogtied. No haremos nudo, porque la
presión del nudo ceñirá las cuerdas sin darles el grado necesario de
flexibilidad necesario para evitar las molestias de la posición, y sin
embargo, a pesar de no hacer nudo, la persona no podrá desatarse. Para
conseguir este objetivo, deslizaremos la misma cuerda por el interior de
los dos brazos atados y rodeando el perímetro interno, es decir, entre las
palmas de las manos, y en dirección vertical en esta ocasión. La cuerda
deberemos de ceñirla a los trazos anteriores horizontales, por su parte
superior y su parte inferior.
Repito por segunda vez: ahora la cuerda habrá de deslizarse en dirección
verticales y entre las zonas interiores, entre los dos brazos y entre las
dos palmas de las manos, ceñida a los trazos de las cuerdas ya aplicados
anteriormente.
Después de haber repetido esta operación en un mínimo de tres ocasiones, la
persona ya está atada con los brazos a la espalda. Pero para tal operación
no debemos de haber usado toda la longitud de la cuerda (cuya longitud en
este ejemplo es de tres metros), sino tan sólo el 60% de la longitud total
de la cuerda, aproximadamente.
El siguiente paso es proceder a atar las piernas juntas. Una cuerda de dos
metros de longitud es suficiente para tal propósito. En primer lugar,
voltearemos las piernas por el contorno exterior de los tobillos, dando
vueltas en dirección horizontal, hasta haber usado 3/4 partes de la
totalidad de la longitud de la cuerda. El último tramo lo aplicaremos en
dirección vertical, deslizando la cuerda entre el interior de las dos
piernas y completando la vuelta entre el interior de las dos plantas de los
pies. Ceñiremos la cuerda a los trazos horizontales, de modo que su
aplicación sea firme, sin apretar pero tampoco floja, y afianzaremos el
nudo entre la planta de los pies, en la zona delantera.
Llegados a este punto, os habréis percatado de un detalle: la cuerda usada
para atar las muñecas todavía no presenta nudo realizado. Como bien habréis
leído en los párrafos anteriores, no hemos usado toda la cuerda, y aún
disponemos de un 40% aproximadamente de la longitud total de la cuerda.
Ahora es el momento de usar este trozo de cuerda aún sin uso. Su utilidad
es deslizar la cuerda entre el espacio interior de las piernas y entre las
piernas de los pies, rodeando la cuerda cuyo fin ha sido atar las piernas
juntas. Una vez hemos volteado las piernas por el espacio interior,
volveremos a dirigir la cuerda hacia las muñecas, arrastrando con el
movimiento las piernas, que por la fuerza de las cuerdas se doblarán hacia
atrás.
En la fuerza de arrastre de las piernas se pueden conseguir una posición de
las piernas más dobladas o menos dobladas. En caso de hacer poca fuerza,
las piernas pueden volver a recobrar la posición hasta formar un ángulo
recto con los muslos. Si el arrastre de la cuerda es mayor, las piernas
pueden quedar muy dobladas hacia atrás, pudiendo llegar a tocar los talones
el muslo propio de la persona atada o incluso sus nalgas, según la altura.
Decidida ya la posición donde deban de quedar las piernas dobladas,
volveremos a pasar la cuerda por el espacio interior de los brazos, por
encima de las muñecas, y rodeando en dirección vertical (es decir,
dirección de piernas a cabeza) las muñecas, deslizando la cuerda entre las
palmas de las manos y volviendo a subir por encima de las muñecas.
La cuerda siempre debe de quedar junto las cuerdas que atan las muñecas,
sin apretar pero tampoco pero tampoco floja y flácida, pues en ese caso el
bondage perderá su compostura. En cuanto atañe a la dirección de la cuerda,
podéis volver a repetir la operación preferida por vosotros. Podéis volver
a dirigir la cuerda de tobillos a muñecas; podéis seguir atando las
muñecas; o incluso podéis envolver en círculo el tramo de cuerda que une
brazos y piernas. Este tramo, por cierto, siempre ha de quedar tensado,
pues asegura el hogtied.
Ahora, únicamente, falta aplicar el nudo. Para conseguir que la persona
atada no pueda desatarse (finalidad del juego pretendida libre y
voluntariamente por los/as participantes, tanto quien realiza la práctica
de atar como la persona atada), el nudo debe de colocarse fuera del alcance
de los dedos. En este curso aplicaremos el nudo por encima de las muñecas,
en el espacio central interno entre ambos brazos y en la parte superior de
las cuerdas.
El resultado de la práctica es la completa indefensión de la persona atada.
Los brazos quedan inmóviles a la espalda. Las piernas también quedan sin
ninguna utilidad. Las piernas quedan dobladas y "obligadas" en una posición
inalterable, que impide cualquier gesto como puede ser, a modo de ejemplo,
ponerse en pie, estirarse, doblarse, etc. El hogtied, con tan sólo dos
cuerdas, es completo, perfecto y seguro.
Pero debéis de tener en cuenta que el hogtied es una posición muy agotadora
e incómoda, y hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto. Se
debe de tener en cuenta también la edad de la persona, su sexo, su forma
física, su altura y su peso, pues todos estos factores influyen muy
notoriamente en el cansancio y la comodidad.
Si es vuestra primera práctica, el tiempo máximo aconsejado es de quince
minutos, aunque si surge cualquier anomalía, cansancio o incomodidad,
anular el juego y proceder a desatar la persona inmediatamente, cortando
las cuerdas si fuese urgente.
Complementos del hogtied
Como en cualquier otra fantasía erótica, podéis aplicar diversos
complementos a la indefensión proporcionada por la posición del hogtied.
Podéis, por ejemplo, usar la fantasía de los ojos vendados. Tener los ojos
vendados contribuye en gran manera a la excitación. El hecho de no saber en
qué zona de tu cuerpo depositará la mano tu pareja, o dónde aplicará las
próximas caricias, besos o roces, o no saber qué está haciendo en aquellos
momentos de pausa que se pueden provocar intencionadamente, incrementa la
sensibilidad de todo el cuerpo. Con los ojos vendados nos dejamos hacer y a
la vez nos sentimos deseados, y este aspecto contribuye a un mejor placer.
Otro complemento es una mordaza, para desarrollar el juego erótico con las
sensaciones de estar amordazado/a. Siempre, por supuesto, aconsejamos como
mordaza la cinta de precintar, y os recomendamos visitar nuestro curso de
mordazas, para conocer su práctica y muchos consejos útiles. Si no tenéis
experiencia en mordazas, es obligatorio visitar el curso.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado
la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si
le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Las preguntas deben de ser
siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en
relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras
ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias
sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga
como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la
fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u
otras causas, proceder a desatar inmediatamente. El hogtied es una posición
que produce, mayoritariamente, dolores musculares de diferente causa en la
zona femoral de ambas piernas. También el hogtied, por la presión de las
cuerdas al evitar que las piernas recuperen su cómoda posición, ejerce
fuerza en las muñecas, pudiendo llegar a impedir en diferentes grados y
según la duración del juego la circulación sanguínea. En caso de producirse
hormigueo en las muñecas, hinchazón, aparición de un color lila morado en
las manos, o sensación de manos adormecidas, finalizar el juego
inmediatamente.
