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Tema: cursos de bondage

christie - 26/6/2008 a las 08:58

** Master, te he enviado un privado, que me he retrasado dos semanas ** jejeje.


Hemos quitado los cursos de la página porque Marc ya está cansado de ir advirtiendo a la gente que les ha descubierto que los han copiado (no puedo explicar qué les ha dicho) jajajajajajajjaja pero Marc ya está cansado de perder tiempo con esta tontería, porque los cursos sólo eran un detalle para compartir con la gente, pero dice Marc que no se pueden tener detalles, y bueno, después de la BoundCon los ha quitado y ha puesto las fotos de la boundcon, y los cursos los pondrá estos días en nuestro diario de la página web, pero me ha dicho que los deje libres en los foros que conozca, y que los ponga también aquí, y yo los pongo.
Nos los han copiado en webs de particulares, que se han puesto un pequeño rincón de cursos mal hechos, los han puesto en blogs, salió en algún foro que la gente dice es “muy limitado” y que se creeen que no lo sabe nadie jajajajajjajajajaja y hasta en foros gays que van de sado. Se puede seguir todo por Internet, pero eso el experto es marc.
También pondrá una advertencia legal, porque ya ayer advirtió hace unos días a un chico que si no quitaba mi foto de su web (etc etc cosas legales de leyes que son muy aburridas y eso el maestro es marc), y hace media hora que la ha mirado y ya no está la foto. Y el otro día hablo con dailymotion, porque un tio tenía mi foto en su avatar y decía que esa chica era su novia, y dailymotion ha cerrado ya la cuenta de ese usuario. Es increíble pero ya vamos a tener que poner detectives como hacen esas marcas de relojes y ropas jajajajajajajajjajajaja.
La verdad es que Marc y yo también decimos que los cursos no son una maravilla, porque les falta sobre todo dibujos y alguna foto para que se vea como se hacen, pero sólo era para explicar consejos del sentido común (que todo el mundo se supone que sabe pero que luego nadie se acuerda), pero la verdad es que la gente lo copia todo.
Bueno, el primer curso.

ANTIFACES: CÓMO HACER TU PROPIO ANTIFAZ

En todos los cursos de bricobondage añado en su inicio dos breves párrafos los cuales (si ya habéis leídos otros cursos de bricobondage) podéis omitir, pues como siempre insisto en que estos cursos de bricobondage tienen como objetivo conseguir grandes resultados con muy pocos recursos, sin la necesidad de construir ningún taller de carpintería en vuestro propio hogar. Son cursos muy sencillos, fáciles, rápidos y con los detalles justos y precisos acerca de una buena orientación.
Como en todos los cursos, insisto en que vuestra propia practica y vuestra propia experiencia van a ser vuestros mejores maestros, y como bien sabéis de nosotros, nunca dejéis la imposición de nadie como maestro. La sexualidad, y vuestra forma de expresar y vivir las fantasías sexuales, son únicamente vuestras, pues os pertenecen por naturaleza, y nadie debe de tratar ser vuestro maestro. Tampoco este curso ha de ser vuestro maestro, sino que os debe de servir como orientación y ayuda, especialmente para personas sin experiencia.
Hecha la misma presentación de cada curso de bricobondage, procederé a explicar cómo hacer tu propio antifaz para juegos eróticos y fantasías sexuales con los ojos vendados.
1º - Los materiales. Su precio.
Cabe decir que, en el caso de haber comprado el material para el curso de bricobondage referente a los bozales bocado, el material para los antifaces es gratis, pues de aquel material comprado os debe de haber sobrado remaches, pegamento y cuero, y precisamente con dicho material excedente tenemos suficiente para realizar el antifaz (salvo la goma elástica).
En caso de estar sólo interesados en el antifaz, esta es la factura de la compra de los materiales:
a) Cuero – 1 ¤ / metro.
b) Remaches (máquina tenaza y 50 remaches) – 2,50 ¤.
c) Pegamento extrafuerte (o Pegamento carpintero) – 3 ¤
g) Goma elástica – 0,30 céntimos (1 metro).
Precio total: 6, 80 ¤.