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en
vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de
requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del
momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al
respecto. Cortar primero la cuerda que une brazos y piernas para permitir
recobrar la comodidad de la persona atada. Después, cortar la cuerda de las
muñecas, y por último la cuerda de los tobillos, y siempre poniendo a
disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en
favor y auxilio de la persona requerida;
- El hogtied es una posición muy agotadora y bastante incómoda. Hay muchas
personas que esta práctica no es de su gusto. En estos aspectos también
influye la edad de la persona, el sexo de la persona, su forma física, su
salud, su altura y su peso. Estar muy atentos o atentas a este detalle;
- No debéis de realizar un hogtied superior a quince minutos si no sois
personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca
experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a
poco y paso a paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre
deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas
participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar,
amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía
sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación
sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte
a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto
depositado y entregado por parte de las personas que participen en la
fantasía;
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía,
la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
christie - 26/6/2008 a las 09:02
este es de mis cursos FAVORITOS, y le quedo muy bien.
CUERDAS
Las fantasías eróticas de bondage se pueden practicar con muchos
materiales: cinta (y cuya información encontraréis en nuestro curso de
"Bondage tape"), prendas de ropa (con un sector de público que siente
preferencia por las medias), telas y materiales muy distintas, pero sin
lugar a dudas la abrumadora mayoría, y la esencia del bondage, es cuerdas.
Este curso hablará, precisamente, de las cuerdas, y más concretamente, de
los tipos de cuerdas, materiales, sus estructuras, y detalles que os sirvan
de orientación para un mejor concepto y uso en vuestras fantasías sexuales.
Fieles a nuestro estilo, nosotros no os vamos a recomendar ninguna cuerda
en concreto. Como bien sabéis, nunca hemos permitido (y no somos
partidarios) de la filosofía de "maestros". En el sexo, y las fantasías
eróticas, no hay maestros, pues el sexo es una comunicación propia, íntima
y personal, donde las personas pueden transmitirse sus opiniones,
experiencias o sugerencias, pero jamás imponer una lección por encima de la
restante información.
Por lo tanto, en este curso no vamos a incluir ninguna defensa de cuerdas
de cáñamo, manila, coco, o cualquier material sea. Este curso incluye
información completa de todas las cuerdas, en general y sin nosotros
recomendar o citar preferencia alguna.
Los gustos y necesidades son vuestros, y en vuestro deseo y sano
conocimiento encontraréis aquél material que se ajusta a vuestro gusto.
En primer lugar, habríamos de hablar de las fibras empleadas en la
fabricación de cuerdas, que pueden ser de origen vegetal, fibras naturales,
o procedentes de transformaciones industriales de productos como el
petróleo, o fibras sintéticas.
Según las fibras, las cuerdas presentan muy diferentes características, y a
continuación hablaremos de las cuerdas en diferentes apartados, siendo cada
uno de éstos las fibras que las componen.
Las cuerdas hechas con fibras vegetales suelen retener muy bien los nudos,
dado éstos no se deslizan, y suponen una gran ventaja en las sesiones de
bondage donde el nudo asume gran importancia. Igualmente, son valiosas en
las sesiones de bondage porque ofrecen una excelente resistencia a la
abrasión, pero en comparación con las fibras sintéticas tienen la
desventaja de que, en caso de no cuidarse (por ejemplo, mojarse y no
secarse antes de guardar) se pueden pudrir con cierta facilidad.
Igualmente, en su uso continuo o sometidas a roces intensos, pueden
deshilacharse, o cortarse algunos hilos.
Las cuerdas hechas con fibras vegetales más comunes son de materiales como:
- manila: Fibra muy resistente, se denomina con este nombre debido a su
procedencia del abacá, planta tropical de la familia del platanero,
ampliamente cultivada en Filipinas y de la cual encontraréis mucha
información en enciclopedias y obras especializadas. Presenta como
desventaja no ser tan resistente como el cáñamo, pero presenta la gran
ventaja de no pudrirse, y podréis ver ejemplos de este hecho en los
puertos, pues son preferentemente (según zona geográfica) las principales
cuerdas usadas para el amarre de grandes barcos;
- sisal: Fibra de poco uso por ser, en comparación con el resto de fibras,
la de menor resistencia, procede del agave, la cual es una planta crasa de
zonas áridas y que en países como México conocen muy bien, pues de ella
obtienen por ejemplo el pulque y el tequila;
- coco: Las cuerdas hechas con la fibra de coco, la cual se obtiene de la
cubierta exterior del fruto de la nuez de coco, conocida palmera tropical
en todo el mundo, son de óptima calidad por ser de una aceptable
resistencia, pero se desestima mucho su uso por ser muy ásperas al tacto;
- cáñamo: las cuerdas hechas con cáñamo proceden de la planta Cannabis
sativa, la cual no hemos de confundir con la planta Cannabis indica (es
decir, la planta de la marihuana), aunque bien es cierto que ambas plantas
son parientes.
La Cannabis sativa es una planta dioica que cuando alcanzan su madurez
pueden llegar hasta seis metros de altura, herbáceas anuales, presentando
un tallo robusto, erecto, recto, rígido, de aspecto áspero, color verde
oscuro y con sección transversal cilíndrica, raíz pivotante y ramas cortas
y frágiles libremente ramificadas. Despide un olor fuerte y tiene sabor
herbáceo aromático. Su tronco es áspero y peludo al tacto, de color verde
oscuro normalmente, y son los haces liberianos, que forman cordones de 1 a
2 metros de largo aproximadamente, los que desde siempre han despertado su
gran interés como fibra textil.
Muy probablemente las cuerdas de cáñamo hallan sido las más usadas, pues
hasta la creación de las cuerdas sintéticas eran el único material para uso
en alpinismo, y el mayormente usado en un gran número imposible de detallar
respecto a muy diferentes usos náuticos. Esta singularidad de su uso
preferido (aún a pesar de ser cuerdas pesadas, de muy poca elasticidad y
fácilmente putrescibles, por lo que en muchas ocasiones se encuentran
tratados básicamente con alquitrán) ha sido debido a su excelente
resistencia a la tracción y a la abrasión.
- Fique: el fique es otra fibra, aunque no vamos a hacer mención alguna,
pues está prácticamente sin uso.
Actualmente, las cuerdas o cabos de fibras naturales se utilizan muy poco
en oficios o usos antaño muy demandadas, pero aún siguen siendo las cuerdas
preferidas y aconsejadas para el trabajo decorativo (y por supuesto, los
juegos eróticos de bondage), por su aspecto, su belleza, su elegancia y su
textura.
En los oficios donde antes se usaban cuerdas de fibras naturales se han
reemplazado hoy en día, para su uso profesional, por muchos materiales
sintéticos, debido a su buena resistencia a la rotura (pues no tienen que
ser retorcidos entre sí para darles solidez) y que, a pesar de mojarse o no
conservarse en correctas condiciones, son muy difíciles de pudrirse y
deteriorarse.
Se entiende por cuerdas de fibra sintéticas el nylon (poliamida o nailon),
poliéster (dacrón), polipropileno, polietileno, y aramidas (keylar). Dichos
éstos, creo no olvidar ninguno.
La poliamida (nylon o nailon), es un material desarrollado al final de la
2ª Guerra Mundial, y cuyas propiedades particulares es mostrarse muy
resistente y elástica, por lo que puede absorber cargas repentinas sin
romperse. Por esta razón se usa sobre todo como línea de pesca y en algunos
deportes de riesgo. Como desventaja, la poliamida presenta dificultades
respecto a la resistencia a la abrasión, e incluso le afecta bastante la
luz solar y los agentes químicos, en comparación con otras fibras.
Las cuerdas de poliéster (dacrón) se eligen por su buena resistencia a la
luz solar, a las condiciones meteorológicas, a los productos químicos, y a
la tracción combinada con una baja elasticidad. Curiosamente, estos
aspectos hacen que las cuerdas no flotan, aunque muy usadas en el mar, se
encuentran en el tensado de drizas y escotas, esto es, los cabos que
sujetan las velas.
El polipropileno es una fibra también muy resistente a la acción de los
productos químicos, a la abrasión y a la luz solar. Su resistencia conlleva
que no se sea una fibra muy elástica, pero a diferencia del poliéster ésta
sí flota, por lo que se emplea en todas aquellas situaciones donde el
poliéster no es recomendable, como son rescates (y otros usos a flote).
Otra curiosidad de este material es que no absorbe la humedad.
El polietileno es, tal vez, la peor de todas las cuerdas de fibras
sintéticas, y por esta razón su uso es muy limitado. Por nombrar sus
desventajas, es muy débil (más concretamente, es la más débil de todas las
fibras sintéticas), es muy poco elástica, es muy rígida (razón por la cual
no retiene los nudos, o se necesita ser un experto para conseguir retener
los nudos en esta fibra), y es muy difícil manejar. Su uso es muy limitado,
escaso y muy puntual.
Por último, en cuanto atañe a las fibras sintéticas, las aramidas (keylar)
son todo lo contrario al polietileno. Las aramidas son una fibras muy
fuertes, comparables al acero, pues según el sector su resistencia es
similar a la del acero, comparación establecida por supuesto con el mismo
grosor). Son muy resistentes al calor, pero curiosamente son muy sensibles
a la luz solar, muy pesadas y, como bien cabe suponer, poco elásticas.
Asimismo, estas características tan particulares les dan un precio muy
caro, hecho el cual las restringe a usos náuticos de lujo.
Hay otro tipo de cuerdas, llamadas cuerdas elásticas. Nos puede parecer
extraño o imposible la existencia de cuerdas elásticas, pero su sencilla
explicación radica en comprender que están fabricadas a partir de gomas
naturales y sintéticas, además de fibras de nailon y otros materiales. Esta
fabricación las identifica con su indiscutible peculiaridad de ser cuerdas
con una impresionante elasticidad, dado son capaces de duplicar (e incluso
triplicar, según la tensión a la cual sean sometidas), su longitud normal.
Conocidas y comentadas de una manera detallada las fibras, habríamos de
clasificar las cuerdas. Se pueden clasificar de diversos modos, de los
cuales citaremos los dos modos mayormente aceptados.
Uno de estos métodos es afirmar que existen diferentes tipos de cuerdas en
virtud de su estructura, las cuales son cinco tipos distintos, clasificados
del siguiente modo:
- cuerdas trenzadas: las cuerdas trenzadas (o "torcidas"), constan de
varios cordones trenzados entre sí, agrupando las fibras del material que
las componen en unidades que se conocen con el nombre de filásticas. Éstas,
las filásticas, se tuercen formando los cordones que componen la cuerda.
Hay que tener en cuenta que las cuerdas trenzadas, al ser nuevas, son
bastante rígidas y muy difíciles de usar para los intereses del bondage.
Sin embargo, hay personas que tal vez afirmen lo contrario. Esto es debido
a que su rigidez es debido a ser cuerdas nuevas. Con el tiempo, envejecen y
se suavizan, y entonces retienen muy bien los nudos.
- Cuerdas tejidas: son cuerdas de muy buen uso para el bondage, pues a
diferencia de las cuerdas trenzadas, son cuerdas de un tacto muy agradable
y muy fácil de anudar, aunque sean nuevas. Su secreto, básicamente, es por
estar formadas por una multitud de cordones entretejidos. Son las cuerdas
de tacto agradable y de fácil anudado.
- Cuerdas compuestas: las cuerdas compuestas tienen la peculiaridad de
tener una cubierta protectora (conocida con el nombre de "camisa"), la cual
envuelve a la parte central de la cuerda (que se denomina en muchas
ocasiones como "alma" o "núcleo"). La resistencia de este tipo de cuerdas
depende de manera muy especial de las fibras del núcleo. Curiosamente, la
forma de la cuerda la ofrece la cubierta protectora, y su núcleo puede
tener características distintas, tales como estar tejido (lo cual las
convierte en cuerdas con mayor opción de flexibilidad y manejo) o trenzado
(en cuyo caso a las cuerdas compuestas se les llama cuerdas mixtas), o
constar de tres o más cordones paralelos, siendo cada cordón trenzado.
- Cuerdas monofilamento: las cuerdas monofilamento, también llamados hilos,
las menciono para dejar completa la información de los tipos de cuerda por
su estructura, pero para nosotros tiene muy poco interés (por no decir nulo
o ninguno), dado este grupo es, mayoritariamente, las suturas empleadas en
cirugía y los sedales de pesca.
- Cintas: Las cintas es la última estructura, y al igual que en la ocasión
anterior, también las menciono para completar la información únicamente,
pues clasificadas como cintas planas y cintas tubulares, su uso está muy
especializado en escalada y alpinismo.
Acabada la explicación de clasificar las cuerdas según su estructura,
citaríamos otro método cual es clasificar las cuerdas según su grosor (en
algunos casos también se especifica su longitud), aunque cabe decir que la
clasificación basada en la nomenclatura más corrientemente puede variar
según la localización geográfica o el sector de actividad donde se empleen.