Hemos de tener en cuenta que sobrará material, pues remaches sólo necesitamos cuatro, y cuero es suficiente con veinte centímetros, y por lo tanto, podemos realizar incluso un segundo antifaz. Incluso comprando la goma elástica en cantidades de 5 metros (cuyo precio será de 1 euro aproximadamente), podemos realizar cinco antifaces, por un precio máximo de 8 euros.
2º - Forma de conseguir los materiales.
a) Cuero.
Aprovechando y recuperando la información de otros cursos de bricobondage, vuelvo a comentar, de igual manera que en los otros cursos de bricobondage donde también se requiere del uso de cuero, que este material podremos encontrarlo con grandes diferencias de precio, según tienda y zonas, al menos en nuestra ciudad. Puede encontrarse por 8 ¤ / metro, o por 1 ¤ / metro. Nos interesa, por supuesto, este segundo precio, el cual encontraremos en cualquier tienda o mercado donde se venda telas excedentes de fábrica, o directamente de fábrica.
Ya tenemos, de esta forma, el cuero negro que será la base básica y esencial del antifaz.
b) Remaches (máquina tenaza y 50 remaches).
Tal como he explicado en otras ocasiones, los remaches abiertos en forma de ojal, con su máquina en forma tenaza para presionar, las encontraréis a muy buen precio en las mismas tiendas citadas, conocidas como todo a 1 ¤, y regentadas en su gran mayoría (a día de hoy en el cual escribo el curso) por personas de raza asiática, aunque no todas estas tiendas disponen de este utensilio.
Estas máquinas y sus remaches van cerradas en una base de cartón y plástico transparente, y llevan una bolsa de remaches en la cual suele haber unos cincuenta remaches, aproximadamente.
c) Pegamento extrafuerte (o pegamento carpintero).
El pegamento adhesivo extrafuerte (también llamado en algunas regiones o países cola), no supone ninguna dificultad encontrarla, pues se vende en muchas tiendas diferentes, y habiendo también muchos modelos de colas (pegamentos), siendo su precio aproximado de tres euros por los envases medios, ya suficientes para nuestras necesidades.
d) Gomas elásticas.
Tal vez, según vuestro país desde el cual nos visitáis, no tendrá el mismo significado “gomas elásticas”.
Para explicarlo bien, las gomas elásticas son las tiras elásticas muy usadas para ceñir prendas de ropa al cuerpo, y su apariencia es muy similar a las tiras de un sujetador, por ejemplo. Las encontraréis en las mercerías y corseterías (y en ocasiones también en puntos de venta de hilos o botones), y se venden por metro. Se pueden elegir de elasticidad fuerte y elasticidad media, y mayor o menor anchura. Es recomendable comprar de elasticidad media, pues la elasticidad fuerte puede crear molestias en la cabeza.
Asimismo, dado que el cuero que compraremos es de color negro, os recomendamos que las gomas también sean de color negro.
3º - La construcción del antifaz.
Ya tenemos todo el material, y comenzaremos a realizar el antifaz.
Podemos hacer los antifaces de diversas longitudes, alturas e incluso formas estéticas.
En cuanto a la altura, es recomendable que sus medidas estén comprendidas entre los siete y los nueve centímetros. En nuestro curso, pues también disponéis de la fotografía de Christie como modelo para poder observar su uso estético, el antifaz tiene una altura de nueve centímetros.
Respecto a la longitud, nuestro antifaz tiene una longitud de veintidós centímetros, aunque hemos trabajado sobre un patrón de veinticinco centímetros, pues doblamos un centímetro y medio en cada lateral, a fin de afianzar las gomas que sujetarán el antifaz.
Otro aspecto a tener en cuenta es la nariz. Según la simetría general de los rostros, y valorando que la intención nuestra es conseguir la máxima proximidad del antifaz a la nariz, para poder evitar que se pueda ver por su parte inferior, habremos de recortar su forma, y por lo tanto, será un recorte estrecho. Dicho recorte se situará en la zona central del antifaz, en su parte inferior, y en su concepto de estrechez recortaremos cuatro centímetros de longitud, y entre dos y tres centímetros referente a su altura, con el mismo trazo piramidal clásico de la nariz.
Asimismo, se habrá de respetar una distancia idéntica a ambos laterales del antifaz, pues en caso contrario no conseguiremos situar la forma de la nariz en el centro del antifaz, y para tal objetivo, recortando cuatro centímetros de longitud cual es el ejemplo, las distancias laterales respecto a los extremos totales del antifaz ha de ser de nueve centímetros, desde cada costado.
Dicho esto, se puede proceder a construir el antifaz.
En primer lugar, recortaremos cuanto correspondería al patrón del antifaz, es decir, un rectángulo de nueve centímetros de altura por veinticinco centímetros de longitud. En este patrón recortaremos la ubicación correspondiente a la nariz, en las medidas explicadas en los párrafos anteriores.
Habiendo ya trazado los cortes, doblaremos en cada extremo del antifaz un centímetro y medio. Aplicaremos en los instantes previos una capa de pegamento extrafuerte únicamente sobre la zona doblada, y colocaremos encima de él (manteniendo los laterales doblados) un peso. Dado el curso pretende mostrar la realización del antifaz sin disponer de grandes y buenos recursos, podemos buscar cualquier objeto de nuestro hogar (especialmente libros u objetos de adorno) con el suficiente peso como para prensar los laterales, y dejaremos el antifaz un día, para asegurarnos que en efecto está perfectamente adherido.
Al día siguiente realizaremos en los laterales doblados los agujeros de los remaches donde sujetaremos las dos gomas elásticas.
Os recomiendo, antes de colocar el remache, realizar una prueba en un trozo de cuero desechado, pues la primera vez podéis colocar el remache equivocadamente. Incluso la misma consistencia del cuero puede hacer que el remache no podáis colocarlo de forma correcta.
Por lo tanto, haremos con la propia tenaza del remache un agujero en el lugar donde queremos colocar el remache. Si no habéis podido agujerear el cuero completamente, veréis que por lo menos habéis trazado el dibujo, y cortado ligeramente el cuero en la propia forma del remache.
Con unas tijeras acabaremos de cortar el círculo en la tela, y acto seguido se colocará el remache.
En el caso del antifaz del presente curso, hemos colocado dos remaches en cada lateral, siendo éstos puestos en la parte superior y la parte inferior del extremo doblado.
Con el remache en la posición deseada, tomaremos las tenazas y presionaremos para dar la forma y la ubicación perfecta y sólida.
Os recomendamos dejar entre los remaches y el final del antifaz por su zona alta y su zona baja, un centímetro de distancia, para no ejercer demasiada presión con las gomas sobre el propio antifaz.
Colocados los remaches, sólo nos falta colocar las gomas elásticas, que ejercerán la sujeción del antifaz. Cortaremos dos gomas elásticas independientes, cuya longitud dependerá mucho de la persona, pues el perímetro de los hombres (hablando por supuesto de la cabeza) es distinto al perímetro de las mujeres, y dado el antifaz lo realizamos nosotros mismos, disponemos de la gran ventaja de ajustar el antifaz a nuestros gustos y necesidades.
En nuestro caso, cortamos dos gomas elásticas de veintiocho centímetros de longitud cada una. Cada goma estará destinada a una sujeción distinta, siendo una sujeción en la parte superior y otra sujeción en la parte inferior. Deslizaremos un extremo de la goma por dentro de un remache, y la haremos salir entre un centímetro y dos centímetros. Este trozo lo uniremos a la propia goma en su reverso, y lo coseremos por los cuatro costados y en su parte central, para asegurarnos que en ningún momento se desprende del antifaz, y realizaremos la misma operación en el otro remache, recordando que, si un extremo de la goma lo hemos introducido por el remache superior derecho, el otro extremo de la goma lo habremos de introducir por el remache superior izquierdo, pero jamás por los remaches inferiores. Los remaches inferiores únicamente serán para la goma de sujeción inferior.
Dicha operación la repetiremos ahora con la segunda goma elástica, cortado con la misma longitud y repitiendo la operación con idéntica similitud.
Realizada y terminada esta segunda operación, ya hemos realizado nuestro primer y sencillo antifaz.


christie - 26/6/2008 a las 08:59

SUSPENSIÓN

Sin lugar alguno a dudas, suspensión significa que la persona no está en ninguna posición habitual, como puede ser de pie u otras posiciones de descanso, cuales son sentado, tumbado o similares. Suspensión significa que, mediante los amarres de cuerdas debidamente aplicados, y sin apoyar sus brazos, manos, piernas, hombro, espalda o cualquier parte del cuerpo en lugar alguno, la persona queda sostenida en el aire a una altura cuya distancia le impida entrar en contacto con superficie alguna.
Se pueden realizar posiciones horizontales al suelo y posiciones verticales al suelo. Se puede conseguir una suspensión fija (sin balancea) o una suspensión móvil (con balanceo pendular de diferente ondulación). Pero, sea cual sea la suspensión elegida, la suspensión es una práctica que requiere grandes conocimientos, paciencia y un lugar perfectamente estabilizado y acondicionado. Otro aspecto importante en la suspensión son los detalles, porque muchas veces son los pequeños detalles quienes consiguen los grandes resultados.
Por lo tanto, antes de iniciar la aplicación de una suspensión, hay que estar pendientes de múltiples detalles, los cuales compondrán el inicio de nuestro curso:
El sentido común en la suspensión
No es válida cualquier persona para la suspensión, aunque ésta elija libre y voluntariamente acceder a la realización de la fantasía, en cuanto atañe a su suspensión. En primer lugar, hay que valorar el peso actual, la altura real, la edad real y el sexo de la persona, esto es, si es sexo masculino o sexo femenino.
Jamás se pueden aplicar las mismas ataduras para suspensión a un hombre de cincuenta años, 1,90 cm y 100 kg de peso, y a una mujer de treinta años, 1,60 cm y 49 kg de peso.
Asimismo, debe de valorarse si la persona suspendida sobre de vértigo o problemas auditivos. También debe de valorarse todos los aspectos referentes a su salud, pasada y presente, tal como son si padece problemas de tensión, anomalías cardiacas, o se halla tomando medicamentos por cual causa sea.
Ha de valorarse, también, problemas de lesiones, tanto en fase de recuperación o sufrida en su época. Debe de tenerse en cuenta si la persona sufre problemas de espalda, como hernia discal, o cualquier fractura o dislocación o luxación.
Fijación de la suspensión en el tronco
Valorados todos los aspectos iniciales, y remarcando que jamás debe de practicarse suspensión a una persona a quien la práctica de la fantasía conlleve su cierto riesgo por razones propias y personales, iniciaremos la suspensión de la persona quien sea de su agrado y reúna las condiciones sanas y lúcidas exigidas.
Hay, igualmente, haber cumplido la condición de haber transcurrido un tiempo mínimo de tres horas desde la última digestión, y una hora de tiempo desde la última toma de alimentación líquida. Estas tomas deben de haber sido nutritivas y de fácil digestión.