Habiendo dado cuenta de este comentario, detallamos la clasificación de las
cuerdas según se ha citado anteriormente en las líneas siguientes:
- Sedales, suturas e hilos es la primera clase por ser la de menor
longitud, pues corresponde a un diámetro inferior a 2 milímetros;
- Cordiño corresponde a un diámetro de 3 mm y máximo 6 metros de longitud;
- Slinga pertenece al diámetro de 7 mm a 11 mm, y de 7 a 10 metros de
longitud
- La manila corresponde a las cuerdas de un diámetro de 12 mm a 18 mm, y de
11 a 100 metros de longitud;
- La cuerda, término propiamente dicho y cuanto se entiende por cuerda,
corresponde a un diámetro de 9 mm a 15 mm, y de longitud mayor a 20 metros.
- En estas mismas medidas, de longitud mayor a 20 metros, se hallan las
sogas, aunque con diferencia en el diámetro, pues su diámetro se establece
entre 15 y 30 mm.
- Vendrían a continuación las maromas, cuyo diámetro se establece entre 30
y 50 mm; las estachas y calabrotillos, con el diámetro establecido entre 50
y 100 mm; y por último, el calabrote, cuyo diámetro se establece mayor a
100 mm.
Después de haber valorado todos estos aspectos técnicos, entraríamos en
consideraciones de qué vamos a realizar de la cuerda, pues es importante, y
para dar muestra de esta importancia vamos a citar, a modo de ejemplo, las
cuerdas usadas para suspensión.
Para hacer suspensión, es importante conocer la cuerda qué vamos a usar, y
más concretamente, conocer cuanto se conoce como la fuerza de choque. La
norma, dicha sencilla y claramente, es que cuanto menor sea la fuerza de
choque, menos sufre el anclaje que soporta la persona suspendida.
Básicamente, las cuerdas con una baja fuerza de choque son elásticas, y a
mayor elasticidad menor fuerza de choque.
Trasladado este comentario a las personas, la fuerza de choque (también
llamada fuerza máxima), es el tirón que sufriría la persona suspendida en
caso de que, por error en los nudos o en los anclajes, o por romperse la
cuerda, hubiera lamentablemente una caída.
Para conocer la fuerza de choque en sí de la cuerda se debe de conocer los
decanewton (daN, tal como se verá escrito), que es tal como se suele medir,
generalmente, y para tener una idea de su tracción, equivaldría el daN a un
kilogramo de fuerza (aunque no es una razón exacta y puede variar, este
concepto sirve de aproximación).
En un buen número de tiendas, al comprar las cuerdas no os sabrán explicar
los daN y otros detalles técnicos. En otras ocasiones, ante dependientes
eruditos, es muy probable que os confundan la fuerza de choque con la
fuerza de la carga elástica.
Para vosotros mismos tener una idea, mirar la etiqueta del paquete donde
vienen envueltas las cuerdas, y veréis que aparecen una fuerza de choque
que, si no recuerdo mal, oscila entre los 600 daN y los 990 daN (disculpar,
pero no recuerdo ahora mismo el número exacto, mínimo y máximo, pero éstos
son aproximados). Mientras el número esté más cercano a los 600 daN, indica
mayor elasticidad de la cuerda, pero por el contrario, las cuerdas son
mucho menos elásticas cuando su etiqueta la cifre en un número próximo a
los 990 daN.
Remarcados estos detalles, cabría también indicar las caídas, pues no es lo
mismo realizar una suspensión en un lugar interior que en un espacio
exterior, o realizar una suspensión a un metro del suelo o diez metros del
suelo. Pero, al decir caídas, no me refiero a la caída de la persona, sino
la caída de la cuerda.
Es decir, en la etiqueta de la cuerda podréis apreciar que dice 6 caídas.
Este numero se refiere a la cantidad de caídas de factor 2 que resiste. El
factor de caída es la relación entre la altura total de una caída y la
longitud de cuerda que absorbe esa caída. Es decir, cuando una cuerda para
una caída, la energía liberada en la cuerda se absorbe entre todos los
metros de cuerda que se encuentran desde el extremo de la cuerda donde está
la persona atada, hasta el punto de la cuerda propiamente dicha en donde se
aplica la fuerza de frenado. La capacidad de la cuerda para absorber una
carga de estas características se suele expresar por la fuerza de choque,
que es la energía que no es absorbida por la cuerda, sino que se transmite
a la persona atada, y a los puntos de sujeción de la cuerda que no están
atados a la persona.
Habéis de saber que el mismo golpe de frenado, aunque no halla caída contra
el suelo, puede provocar serios daños a la persona atada.
Pero no siempre compramos las cuerdas debidamente etiquetadas. Muy al
contrario, estas compras son muy escasas, con fines de bondage. Hay
diversas razones: en primer lugar, estas cuerdas son mucho más caras (su
precio es descomunal y excesivamente exagerado, en comparación de las
compras por peso, que a continuación mencionaré), y también puede darse la
circunstancia de que el comprador se quede sin explicación cuando el
dependiente le pregunte por el uso de las cuerdas.
Comprar las cuerdas a peso (como se suele llamar a este modo de compra) de
restos de fábrica es mucho más barato. A fecha de hoy, a nosotros, unos 50
metros nos cuesta en torno a los seis euros. Pero, en estas ocasiones, las
cuerdas no se venden etiquetadas. Sencillamente, son ovillos de diferentes
tamaños, mayores o menores, según peso.
Pero, en estos casos, ¿cómo saber la calidad de la cuerda?.
En muchas ocasiones, sabremos la calidad de la cuerda por su material. En
este curso os hemos hablado de muchos materiales para tener vosotros mismos
una guía (entendido ésta como orientación) de saber cuál es el mejor
material para disfrutar ambos, libres, sana y voluntariamente, de la
fantasía y el placer sexual.
Muchos aspectos se aprenden con la experiencia. Jamás podéis pretender
comenzar vuestras primeras prácticas de bondage con una suspensión, por
ejemplo. Os habéis de familiarizar con su manejo, y habituar vuestro juego
a su uso. La práctica y la experiencia siempre os ofrecen lecciones que la
teoría tan sólo os ha podido avisar.
Un aspecto siempre fundamental es la experiencia. Es fundamental incluso en
vuestras primeras experiencias prácticas en el bondage, donde la estética
de la persona atada muy probablemente no se asemeje al concepto esbozado en
la fantasía. Es posible cometer el error de apretar en exceso, en cuyo caso
la persona atada rápidamente sentirá molestias, habiéndose de proceder a
desatar inmediatamente; en caso de ser demasiado flojo, la estética perderá
muy fácilmente el aspecto final adquirido; y en otros casos, la apariencia
decorativa presentara grandes desigualdades, y no será de vuestro gusto.
Recordar que, tal como explicamos en un curso anterior, la clave para
conseguir un perfecto bondage (buscando siempre de manera obligatoria e
imprescindible el bienestar, placer y comodidad de la persona atada) radica
en los cierres, y no en la presión de las cuerdas sobre las carnes.