Cumplido tal requisito, partiremos de una suspensión acerca de una persona del sexo masculino, de 1,75 cm y 75 kg de peso.
En primer lugar, tendremos en cuenta los nudos que deseamos realizar. Los nudos, para fijar las cuerdas, no serán deslizantes. Jamás. Se aplicarán en cinco puntos principales, pudiéndose usarse todos a la vez o únicamente los justos o necesarios para la suspensión, y siendo dichos puntos los siguientes: la zona medio-central del torso, o el ante torso a derecha e izquierda, en cuanto atañe a la parte frontal del cuerpo, y a ambos lados de la columna pero sin caer sobre ésta, tomando como distancia de alejamiento entre cinco y diez centímetros, tanto a su zurda como a su diestra, en cuanto respecta a la espalda.
En segundo lugar, nos referiremos al trazo de las cuerdas. Debe de tenerse en cuenta que ninguna cuerda puede resbalar, ceder o modificar su posición lo más mínimo, ya convenientemente aplicado.
El trazo de las cuerdas, en su función de sostener, deben de evitar obligatoriamente ejercer la presión y el apoyo de sujeción sobre las zonas débiles del tronco, como son principalmente del bajo vientre y los costales, entendiéndose por tal el área comprendida desde la parte superior de las costillas hasta la cintura. La fuerza de las cuerdas ha de ser justa y necesaria, aferrada a las carnes pero sin causar ninguna molestia, a la respiración, a la circulación sanguínea o inclusive a la opresión de algún nervio o zona nerviosa. Más importante que la fuerza en sí es la tensión de las cuerdas entre nudo y nudo. Éstas no deben de tener ninguna flexibilidad ni libertad de arrastre o movimiento.
Cada cuerda debe de voltearse un mínimo de cuatro veces en la zona asignada, a fin de crear un cómodo colchón donde reposar el cuerpo izado. Asimismo, las sujeciones aplicadas deben de sostener el cuerpo habiéndolo concebido con las divisiones imaginarias pertinentes. En el caso de la parte superior del tronco, las sujeciones deben de distinguir la fuerza de caída que ejerce el pecho, el tórax y el vientre. La cuerda asignada a sostener el pecho no podrá sostener la fuerza de caída del vientre, y en cuyo caso la suspensión es imposible, pues puede provocar serios y graves daños en la persona suspendida, además de un sufrimiento insoportable.
Cada área divisoria, siendo tales las citadas anteriormente y repetidas aquí a continuación, en pecho, tórax y vientre, deben de tener su propia asignación, o lo que es lo mismo, deben de ser sostenidas por tres cuerdas independientes.
Bien es cierto que otra forma de sujeción sería un arnés de cuerdas, pero en otro curso hablaremos de estos arneses.
Fijación de la suspensión en las piernas
Las piernas pueden sostenerse de muy diferentes maneras: abiertas o dobladas vendrían a ser de dos modos, pero que requieren de gran experiencia y mucha práctica. Dado este curso es suspensión básica, trataremos las piernas cerradas, recomendado en el caso de ser vuestra primera suspensión.
En primer lugar, hablaremos de los nudos a realizar para fijar las cuerdas. Como siempre, nunca serán deslizantes, pero a diferencia del tronco superior se pueden aplicar en muchas más zonas. Sin embargo, es obligatoria la fijación de los nudos en la parte posterior de la persona suspendida según su posición de caída. Dicho de otro modo, con la persona suspendida boca abajo, la aplicación de los nudos habrá de ser en la parte posterior de su posición, que en este caso correspondería a la zona de femoral y gemelos.
En cuanto atañe al trazo de las cuerdas, recordar de nuevo que ninguna cuerda puede resbalar, ceder o modificar su posición lo más mínimo, ya convenientemente aplicado. El trazo de las cuerdas, en su función de sostener, deben de evitar obligatoriamente ejercer la presión y el apoyo de sujeción sobre las zonas débiles de las piernas, como son con sumo cuidado las rodillas. La fuerza de las cuerdas ha de ser justa y necesaria pero sin causar ninguna molestia, a la circulación sanguínea o a la opresión de algún nervio o zona nerviosa, así como ligamentos o tendones que pudiera haber en la zona supeditada a las cuerdas.
Cada cuerda debe de voltearse un mínimo de cuatro veces en la zona asignada, a fin de crear un cómodo colchón donde reposar el cuerpo izado, y al igual que ocurre con el tronco, las piernas deberán de sostenerse según los puntos establecidos en las áreas divisorias.
Siendo detallado, en el caso de las piernas las sujeciones deben de distinguir la fuerza de caída en tres puntos distintos: cuadríceps superior, cuadríceps inferior y tobillos. Esto significa que cada área divisoria debe de tener su propia asignación y ser sostenidas por tres cuerdas independientes.
Concretamente, corresponde al cuadríceps superior la zona delimitada en la zona media alta de las piernas, y a una distancia aproximada de cinco centímetros por debajo de los genitales; al cuadriceps inferior corresponde la zona media baja pero por encima de las rodillas, y a una distancia aproximada de cinco centímetros por encima de las rodillas.
En ambos casos hemos de tener la completa firmeza de que la cuerda no resbalara de su posición, en cualquier dirección. Para tal fin podemos optar para atar un trozo de cuerda pequeño en el interior de las piernas, y volteando en trazo vertical ambas direcciones de la cuerda tomada, en el exterior de las piernas. No es necesario apretar dicha cuerda. Únicamente manteniendo un nudo estable y una maniobrabilidad mínima conseguiremos este objetivo.
Respecto a los tobillos, corresponde la zona cual su nombre propiamente vincula, esta es, los tobillos, por encima los cuerdas del hueso saliente, y cuya manera ésta de mencionar es la mejor a fin de una fácil y sencilla comprensión para todos y todas.
Fijación de los brazos en la suspensión
Los brazos se pueden atar de muchas maneras, y siempre según las posibilidades que ofrezca el lugar. Abiertos, en cruz, izados, bajos, etc. Ceñidos a la suspensión básica de ejemplo, pondremos los brazos atados a la espalda, fácil y sencillo. De esta forma, en personas de poca o nula experiencia, se busca una mejor comodidad y menor desgaste físico.
La acción de izar y el lugar de suspensión
Una vez preparadas estas ataduras, es hora de fijar las cuerdas en la suspensión. Por supuesto las cuerdas que hemos aplicado en la persona han de tener la suficiente longitud como para permitir la suspensión. No es conveniente aplicar otra cuerda a las ya aplicadas, porque en tal caso la fuerza de las cuerdas sobre las otras cuerdas atadas al cuerpo es mucho mayor, más dolorosa y más incomodidad.
La longitud de las cuerdas es una desventaja a la hora de su manejo, pues mientras mayor longitud posean más difícil es su manejo, pero es esencial para la seguridad y la comodidad.
Pero, en el caso de ser solo una persona, ¿cómo izas a una persona?. El sistema de alzamiento de cargas, en el ejemplo citado, no es válido, porque hemos aplicado un total de seis cuerdas, y es prácticamente muy complicado izar seis cuerdas al mismo tiempo. Igualmente, el sentido común y las plenas facultades mentales sanas y lógicas dictan que izar una persona no es izar un saco de patatas y un saco de boxeo, con lo cual se debe de tener un cuidado al máximo.