Por esta razón, en el conocimiento del bondage y de sus materiales, debéis
de tener mucha calma, y tener el claro concepto que el bondage también
requiere de mucha práctica personal. Pero, si no deseáis hacer suspensión
(cabe decir que las suspensiones no son aconsejables hasta que no halla en
posesión de las personas practicantes un mínimo de tres años de
experiencia, y siempre iniciándose con paciencia y sin prisas), cuerdas con
características suaves y fáciles de anudar os servirán.
Estas cuerdas, por supuesto, compradas a peso, habrán de cortarse a medida,
pues desplegado el ovillo (los cuales son bastante grandes) obtendréis como
resultado una sola cuerda de 50 metros aproximadamente, continua, sin
cortes y sellada sólo con nudo a principio y final.
Las cuerdas se sellan en los extremos, porque las cuerdas de fibra natural
y sobretodo las compuestas por varios hilos se suelen deshilachar si no se
protegen. Los sellados profesionales se realizan, como norma general y
dependiendo según el material del cual está realizada la cuerda, cortando
la longitud solicitada mediante el uso de una cuchilla calentada
eléctricamente, proporcionando a la vez un perfil agudo al extremo.
Sin embargo, es comprensible que dicha operación la realicemos nosotros
mismos al comprarlas por peso, por lo cual el sellado para evitar que las
cuerdas se deshilachen también lo podemos realizar nosotros.
Hay diversos métodos para el sellado de los extremos, de los cuales
resaltamos los siguientes:
el mejor método, a nivel particular, es realizar un nudo de tope (el más
comúnmente usado es un nudo corredizo) cerca del extremo de la cuerda.
Colocaremos el nudo, aún sin presionar, a unos tres centímetros de la
cuerda aproximadamente (según grosor) e iremos aproximando el nudo hacia el
extremo, en contacto con la cuerda. A medida que el nudo avance hacia su
destino, éste adquirirá mayor fuerza y frenado. Dejaremos el nudo a un
centímetro de alcanzar el extremo, y de ese modo la cuerda, a partir del
nudo, no se deshilachará.
Otro método, según el material a usar, es cortar la cuerda por el lugar de
nuestro gusto con una cuchilla bien afilada, y acto seguido fundir el
extremo con la llama de un encendedor, por ejemplo. También, en este
preciso momento, se puede moldear el extremo con los dedos mojados, o más
bien húmedos, para evitar que el material derretido se adhiera a nuestras
yemas. Dicho modelado también puede realizarse ayudándose de objetos
pequeños y manejables, como pueden ser tijeras o algún objeto metálico
plano.
Otra forma, sólo recomendada a personas con experiencia (pues muy
probablemente la primera vez no se va a conseguir el objetivo) es realizar
un falcaceado, siempre con una cuerda de menor grosor (es recomendable
cuerdas finas), en los extremos de la cuerda objeto del falcaceado.
Como último método, éste rápido y sencillo, podemos usar cinta adhesiva
envolviendo los extremos (en este caso es mejor usar cinta aislante, en
lugar de la cinta de precintar), aunque hay detractores de este método,
pues la cuerda pierde su simbolismo estético.
Para acabar, os obsequiamos con una divertida y simpática curiosidad, útil
para mayor cultura, y la cual es el siguiente:
En España hay una población orgullosa de su historia (lo cual es digno y
admirable en una época donde las personas abandonan por dinero el orgullo
que representa los orígenes), considerada como la capital del cáñamo.
Callosa de Segura, un municipio de la Comunidad Valenciana (España) situado
al sur de la provincia de Alicante, en la comarca de la Vega Baja del
Segura, fue centro de una potente industria de hilos, cuerdas y redes que
viene desde la Edad Media, la cual colocó a la citada población en la
modernidad de las hilaturas de redes y cuerdas, primero con fibras
naturales y posteriormente con su reconversión mediante el tratamiento de
nuevos materiales.
Precisamente, en Callosa de Segura, encontraréis "El Museo del Cáñamo",
abierto todo el año, y donde muestra todavía (y ojala muchos años) el
oficio propio de su museo, con todas las fases. Con un gran muestrario de
sogas, cordeles, redes, cestos, alpargatas y cestillos, el "Museo del
Cáñamo" y las fiestas patronales de Callosa de Segura son de obligatoria
visita, si por suerte os podéis aproximar hasta esta población.
christie - 26/6/2008 a las 09:03
MOMIFICACIÓN
Hay un número sustancioso de personas, incluso superior al cual en un
primer instante podemos valorar, de personas con atracción por la práctica
de la momificación, bien sea en el rol erótico de ser ellos o ellas
momificados, o en la parte opuesta de la fantasía, esto es, ellos o ellas
momificar. Bien es cierto que no es la fantasía de abrumadora mayoría, pero
al afirmar el "número sustancioso de personas" se pretende notificar que
tampoco es una fantasía inusual o muy poco practicada.
En juegos de pareja eróticos en sus propios domicilios o en bromas entre
amigos sin ninguna connotación sexual, muchas veces se practica la
momificación, pero por supuesto varia considerablemente la complejidad, la
estética y la interpretación de las personas.
En estas situaciones podemos comprobar cómo se usa para las momificaciones
material preferentemente como el film transparente (también conocido como
el plástico de embalar los alimentos en la comida), pues son rollos muy
baratos en comparación con su extraordinaria longitud, en torno a los 50
metros. Otro material usado son los rollos de cinta de precintar, pero
éstos, al ser más caros, se usan en menor medida y la momificación no suele
incluir el cuerpo completo, sino sólo una parte de ésta.
En un aspecto más profesional, la momificación debe de reunir diversos
requisitos para su buen uso, prevaleciendo siempre el respeto, la
seguridad, la legalidad y la confianza de las personas interesadas libre y
voluntariamente.
A continuación detallaremos de forma básica y general estos requisitos.
Posición de la momificación
Hay dos posiciones recomendadas para realizar una momificación con
comodidad: firme y osiríaca.
La posición firme es aquella posición en la cual la persona momificada
tiene ambos brazos a los laterales del cuerpo, paralelos a éste y cada uno
junto a su respectivo costado. Siempre dependiendo los siguientes factores
de la altura de la persona, el codo debe de quedar tocando la zona baja de
las costillas, y la palmo de la mano, plana y extendida, por debajo de las
caderas.
La posición osiríaca, esto es, la segunda posición aconsejada, es aquella
posición en la cual la persona momificada tiene ambos brazos cruzados en
forma de aspa (o cruz o X), por encima de su pecho. Es una posición muy
conocida por todo el público debido a su extenso uso en las películas
ambientadas en momias, faraones, pirámides y cuanto rodeaba a Egipto y su
cultura.
Cualquier posición no incluida en estas dos mencionadas no son
aconsejables. Por citar un solo ejemplo, no es aconsejable una momificación
con los brazos a la espalda, pues en las posturas de momificación, dado la
persona por sí misma no puede garantizarse el equilibrio, se apoya ésta en
su espalda. Pero con los brazos inmovilizados a la espalda, el peso del
cuerpo contra la superficie donde se apoya oprime los brazos, dificultando
la circulación sanguínea, además de las molestias dolorosas e incomodidad
que esto genera. En muy poco tiempo pueden aparecer calambres en la persona
momificada, así como el hormigueo, presión e hinchazón (aunque dicha
hinchazón tomando color morado o violeta no se perciba en la vista por el
material usado en la momificación) propio de la dificultad de la
circulación sanguínea, hecho el cual debe de evitarse siempre, y por
supuesto, la aparición de estas circunstancias vulnera las normas de
seguridad impuestas por el juego erótico.
Material de la momificación
El material de la momificación variara considerablemente según las
circunstancias ambientales donde os halléis, y también de las condiciones
físicas de la persona momificada.
Detallarlo completamente es muy difícil pues intervienen en muchas
ocasiones detalles muy particulares que deben de ser valorados en el mismo
momento, pero hay unas cuestiones generales a tener en cuenta con el
material.
Una de estas cuestiones es la temperatura, especialmente si usáis film
transparente o plásticos, dado que éstos no son transpirables. Entre sus
inconvenientes destaca el hecho de generar una gran humedad en una correcta
momificación donde el cuerpo, desde los hombros hasta la planta de los
pies, esté completamente momificado, y el material usado esté cerrado en
toda su aplicación (es decir, no permita la circulación de aire por ningún
lugar). En este caso, al desatar la momificación y quitar los plásticos,
comprobaréis que debajo del plástico (en su cara interior mirando al
cuerpo) se ha impregnado de agua, y ha quedado una capa muy similar como al
rocío de la noche, donde al amanecer da toda la apariencia de haber
llovido.
Si esta momificación fuese aplicada de pie, y la persona atada no tuviera
los pies momificados, sino que el material terminara como máximo en los
tobillos, apreciaríais con el paso del tiempo cómo gotea el interior del
material, constante y sorprendentemente rápido, y quedando en el suelo un
considerable charco de agua.
Asimismo, por su condición de no transpirables, generan deshidratación, la
cual aumenta con el paso del tiempo e incluso se acelera, y aún a pesar de
suministrar agua a la persona momificada, no se puede compensar el ritmo de
la deshidratación.
Por lo tanto, las momificaciones con film transparente o plástico han de
ser de muy corta duración, siempre bajo cuidado y atención, y valorando la
temperatura ambiental.
Esto significa que es muy peligroso practicar una momificación en verano,
en épocas de mucho calor, en la exposición al sol, en ambientes cerrados y
pequeños, o en ambientes de gran humedad por sus propias características,
entre otros.
La temperatura ambiental máxima aconsejada para realizar una momificación
debe de ser en torno a los 18 - 19 grados.
Otro material usado en las momificaciones es la cinta de precintar, y con
la intención de no repetir consejos y extenderme de forma innecesaria en
este curso, es obligatorio e imprescindible leer el curso de Bondage Tape,
en esta misma sección de cursos, en caso de desear aplicar una momificación
con cinta. En dicho curso encontraréis las características de la cinta,
cómo se aplica la cinta, cómo se desata una persona atada con cinta, y las
peculiaridades de aplicar la cinta estando la persona desnuda o vestida,
aunque en el caso de la momificación es recomendable usar de la ropa
prendas finas (a fin de evitar arrugas) que cubran todo el cuerpo, desde
los hombros hasta los tobillos.
Como último material, las vendas son otro material usado en las
momificaciones, aunque es el material menos usado pues es también de alto
coste económico, además de difícil manejo. Sin embargo, presentan
interesantes ventajas, pues la gran mayoría de vendas son transpirables, lo
cual es un factor a tener en cuenta en la seguridad. También son estéticas,
aunque son de difícil manejo, pues en algunos trazados pierden la dirección
y compostura establecida en los pasos previos, y debe de retrocederse hasta
poder volver solucionarlo.
Aplicación de la momificación
Hay diversas formas para realizar la momificación, pero en personas poco
interesadas un buen método, tomando como ejemplo una momificación con los
brazos paralelos a los costados (momificación la cual sea dicha es la
posición recomendada para iniciarse y experimentarla por primera vez, todas
las personas interesadas), será el descrito en los párrafos sucesores.
Antes, aprovecho la ocasión también para comentar que en ningún momento (y
mucho menos en vuestra primera ocasión) intentéis realizar la momificación
de forma continua, sin cortar el film, la cinta o vendas. Se arrugará el
material, se perderá la dirección, y otras tantas dificultades que no os
ayudarán, a ninguna de las personas interesadas, a disfrutar de la
fantasía. El material debe de cortarse y aplicarse por partes.
Dicho esto, detallaremos la aplicación de la momificación.
La momificación debe de empezarse con la persona de pie, dado en caso de
estar tumbada, va a ser tarea imposible (o por lo menos muy costosa) rodear
el cuerpo.
La primera parte a momificar será la parte del cuerpo comprendida entre la
zona pélvica y los hombros. Si fuese al revés (si momificáis antes las
piernas), os encontraréis que, en el momento de momificar el tronco del
cuerpo, la persona momificada tendrá problemas para mantenerse en pie y
conservar el equilibrio, habiéndole de ayudar para no caerse, y por eso es
recomendable primero momificar el tronco.
Respecto a esta primera parte de la momificación, comenzaremos por los
hombros, en trazos verticales que vayan desde la espalda al pecho y
viceversa, pues de otro modo no sabréis como momificar (y ajustar al
cuerpo) la zona de los hombros. No es necesario ajustar o atar estos
trazos, pues sólo tienen como finalidad cubrir los hombros.
Hecho este paso, se procederá entonces a rodear el cuerpo, recomendable en
dirección desde el pecho hacia la espalda, pues si en algún momento la
dirección se pierde y se debe de cortar, es mejor dejar el final de trazo
en la espalda. Siempre la parte frontal, la cual es la más interesante
desde el punto de vista estético para las personas practicantes, debe de
tener preferencia en el cuidado estético.
No hay mucho secreto en esta fase. Se ha de rodear el cuerpo con paciencia
y ajustando el material al cuerpo, pero siguiendo los consejos de las
normas básicas, es decir, sin apretar.
El mismo comentario es válido para la segunda parte de la momificación, la
cual comprende desde la cintura y zona pélvica hasta los tobillos, con las
piernas juntas. También son válidos los comentarios citados con
anterioridad, referente a la estética y dirección.
Finalizadas estas dos partes, ya habremos completado la momificación desde
los hombros hasta el tobillo.
La tercera parte es el cuello, si la persona momificada lo desea, dado hay
personas que no les gusta sentir tactos en el cuello. Pero, aunque lo
permita, es una fase de riesgo en la momificación. El riesgo es mucho mayor
si la aplicación es la cinta de precintar. Jamás debéis de aplicar
directamente la cinta encima del cuello, o de los ojos.