Hay diversos métodos, algunos de técnicas de izar y otros con remedios caseros. Os pondremos un ejemplo de cada uno.
Sin embargo, primero hemos de encontrar el lugar. No sirve cualquier sitio. No sirven cuatro clavos en el techo, por más esfuerzos dedicados a clavarlos. Tampoco sirven dos clavos en la pared, y un tubo de hierro cruzando todo el habitáculo. Hay un riesgo casi completo y sin lugar a dudas de que se desprenda el lugar de sujeción.
Ramas de los árboles, tampoco sirven todas. Deben de tener un grosor mínimo de un palmo, y asegurarnos que la rama en cuestión goza de perfecta salud, pues aunque su aspecto exterior sea saludable puede estar afectada interiormente, y no tener la consistencia que se aprecia a simple vista.
Es recomendable realizar la suspensión en cualquier punto de sujeción cuyo material, sea madera o hierro, esté en perfecto estado, con un grosor mínimo de cinco centímetros y fijado a las paredes como parte de la estructura. Es recomendable también que el objeto de sujeción no tengo cantos afilados o cuadrados que puedan sesgar la cuerda, sino que sean preferentemente objetos de cantos redondeados.
De todas maneras, hay múltiples posibilidades a fin de realizar la suspensión, siendo la gran mayoría de éstos fabricados o modificados propiamente para su uso mencionado.
Teniendo claro estos conceptos básicos y sencillos, es fácil examinar y decidir los lugares donde aplicar la suspensión.
Ya escogido el lugar de suspensión, procederemos a izar a la persona, y tal como hemos dicho, hablaremos de una técnica y de un sistema casero.
Más detenidamente, empezaremos por la técnica. La suspensión, en el caso del ejemplo, ha de tener tantas sujeciones como apoyos hemos creado en el cuerpo. Las cuerdas han de caer verticalmente, completamente rectas, y el cuerpo ha de quedar completamente paralelo al suelo. Cualquier irregularidad en la nivelación, y especialmente en el caso de quedar la cabeza a un nivel inferior a los pies, puede provocar una lenta circulación en el riego de la sangre a la cabeza, con los consiguientes mareos y otros riesgos que, a mayor duración de suspensión, mayor peligro suponen para la persona.
Escogido el lugar, la persona a suspenderse debe de colocarse de pie en el lugar donde sus hombros o zona pectoral quedarán sometida ya a la suspensión. La cuerda debe de voltearse un mínimo de seis veces envolviendo completamente todo el cuerpo del objeto usado para mantener la suspensión. Comenzaremos por la cuerda de la parte superior del tronco, asignada a sostener el pecho. Después, seguiremos por la cuerda destinada a sostener el tórax, pero como comprobaréis la longitud es imposible que sea la misma. Su uso en este momento es temporal, siendo usada como soporte en el momento de realizar la suspensión.
Porque ahora es cuestión de fijar el nivel de la suspensión, cuya faceta debe de realizarse con determinación, velocidad y firmeza. Y para fijar la suspensión, procederemos a izar el tronco inferior, por las cuerdas del cuadríceps superior. Cualquiera de los otros dos puntos descritos anteriormente del tronco inferior pueden provocar una presión excesiva en la fuerza de caída, con lo consiguiente dolor, malestar y ningún disfrute de la persona suspendida.
Izaremos, empujando de la cuerda que previamente habremos pasado por encima del objeto usado, a modo de polea, hasta conseguir nivelar paralelo al suelo la posición de la persona. Afianzaremos la cuerda y los nudos, que ha de estar tensa y vertical al suelo, y una vez tengamos la certeza que la cuerda no puede escaparse procederemos con la cuerda del tórax, que hemos usado como soporte al inicio de establecer la suspensión.
En tal punto, la cuerda susodicha tiene flacidez y no ejerce ninguna labor, al contrario de cómo ha ocurrido al inicio. Desataremos los nudos de ayuda, y esta vez sí, fijaremos la cuerda a fin de suspensión, habiendo de respetar la misma distancia y tensión que las dos anteriores.
Inmediatamente terminar, actuaremos en la zona de los tobillos, porque la persona suspendida sentirá que el cuerpo tiende a inclinarse, con los pies hacia abajo más concretamente, esta parte del cuerpo.
La fijación de los tobillos seguirá las mismas pautas que las cuerdas anteriores.
La siguiente cuerda a asegurar es la cuerda del cuadríceps inferior, que tal como hemos dicho en el apartado propio corresponde la zona media baja pero por encima de las rodillas, y a una distancia aproximada de cinco centímetros por encima de las rodillas.
Por último, afianzaremos la suspensión con las cuerdas de la zona del vientre, teniendo en cuenta que en éstas intentaremos no ejercer presión, pues son las que pueden provocar mayor molestia. Es, para entendernos, una cuerda de seguridad complementaria, pero no representa en ningún momento el punto principal de apoyo de la suspensión.
En este momento y de esta manera podéis dar por concluida la suspensión.
Respecto al método casero, es el mismo sistema con una variante: en lugar de estar la persona a suspender de pie, se acuesta boca abajo encima de una mesa que marque la rectitud de la persona y la altura de la suspensión. Para retirar la mesa, lo haremos lentamente, empezando primero por dejar al vacío los pies y continuando en orden ascendente, terminando por la zona pectoral. Tales pasos deben de realizarse con lentitud e incluso con pausa, asegurándonos que todas las cuerdas realizan su labor correctamente, tanto de seguridad como comodidad, y siempre preguntando a la persona atada las sensaciones y su bienestar.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier anomalía o molestia, finalizar la suspensión inmediatamente. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, vértigo, mareo u otras causas, proceder a desatar inmediatamente. El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto. Cortar primero las cuerdas de izar los tobillos y posteriormente en orden ascendente, es decir, cuadríceps inferior, cuadríceps superior, vientre, tórax y pecho, con la mayor rapidez posible y sin empeorar la situación, y siempre poniendo a disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en favor y auxilio de la persona requerida;
- Tener en cuenta también que una suspensión es muy agotadora. La cabeza tiende como es comprensible a caer hacia abajo y produce un gran desgaste muscular, por lo cual no es soportable mucho tiempo. Estar muy atentos o atentas a este detalle;
- No debéis de realizar nunca una suspensión si no sois personas con amplia experiencia en la temática del bondage. Aunque sea vuestra fantasía para realizar con vuestra pareja, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, recodar que siempre ¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía;
- Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.


christie - 26/6/2008 a las 08:59

BONDAGE TAPE. PARA ATAR CON CINTA

Hay muchas personas que sienten especial preferencia y devoción por el bondage tape, es decir, atar con cinta de precintar. Le imprime a la escena de bondage una sensación de firmeza, severidad y seguridad, además de la apariencia estética que ofrece el mismo color o brillo de la cinta, según sea el modelo usado.
Pero la práctica del bondage tape puede catalogarse de peligrosa, si en ella no se emplea una atención y cuidado especial. Atar con cinta (o ser atado o atada con cinta) es completamente distinto a realizar el mismo juego erótico con cuerda.
Para empezar, es imprescindible que las personas conozcan el material a su disposición. Porque, si preguntamos qué es en verdad la cinta, ¿sabríamos responder a la pregunta? ¿Sabríamos responder de qué materiales está hecha, y las peculiaridades de cada material? ¿Es verdad que ciertas cintas pueden resultar abrasivas?.
En este curso vamos a pretender ofrecer muchas respuestas, o al menos, acercarnos a un mejor conocimiento para la práctica de bondage tape, o atar con cinta.
El material. La cinta.
Quienes tengáis muy buenos conocimientos de filosofía, o tengáis un conocimiento inquieto por aprender algo más cada día, conoceréis aquella historia cual explica que en el año 400 a.C., Sócrates, el famoso filósofo griego, salió de su casa a buscar unas maderas para tapar un agujero en una de las paredes de su casa. En tal afán de búsqueda, su toga se impregnó de sabia pino, y cuando llegó de nuevo a su hogar, cual fuera la causa se adherió la zona de su toga impregnada al agujero de la pared (cuentan que fue intencionado) y éste ya nunca más se destapó.
De este modo se usó desde ese instante la combinación de tela y sustancias pegajosas para reparar o crear nuevos materiales, y cuya historia, de ser cierta, podría considerarse el primer paso hacia la cinta adhesiva.
Nosotros, por supuesto, no vamos a juzgar si esta historia es cierta o no, pues forma parte de la historia de la filosofía, y dado no causa ningún daño empresarial, profesional o a cualquier otro nivel, el debate es totalmente innecesario.
Verdadero es, sin embargo, que en 1920 investigadores norteamericanos crearon una cinta adhesiva de tela con fin militar, para el transporte de munición y reparaciones rápidas de todo tipo de material en general. Esta cinta,de color verde militar y hecha en realidad de tela y caucho natural, conocida como la cinta "pato", se le llamó Duct Tape, aunque hoy en día la conocemos habitualmente como cinta americana. Hoy en día, esta cinta, de la cual incluso ha variado el color en su uso civil por el gris plateado en general, la conocemos como cinta americana.
Desde esa época hasta fechas presentes, la evolución ha sido extraordinario, pero dado que los procesos de fabricación y elaboración son muy delicados, se han establecidos unos controles de calidad muy estrictos, donde se examina tanto los materiales como todas las
operaciones efectuadas en las diferentes etapas de fabricación, normalmente regidos por las normas ISO y normas AFERA (Asociación de Fabricantes Europeos de Cintas Adhesivas). Sin lugar a dudas, su calidad depende por supuesto directamente de los materiales, y para los cuales se necesitan dos componentes, que son el soporte y el adhesivo.
Los soportes (esto es, quien dictamina la resistencia de la cinta) pueden ser distintos, de los cuales señalamos los siguientes:
El cloruro de polivinilo (PVC) es el primer soporte al que nos vamos a referir. Se trata de una película sintética transparente e impermeable, resistente a los ácidos y a distintos tipos de disolventes. Para los fabricantes ofrece una gran ventaja, pues admite impresión.
El PVC plastificado, otro soporte, es un cloruro de polivinilo al que se le ha añadido un plastificante, lo que le permite alargarse en un 150 a 200%. Esta peculiaridad, combinada con un correcto tratamiento, lo convierte en el soporte perfecto para ser un excelente aislante eléctrico, dado según hemos escuchado están concebidas para aislar cualquier instalación eléctrica hasta 9500 voltios, aunque os recomendamos no probarlo y llamar siempre a un especialista cualificada, pues esta cifra de aislamiento puede ser muy incorrecta. También se dice de esta cinta que en caso de llama no propaga el fuego, pero volvemos a recomendar no probarlo, porque esta dato, en caso de ser incorrecto, puede ser muy peligroso. Siempre se debe de preguntar a un profesional cualificado y experimentado.
Los soportes basados en los tejidos de algodón y fibra son famosos por tener una gran resistencia a la rotura, y ofrecen también la garantía de poder ser impermeables, al poder cubrirse con una capa de plástico, aunque tal vez, dado que hemos mencionado la gran resistencia a la rotura de estos soportes, cabría ahora hacer mención de los soportes reforzados, que son películas de plástico reforzadas según sea con hilos de fibra de vidrio, con una red textil o con una capa de fibra, y cuya refuerzo es donde cabría resaltar su gran resistencia. Podríamos decir, casi con total seguridad, que a fecha de hoy es la cinta de mayor seguridad, pues en los casos de hilos de fibra de vidrio éstos van colocados longitudinalmente, aunque existen también calidades con los hilos colocados longitudinal y transversalmente. Esta peculiaridad la convierte en la cinta perfecta para resistir fuertes tensiones, y es la cinta recomendada para el encintado de cajas pesadas, la sujeción de tubos o incluso planchas de metal.
Los papeles son el último soporte a mencionar, y cabría indicar que no nos referimos al papel de hoja de libreta común, sino que se trata de un papel kraft lacado en su superficie, liso o rizado el cual puede estar bien impregnado o tratado, y cuyo uso habitual es en los trabajos de pintura.
En cuanto atañe al segundo componente, los adhesivos (es decir, quien establece el agarre de la cinta), indicamos los siguientes:
El caucho natural es una resina surgida de las resinas trituradas y amasadas en presencia de disolventes, y cuya aplicación adhesiva proporciona a la cinta el típico color caramelo, entre otros.
El hot melt está realizado basándose en cola sintética, la cual exige calentarse para licuarla y aplicarla sobre el soporte.
El acrílico, adecuado para aplicaciones permanentes y exteriores, es un adhesivo disuelto en base de agua, lo cual lo convierte en un adhesivo de menor valoración, pero usado porque, además de que tiene fama de adherirse bien sobre substratos polares (vidrio, metales, etc.), tiene una alta resistencia a las altas temperaturas, al envejecimiento, a la humedad, y permite ser coloreado y conseguir cintas de muchos colores.
También se pueden conseguir adhesivos especiales a base de polímeros, acrílicos y otros a base de elastómeros con silicona, usados para cintas que requieran una mayor resistencia al calor o al envejecimiento.
Respecto a las medidas de la cinta, éstas varían según el tipo de cinta, pero basándonos en el uso general de las cintas se debe de decir que el ancho más utilizado es el de 50 mm, aunque según distribuciones o países se usa también anchos de 38 mm. o 75 mm. En cuanto al largo de la cinta, depende también de los mismos factores nombrados en las líneas anteriores, pero siguiendo en la intención de decir las medidas generales se usa especialmente la longitud de 66 mts., aunque en la proliferación de diferentes formas de venta puede encontrarse todo tipo de longitudes.
Sin embargo, la competencia profesional avanza, y ya no hay medidas estándar. La misma realidad ocurre con los materiales y colores.
Atar con cinta.
Todos los conocimientos aquí transmitidos se basan en el juego erótico donde la persona atada con cinta está desnuda, pues es una situación compleja en la cual se debe de saber detalles muy concretos. Sin embargo, si las aplicaciones de las ataduras se realizan por encima de la ropa, es mucho más sencillo.
Dicho esto, y conocido el material, vosotros y vosotras mismos/as disponéis de una buena base para valorar qué tipo de cinta es conveniente según el juego erótico, libre y voluntario, acordado y deseado entre las personas participantes.
Pero, sea cual sea la elección, todas las aplicaciones para atar, indistintamente del material, deben de seguir los siguientes preceptos:
- la cinta oprime con mayor fuerza que las cuerdas. Mal aplicada, o aplicada con excesiva presión o tensión, dificulta de un modo muy peligroso el riego sanguíneo. Su efectividad y riesgo es inmediato, y no ofrece ninguna concesión, con lo cual debe de cortarse inmediata y urgentemente la cinta aplicada.