Cualquier aplicación de material sobre el cuello debe de tener máximo
cuidado. Ha de estar extremadamente floja su aplicación, sin ningún tipo de
presión. A tacto debe de quedar un vacío entre el material y el cuello, del
mismo modo que si se hubiera aplicado un collar, y éste no estuviera en
contacto directo con el cuello. Ópticamente, sin embargo, no hay
diferencia, y tiene la misma apariencia visual que si fuese el caso de
estar el material en contacto con el cuello.
Recordar que la fantasía está limitada por las normas que dictan el
respeto, el bienestar y la seguridad de todas las personas participantes.
Finalizada la momificación del cuello, si ésta se hubiera realizado, se
debe de preguntar a la persona momificada si siente alguna molestia o
presión, así como dificultad al hablar, respirar o mover el cuello.
Cualquier tipo de molestia se debe de proceder a quitar la momificación del
cuello inmediatamente y empezar de nuevo, y se debe de tener que las
molestias son provocadas por la falta de experiencia, conocimiento y
paciencia de la persona que ata.
La cuarta parte en el proceso de la momificación para personas sin
experiencia es la cabeza, con especial atención a los ojos (en caso de usar
cinta adhesiva, en cuyo caso debéis de leer obligatoriamente el curso de
Bondage Tape, donde se especifica que jamás debe de usarse cinta encima de
los ojos) y por supuesto las fosas nasales.
Las fosas nasales está completamente prohibido cubrirlas. Está prohibido
cubrir las fosas nasales y sus vías respiratorias, sencillamente, por
respeto, bienestar, seguridad, cordura, el sentido común, la razón y la
inteligencia propia cual se presupone en las personas. Tal vez habrán
personas que digan haber visto fotos o vídeos por la red donde no se cumple
esta norma, y aquí no vamos a debatir las maravillas de los retoques
fotográficos, u otros sistemas habitualmente usados por personas devotas
como por ejemplo el látex.
Única y exclusivamente, repetimos e insistimos en que está totalmente
prohibido cubrir los orificios y fosas nasales, y sus vías respiratorias, y
ningún valor tiene cuanto digan o expliquen personas cuyo dudoso control de
la sexualidad o del juego erótico implique o asocie peligros de este tipo.
Tras este paso, habrá una momificación desde la cabeza hasta los tobillos,
y sólo falta la planta de los pies.
Para terminar la momificación en los pies, la persona momificada habrá de
tumbarse, y completamente sola no podrá, a pesar de poder doblar en mayor o
menor medida, según material y grosor, las piernas y la cintura. Se debe de
acompañar y ayudar de manera importante y muy activa a tumbarse, con sumo
cuidado, y una vez tumbada se procederá a completar la momificación de la
planta de los pies.
Hecho este paso, la momificación ya es completa.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado
la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si
le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Las preguntas deben de ser
siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en
relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras
ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias
sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga
como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la
fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición física, malestar u otras
causas, proceder a desatar inmediatamente. Debéis de ir en cuidado al
cortar el material de la momificación, pues podéis pinchar a la persona
momificada. Buscar siempre los espacios vacíos, como por ejemplo los
espacios entre ambas piernas o el espacio en el ángulo formado donde se
unen brazo y cuerpo, en la momificación de este curso usada como ejemplo.
Cortar con cuidado, y sin grandes movimientos, pues en caso de haber
contacto con el cuerpo sólo sea el pinchazo leve o el roce mínimo, y así
poder rectificar inmediatamente y sin mayor molestias. El auxilio a favor
de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es
obligatorio e imprescindible.
- No debéis de realizar una momificación superior a diez minutos si no sois
personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca
experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a
poco y paso a paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre
deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas
participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar,
amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía
sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación
sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte
a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto
depositado y entregado por parte de las personas que participen en la
fantasía;
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía,
la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
christie - 26/6/2008 a las 09:06
NORMAS BÁSICAS
Bien es cierto que, como curso, parece sencillo, y a opinión de
entendidos/as pueden tal vez no encontrar sentido al curso. Bien es cierto
que hoy en día entendemos como prestigio y calidad los aspectos más
rebuscados de la vida, ignorando que todos los recorridos, sea cual sea la
distancia, parten de una sola base: dar el primer paso.
Al igual que este razonamiento, también es cierto que no puede nadie
pretender construir una casa empezando por el tejado. Las normas esenciales
deben de ser conocidas, aceptadas y siempre tomadas en cuenta. Porque las
normas esenciales tienen como función hacernos disfrutar de la fantasía a
pleno rendimiento. Pretender hacernos gozar de un juego sexual que, sin
perder ni un ápice su carga perversa y morbosa, no olviden jamás las
premisas de sexo sano y seguro.
Estas normas son de obligatoria aceptación, y podríamos dividirlas, de un
modo fácil y comprensible para la totalidad de todos los visitantes, en los
siguientes apartados:
Aceptación de la fantasía.
Toda fantasía, en cualquier temática y concretamente en cual nos atañe,
esta es, bondage, debe de ser aceptada por todas las personas participantes
de manera libre y voluntaria, ejerciendo su derecho a la libertad de
decisión y por su propia voluntad. Nadie, chico o chica, debe de ser
animado, amenazado, coaccionado, chantajeado u obligado a participar de un
juego sexual que no sea de su agrado. Esta obligación refiere a ambas
partes, tanto a quien acepta realizar la acción de atar como quien acepta
la acción de ser atado o atada.
La aceptación de la fantasía debe de realizarse en estado sano y lúcido.
Nadie debe de aceptar participar en el juego erótico bajo la influencia de
cualquier sustancia, administrada por la vía que sea, que afecte el
comportamiento sano de las personas. Dicho claramente, nadie puede
participar en la fantasía si alguna de las personas que participa está bajo
los efectos de alcohol, drogas u otras sustancias que repercutan o alteren
su estado sano y lúcido.
Bondage. Su definición.
Bondage es, sencillamente, aquella fantasía donde las personas encuentran
su deseo sexual en la práctica de atar o ser atados a atadas. El bondage
es, por sí mismo, un juego erótico, sin ninguna relación con cualquier
práctica sadomasoquista a cual nivel sea. Por lo tanto, toda aquella
persona que confiesa su atracción por esta fantasía, no significa en ningún
momento que busca humillación y maltrato y dominación y sumisión y dolor.
Buscar una aplicación de ataduras en una relación sexual es pretender
complementar la vida íntima sexual con cierto morbo, perversidad o
picardía. Pero considerar por ello que va a adoptar una conducta obediente,
sumisa, disciplinada, etc, es un gran error. Pueden haber personas que
eligen el placer mostrando su deseo de ser atados/as; pueden haber personas
que, incluso atadas, se muestren rebeldes; pueden haber conductas de todo
tipo, salvo cuales se presuponen a los sumisos o sumisas.