- La aplicación debe de aplicarse con su propia naturalidad, estableciendo sólo el contacto mismo con la carne, sin presionar en ningún momento. La aplicación de la cinta nunca debe de realizarse con fuerza. Por sus características adhesivas, si aplicamos las ataduras al mismo tiempo que vamos desenrollando la cinta, ésta ofrece una resistencia, y como tal, sin apenas percatarnos, se produce un forcejeo involuntario. En esa resistencia se usa una fuerza mayor de la requerida, la cual incide directamente sobre la carne de la persona atada, y en cuyo caso se oprime la circulación sanguínea. Para que esto no ocurra, es conveniente estirar primero la cinta, depositando la resistencia de la cinta en nuestra segunda mano cual colabora en desenrollar la cinta (aquella mano que no sostiene el rollo en cuestión), y así no lo aplicamos a la persona atada.
- Una forma de conocer si la cinta está aplicada con demasiada fuerza es la siguiente: en personas de complexión delgada o media, la parte del cuerpo no atada inmediatamente junto a la cinta debe de estar a la misma altura, sin producir elevación en la carne libre. En personas de complexión media, la elevación con la zona cercana no puede jamás superar el milímetro de altura. Es decir, si la persona tiene las muñecas atadas, el tramo del antebrazo sin atar, lindante con la cinta, debe de formar una superficie plana junto al borde de la cinta, sin haber elevación. En caso de haberla, es un claro síntoma de haber aplicado la cinta con demasiado fuerza.
- Al aplicar la cinta en zonas del cuerpo donde las vueltas son muy cortas, como puede ser las muñecas o los codos, entre otros ejemplos, es posible que se pierda la estética plana de la cinta, y forme cuanto se conoce como olas, es decir, pliegues (también dichos arrugas) que desdibujan la plana superficie de la cinta. Esta anomalía surge especialmente cuando se pretende dar a la aplicación de la cinta una dirección concreta. Para evitar este defecto estético, las vueltas no pueden ser continuas, habiéndose de cortar la cinta a cada vuelta, aproximadamente. Sin embargo, la visión perceptible seguirá siendo una masa lisa y continua, y cabe reseñar también que, en cintas de buena calidad, el bondage no pierde efectividad y firmeza, por ser aplicado de este modo.
- También, al aplicar la cinta, se debe de evitar pliegues en la carne de la persona atada, junto al borde de la cinta o bajo la cinta, dado que esta incidencia provocaría morados (desconozco los nombres de uso en otros países) en la persona. La carne siempre ha de estar plana.
- En caso de almacenar las cintas en lugares cálidos, o llevar mucho tiempo almacenada, el adhesivo usado en algunas cintas se vuelve demasiado pegajoso, y terriblemente molestoso. Es recomendable no almacenar los rollos, y adquirirlos en los días previos en los cuales las personas interesadas deseen hacer uso. También se ha de valorar que, por norma general, los adhesivos pierden fuerza con el tiempo, razón por la cual se recomienda no almacenar cintas en casa por un periodo superior a seis meses. Entre estos cuidados, también debe de valorarse que las cintas adhesivas con soporte de PVC son muy susceptibles a los cambios de temperatura (especialmente si nos referimos a temperaturas cuyo ambiente sea inferior a los 10ºC).
- No aplicar jamás la cinta directamente sobre los ojos. En caso de pretender imprimir el aspecto estético de tener los ojos vendados con la cinta de precintar, cubrir antes los ojos con un antifaz, o incluso con el conocido film transparente de cocina, sin hacer presión sobre los ojos. La aplicación de la cinta directamente sobre los ojos es sumamente peligroso, pues además de los riesgos de adhesión a las pestañas los párpados (pudiendo provocar serias dificultades al parpadeo) existe el gran riesgo de entrar en contacto el adhesivo con los ojos, pudiendo producir lesiones graves, abrasiones, y otros daños siempre a evitar.
- Tampoco se debe de cubrir las fosas nasales. Es decir, jamás se debe de tapar las fosas nasales y dificultar la respiración. La respiración es esencial y vital para la seguridad del juego erótico, y de las mismas personas. Además, los adhesivos suelen tener un olor desagradable, pero volvemos a repetir que la norma principal es la seguridad, dado los juegos eróticos son para disfrutar todas las partes participantes.
Desatar con cinta.
La acción de desatar con cinta merece un apartado especial.
En primer lugar, se debe de tener en cuenta que la cinta no es reutilizable. La cinta es de usar y tirar, y por lo tanto, en el instante de desatar, no se debe de valorar en ningún momento la opción de volver a usar la cinta.
Dicho esto, la cinta no puede ser desprendida del mismo modo que abrir una caja. Las carnes de las personas, lógicamente, no es cartón. Si se hubiera aplicado mucha cinta, el proceso de desatar (si no requiere urgencia, sino se realiza por haber terminado el juego erótico) es lento.
El primer paso es cortar la cinta en los espacios vacíos que se hallan formado (entre las muñecas y tobillos, o entre la persona y el objeto donde halla sido atada, como puede ser una silla o un poste). Se debe de vigilar al introducir las tijeras (no usar jamás cuchillo, pues éste puede resbalar al cortar la cinta y cortar a la persona), dado la cinta, en el caso de ser opaca, impide la visión y por tanto se pierde la ubicación de la punta de las tijeras. Igualmente, la cinta se ha de cortar, pero no debe de realizarse el efecto de resbalar, es decir, usar el filo de la tijera para rasgar la cinta sin la acción de cortar.
Una vez se han aprovechado los espacios vacíos, y se ha cortado los lugares precisos, procederemos a quitar la cinta de la carne. No se debe estirar, aunque bien es cierto que pueden haber personas sin ningún inconveniente en ese dolor.
Pero hay personas no dispuestas a aceptar ese dolor, pues el bondage no es la búsqueda del dolor.
En ese caso, se irá estirando de la cinta con mucho lentitud, cuidado y mimo, y siempre atendiendo las indicaciones de la persona atada. En cintas de buena calidad, la adhesión es muy buena, y si el juego se ha practicado en verano, muy probable esté vuestra pareja de juego, sea chico o chica, desnuda. Puede dar la sensación de ser imposible desprender la cinta sin estirar con fuerza.
Hay diversas formas de ayudarse. Un método efectivo es aplicar aceite sobre la carne y la cara baja de la cinta, al mismo tiempo que ésta va cediendo. No aplicar el aceite por encima de la cinta, pues si ésta es impermeable, el efecto será prácticamente nulo. Sin embargo, el inconveniente del aceite es la gran suciedad que comporta, y el riesgo a resbalar con el aceite caído al suelo, o incluso por culpa del aceite habido en nuestras manos o en los pies.
Es conveniente, al aplicar el aceite, colocar una manta vieja en el suelo y bajo la persona atada (o en el objeto donde ha sido atada) para evitar convertir el lugar y el recorrido hasta la ducha en una pista de patinaje.
Otro método, menos sucio y a la vez más económico, es agua tibia (es decir, ni fría ni caliente). Su aplicación es del mismo modo, sobre la carne y la cara baja de la cinta, al mismo tiempo que ésta va cediendo. Tampoco se debe de aplicar por encima de la cinta, pues si ésta es impermeable, el efecto será prácticamente nulo, y de igual modo que el aceite, también existe riesgo de resbalar con el agua caída al suelo, o incluso la humedad de nuestros pies. Por lo tanto, en este caso también colocaremos una manta vieja en el suelo y bajo la persona atada (o en el objeto donde ha sido atada) para evitar convertir el lugar y el recorrido hasta la ducha en otra pista de patinaje.
Pero, en cualquiera de estos dos pasos (o cualquier otra idea de productos con características similares y no peligrosos, esto es, básicamente no abrasivos ni nocivos), es fundamental la paciencia, la tranquilidad y el gran cuidado, pues al fin y al cabo es el resultado del adhesivo.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u otras causas, proceder a desatar inmediatamente. En caso de producirse hormigueo en las muñecas, hinchazón, aparición de un color lila morado en las manos, o sensación de manos adormecidas, finalizar el juego inmediatamente;
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cintas con las tijeras inmediatamente;
- No debéis de realizar un bondage complejo con cinta si no sois personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca experiencia, o sin ninguna experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso, y mucho más cuando el material a usar opone su resistencia. En las primeras ocasiones del juego, os habéis de dedicar única y obligatoriamente a experimentar y aprender, con lo cual las primeras sesiones de bondage han de ser muy suaves, sencillas y muy fáciles de desatar, si fuera obligatoria. La mayor profundidad en el juego es un derecho obtenido por la paciencia, el conocimiento mutuo y la experiencia;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía;
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.


christie - 26/6/2008 a las 09:00

FROGTIED

La posición de frogtied no tiene la fama del hogtied, de la cual surgió como variante, e incluso podríamos afirmar que hay personas que la desconocen, pero al igual que el hogtied consigue también una inmovilización firme y severa.
Básicamente, su apariencia física es muy similar al hogtied, aunque la variedad entre ambas posiciones radica en el bondage aplicado en las piernas, las cuales quedan dobladas de la misma forma que las patas de las ranas (y de ahí su nombre, pues frog en inglés es rana).
Pero, como siempre, al igual que para empezar cualquier juego erótico, siempre es obligatorio tener en cuenta las normas básicas y esenciales, y a cuyo curso, en esta misma sección, os remito a leer. Las normas básicas desempeñan la función principal del placer en toda fantasía sexual y relación sexual entre las personas, sea cual sea el número de participantes en la relación, su sexo o la relación afectiva entre éstos.
Teniendo en cuenta tal aspectos, los cuales insisto son obligatorias para el desarrollo de la fantasía sexual, os presentamos un curso sencillo de la posición clásica de frogtied. Hemos de advertir, para las personas sin experimentación principalmente en esta práctica, o sin ninguna experiencia, que esta posición de bondage es sumamente agotadora. Puede producir intensos dolores en las piernas, en la zona femoral de manera muy especial, con calambres nerviosos, o adormecimientos del muslo en cuanto refiere al cuadríceps y femoral, entre otras molestias, razones suficientes para ser una práctica de muy corta duración, sobre todo en personas sin experiencia.
A medida que abarca vuestra experiencia, y gozáis de un mayor conocimiento sexual, tanto propio como de la persona que participa con vosotros o vosotras en el juego erótico, podréis desarrollar mejor la fantasía.
Realizada esta advertencia, comenzaremos con el curso.
Material para el frogtied
Como siempre, y según nuestro parecer, el bondage se goza con cuerdas, y por tanto, el curso se desarrolla con cuerdas. Para un frogtied básico no es necesario usar kilómetros de cuerdas, aunque necesitaremos algo más de cuerdas, en comparación con un hogtied sencillo. Para las muñecas usaremos una cuerda cuya longitud oscilará entre un metro y dos metros, dependiendo del volumen estético que deseemos imprimir.
Habéis de tener en cuenta que siempre las cuerdas excesivamente largas son molestas. Puede enredarse la misma cuerda consigo misma, pueden hacerse nudos en su recorrido, puede hacerse una apariencia demasiado voluminosa, y puede ocurrir no saber qué hacer con tanta cuerda.
Sin embargo, para las piernas habremos de establecer cuerdas de mayor longitud, para rodear doblados gemelos y muslos al completo. Por ejemplo, en el caso de Christie (1,63 cm de altura, 47 kg. de peso), la circunferencia completa de su pierna doblada (atrapando gemelo y muslo) oscila en torno a los 85 cm, por lo que podemos calcular que en cada vuelta aplicada gastaremos unos 90 cm. de cuerda (debe de considerarse también la opresión de la pierna, y la altura a la cual aplicaremos las ataduras). Por lo tanto, cuatro vueltas completas, además del cierre interior, nos exige una cuerda de longitud mínima de tres metros, para cada pierna. En el caso de pretender conseguir volumen visual de las cuerdas, pueden usarse dos cuerdas, o una cuerda de longitud cercana a las cinco metros.
Fijación de las cuerdas para atar
Atar no significa liar las cuerdas en torno a la persona, y apretar. No es necesario apretar para realizar unas ataduras, efectivas y perfectas. No se debe de apretar jamás, y mucho menos en posiciones como el frogtied, pues es una posición sensible a cualquier mínima molestia, en especial en las piernas, debido a la fuerza que realizan las piernas flexionadas, cuando quieren volver a su cómoda posición.
Teniendo en cuenta esta advertencia, comenzaremos explicando la forma de atar las manos.
En primer lugar, no apretaremos las cuerdas en las muñecas. Los brazos se atan a la espalda. Con las manos juntas, la cuerda rodeará por el perímetro exterior las dos muñecas, dando vueltas en posición horizontal, y realizando cruzados por el interior de las muñecas, siempre tomando cada extremo de la cuerda una dirección distinta, para poder realizar el nudo. Los dos extremos de la misma cuerda no pueden ir nunca en la misma dirección, dado que de esa manera el nudo no tendría ninguna eficacia.
Después de haber realizado la operación de estar la persona ya atada con los brazos a la espalda, procederemos a atar las piernas, con sumo cuidado, delicadeza y paciencia. En el ejemplo de este curso usaremos cuerdas cuya longitud sea de cuatro metros.
En primer lugar, es recomendable buscar una posición cómoda para la persona que está siendo atada, la cual también permita atar con facilidad. Las piernas han de estar dobladas, como si estuviéramos de rodillas en el suelo y nos quisiéramos sentar encima de las piernas. El resultado de la posición es quedar tocándose gemelos y femoral, e incluso los talones de las plantas de los pies pueden tocar las nalgas de la persona atada, por supuesto según su flexibilidad y la longitud de las piernas de la persona.
Colocadas las piernas en esta posición, voltearemos la cuerda por el contorno exterior, concretamente por encima del cuadríceps y por encima de la zona conocida como la espinilla (la zona de la tibia y el peroné), dando vueltas en dirección horizontal, hasta haber usado 3/4 partes de la totalidad de la longitud de la cuerda.
Usando sólo la cuerda de este modo, cabría señalar que muy probablemente la persona podría desatarse las piernas, pues la cuerda tenderá con el paso del tiempo (por el movimiento incluso) a resbalar hacia la rodilla, y por cuya zona acabara liberando las piernas de sus ataduras. Para no suceder esto, habría de oprimirse las cuerdas de forma tan salvaje que en menos de dos minutos el dolor es insoportable, y por supuesto, desde aquí prohibimos esta aplicación.
Hay un modo de evitarlo, el cual no causa ningún daño. El último tramo de la cuerda (aquella ¼ parte que hemos recomendado no usar) lo aplicaremos deslizando la cuerda entre el interior de la pierna, a través del hueco restante entre el femoral y el gemelo. Muy probablemente, si la persona goza de buena flexibilidad, joven y sana, las piernas están muy flexionadas, y no encontraréis forma de deslizar la cuerda por la zona descrita. No se debe forcejear para conseguir deslizar la cuerda, porque de este modo provocaréis pellizcos dolorosos, pues las carnes están muy juntas. Pero, si observáis con atención, veréis que la pierna flexionada ha dejado dos espacios minúsculas, por el cual, a pesar de no haber espacio para la mano, sí puede circular la cuerda. Un espacio de éstos se ha formado en la parte trasera de la rodilla, donde la genuflexión forma su ángulo, y el segundo espacio está cercano a los tobillos. Deslizaremos la cuerda en dirección de ida por el primer espacio, y volveremos la cuerda (en su dirección de venida) por el segundo espacio.
Para afianzar las ataduras, una vez hemos deslizado la cuerda aprovechando los espacios vacíos, la ceñiremos arrastrando lentamente (para evitar la sensación de "quemazón") hasta los trazos horizontales realizados con anterioridad, los cuales ya hemos dicho que su uso ha sido rodear las piernas dobladas, y evitar de este modo que recobren su posición.
Dicho paso lo realizaremos con dos cuerdas independientes en las dos piernas.
Un detalle a valorar de este paso es que los espacios pueden variar considerablemente según la complexión de la edad (hay grandes diferencias entre personas delgadas y personas con sobrepeso, por ejemplo), así como según su edad (dado los huesos sufren descalcificación y se pierde masa muscular a mayor edad), por ejemplo. Cabría mencionar, también, la aplicación del nudo. Para conseguir que la persona atada no pueda desatarse (finalidad del juego pretendida libre y voluntariamente por los/as participantes, tanto quien realiza la práctica de atar como la persona atada), el nudo debe de colocarse fuera del alcance de los dedos. Por supuesto la aplicación del nudo depende también mucho de la agilidad de la persona atada, por lo que la zona menos accesible dependerá de la persona atada, aunque en esta posición, como norma general, las zonas menos accesibles son las caras externas de las piernas, la parte frontal del muslo y el espacio interno cercano al ángulo genuflexionado de las rodillas.
Puede ayudarse, a la persona atada, a conseguir una posición de las piernas más dobladas o menos dobladas, según la aplicación de las ataduras, pero siempre su flexión atrás debe de responder al gusto y comodidad de la persona atada. En caso de personas jóvenes con buena elasticidad, las piernas pueden quedar muy dobladas hacia atrás, pudiendo llegar a tocar los talones el muslo propio de la persona atada o incluso sus nalgas, según la altura, tal como hemos mencionado anteriormente. El resultado de la práctica es la completa indefensión de la persona atada. Los brazos quedan inmóviles a la espalda. Las piernas también quedan sin ninguna utilidad. Las piernas quedan dobladas y "obligadas" en una posición inalterable, que impide cualquier gesto como puede ser, a modo de ejemplo, ponerse en pie, estirarse, doblarse, etc. El frogtied, de este modo, es tan perfecto, seguro y firme, como el hogtied.
Asimismo, da gran variedad de fantasía, pues se consigue el mismo resultado de indefensión e inmovilidad en las piernas, sin necesidad de atar las piernas juntas. Por esta razón, esta posición es más adecuada en caso de pretender realizar juegos genitales o anales, para quienes les gusta las prácticas diversas de sexo anal.
Pero, tal como hemos dicho al principio de este curso, debéis de tener en cuenta que el frogtied es una posición muy agotadora e incómoda, y hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto.
Si es vuestra primera práctica, el tiempo máximo aconsejado es de diez minutos, aunque si surge cualquier anomalía, cansancio o incomodidad, anular el juego y proceder a desatar la persona inmediatamente, cortando las cuerdas si fuese necesario o urgente.
Complementos del frogtied
Como en cualquier otra fantasía erótica, podéis aplicar diversos complementos a la indefensión proporcionada por la posición del frogtied. Se puede usar la fantasía de los ojos vendados, pues tener los ojos vendados contribuye en gran manera a la excitación. El hecho de no saber en qué zona de tu cuerpo depositará la mano tu pareja, o dónde aplicará las próximas caricias, besos o roces, o no saber qué está haciendo en aquellos momentos de pausa que se pueden provocar intencionadamente, incrementa la sensibilidad de todo el cuerpo.
Otro complemento es una mordaza, para desarrollar el juego erótico con las sensaciones de estar amordazado, si vuestra pareja es chico, a amordazada, si por el contrario vuestra pareja es chica. Siempre, por supuesto, aconsejamos como mordaza la cinta de precintar, y os recomendamos visitar nuestro curso de mordazas, para conocer su práctica y muchos consejos útiles. Si no tenéis experiencia en mordazas, es obligatorio visitar el curso.
Recordar que, en caso de practicar el juego con la persona amordazada, habéis de acordar alguna contraseña para advertir de cualquier mala incidencia, y estar atentos a los murmuros, pues por instinto la persona indicara la primera advertencia con murmuros que reclaman la atención de la persona que está atando.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier anomalía o molestia, finalizar la sesión inmediatamente. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común.
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u otras causas, proceder a desatar inmediatamente.
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto. Cortar primero la cuerda que une brazos y piernas para permitir recobrar la comodidad de la persona atada. Después, cortar la cuerda de las muñecas, y por último la cuerda de los tobillos, y siempre poniendo a disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en favor y auxilio de la persona requerida.
- El frogtied es una posición muy agotadora y bastante incómoda. Hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto. En estos aspectos también influye la edad de la persona, el sexo de la persona, su forma física, su salud, su altura y su peso. Estar muy atentos o atentas a este detalle.
- No debéis de realizar un frogtied superior a diez minutos si no sois personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso.
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía.
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.