Bien es cierto que en el terreno sadomasoquista se usa el bondage como
inmovilización del esclavo, pero también es cierto que hay personas quienes
disfrutan con el castigo y el dolor, y en ninguno momento quieren ser
sometidos a ningún tipo de ataduras.
Por lo tanto, tener bien claro que a una persona que le guste ser atado o
atado no es en ningún momento sumiso o sumisa, así como personas que les
excite la acción de atar pueden ser considerados amos o amas. La
indefensión es la palabra clave como fuente de placer. Dominación y
sumisión no les supone ningún deseo sexual.
La acción de atar.
Atar no significa liar las cuerdas en torno a las muñecas de la persona,
apretar y ya está. No se debe de apretar jamás. No es necesario apretar
para realizar unas ataduras firmes, efectivas y perfectas.
Las ataduras no pueden en ningún momento molestar el riego sanguíneo a
cualquier parte del cuerpo. Siempre debe de garantizarse el riego
sanguíneo. En caso de apretarse y cortarse el riego sanguíneo, la persona
atada percibirá dos sensaciones que, usando como ejemplo las manos, serán
un hormigueo en los dedos y la palma y una sensación de hinchazón y dolor.
La persona que está procediendo la acción de atar se percatará de este
hecho en dos gestos básicamente: los dedos de las manos, los cuales
instintivamente la persona atada moverá como quien toca las teclas de un
piano, al notar las primeras sensaciones. Y al cabo de poco tiempo la carne
tomará un color de violeta oscura, de mayor violencia dependiendo de la
opresión de las ataduras. En casos severos, puede incluso apreciarse puntos
rojos como manchas de sangre.
Si ocurriera esto, es obligatorio proceder a desatar a la persona
inmediatamente. Tal vez no os guste, si sois la persona que estáis
procediendo a la acción de atar, pero no es culpa de la fantasía ni de la
persona que, depositando su confianza en la pareja de juego, está
permtiendo ser atada. Es culpa, única y exclusivamente, de que la persona
que está atando no está atenta a las ataduras, ni es cuidadosa ni
minuciosa. En caso de no lograr unas ataduras cómodas, sin el objetivo de
no poder desatarse la pareja participante de la fantasía, es también culpa
de quien ata, por su falta de experiencia y conocimiento.
La paciencia, el gesto de preguntar a la persona atada en todo momento cómo
se siente, si le aprieta, si le duele, y la práctica de repetir la
fantasía, ayudarán a conseguir esta norma esencial.
Otro aspecto a valorar es el sistema nervioso. Dependiendo de la zona del
cuerpo que se vaya a proceder a atar, y esté conforme la persona que vaya a
ser atada, se debe de ser consciente de los calambres nerviosos que puedan
producirse. Dos zonas a tener mucho cuidado es el femoral y los codos.
Principalmente, de estas dos zonas, los codos es cual nos requerirá mayor
atención. Una opresión excesiva en los codos, o aplicar las ataduras sobre
una zona sensible, puede cortar el riego sanguíneo, calambres, dolores
musculares y nerviosos, así como después, en el momento de desatarse, puede
haber dificultades para recobrar el movimiento normal del brazo. Estas
razones son suficientes para entender jamás se debe de aplicar las ataduras
sobre el mismo codo. Las cuerdas deben de estar un mínimo de tres
centímetros (podéis también calcularlo con dedos) por encima del codo. No
deben de apretarse de manera excesiva, y para evitar que resbalen podéis
asegurarle mediante un trenzado envolvente o mediante cierres de nudos.
Habéis de ser conscientes de que, para atar bien a una persona, no se debe
de apretar con fuerza las cuerdas. Lo importante son los cierres, es decir,
los nudos de cual forma sean que mantendrán firme la cuerda.
Igualmente, hay posiciones de mayor o menor comodidad. Hay posiciones que
pueden soportarse mayor tiempo, y otras posiciones cuyo sometimiento no
puede superar un periodo prudencial. El hogtied, por ejemplo, posición
habitual y clásica, requiere de su uso cortos periodos de tiempo. La
presión de las piernas dobladas, y el impedimento mediante una cuerda a
recobrar su posición habitual, y cuya intención el cuerpo por naturaleza
establece una lucha diaria, crean una fuerza sobre las muñecas que en poco
tiempo acaban limitando la circulación sanguínea. Asimismo, también genera
un desgaste muscular en la zona pectoral, dorsal y hombros, cuyo resultado
es un cansancio mayor a otras posiciones en menor periodo de tiempo.
Posiciones hay tantas como se os antoje en vuestras fantasías. Algunas
serán preferidas por un sector, mientras que otro grupo de personas puede
resultar que esa posición no sea en absoluto de su gusto. Todas las
personas tenemos preferencias distintas. Por ello debéis de ser conscientes
siempre en vuestros juegos tanto de vuestras limitaciones como del resto de
las personas. La conversación entre todas las partes participantes es
fundamental, así como el respeto y la confianza mutua.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado
la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si
le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier hecho que le
incomode, desatar inmediatamente y volver a repetir el proceso de atar, si
lo desease, con mayor cuidado y teniendo en cuenta no ocurrir en las mismas
molestias. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos
experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía
sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento
suficiente de las preferencias sexuales de los participantes;
- la firmeza de las ataduras, así como el impedimento a resbalar las
cuerdas o perder su posición fijada, lo establece los cierres mediante
nudos o trenzas. No se debe jamás apretar;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier
anomalía, como puede ser desde una indisposición física hasta un estado de
pánico o incomodidad, proceder a desatar inmediatamente. Si fuera el caso
de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del
momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al
respecto;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, recodar que siempre
¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente,
por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido
obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la
aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su
voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar
otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la
confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que
participen en la fantasía.
- Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto o la misma
fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.
christie - 26/6/2008 a las 09:10
BOZALES: CÓMO HACER EN CASA UN BOCADO
Estos cursos de bricobondage tienen como objetivo conseguir grandes
resultados con muy pocos resultados. Es decir, no es necesario construir
ningún taller de carpintería en vuestro propio hogar, y tampoco es
necesario comprar una mesa de carpintero. Tal como os he explicado, son
grandes resultados con el mínimo recurso.
Este curso, muy sencillo, fácil, rápido y con los detalles justos, os va a
orientar acerca de cómo conseguir fabricar un bozal bocado.
Por supuesto, vuestra propia practica y vuestra propia experiencia, van a
ser vuestros mejores maestros, y como bien sabéis de nosotros, nunca dejéis
la imposición de nadie como maestro. La sexualidad, y vuestra forma de
expresar y vivir las fantasías sexuales, son únicamente vuestras, pues os
pertenecen por naturaleza, y nadie debe de tratar ser vuestro maestro.
Este curso tampoco ha de ser vuestro maestro, sino tiene como pretensión
servir de orientación |