christie - 26/6/2008 a las 09:01

HOGTIED

La posición de hogtied podríamos decir, sin riesgo a equivocarnos, que está entre las posiciones favoritas de as personas, al menos en cuanto atañe a su aspecto visual, pues en esta práctica podriamos diferenciar los dos puntos distintos de vivir el juego erótico, esto es, desde la perspectiva de quien ata hasta la perspectiva de la persona atada.
En el primer ejemplo, la contemplación visual de la persona atada en hogtied le supone una importante fuente de excitación, debido a la gran indefensión que percibe. Por el contrario, en muchas ocasiones las personas atadas no gozan completamente de la indefensión ya que, a pesar de percibir dicha sensación, la incomodidad de la posición y su escaso margen de modificación de posición o forcejeo, les dificultan las percepciones placenteras.
Para empezar cualquier juego erótico, siempre es obligatorio tener en cuenta las normas básicas y esenciales, y a cuyo curso, en esta misma sección, os remito a leer. Las normas básicas desempeñan la función principal del placer en toda fantasía sexual y relación sexual. Así pues, teniendo en cuenta tal aspectos, os haremos un curso muy sencillo de una posición de hogtied clásica, la cual es válida como experimentación a personas principalmente sin ninguna experiencia (o en su defecto con muy poca experiencia) en esta variante erótica, y que, de mutuo acuerdo y ambos/as libre y voluntariamente, desean llevarla a la práctica sexual.
Material para el hogtied
Como siempre, también en nuestra vida sexual personal, usaremos cuerdas. Para un hogtied muy sencillo no es necesario usar kilómetros de cuerdas. Dos cuerdas son suficientes para realizar un completo y buen hogtied. Para conseguir volumen visual de las cuerdas, podemos usar cuerdas de una longitud aproximadamente de tres metros para una cuerda, y dos metros para la segunda cuerda, cuyo uso será atar las piernas. Sólo dos cuerdas. Muy sencillo. Tres metros es incluso una longitud excesiva para este hogtied sencillo. Es, sencillamente, para asegurar que tenemos material suficiente para el hogtied, pero con el tiempo vosotros/as mismos/as sabréis encontrar las medidas de longitud adecuadas a vuestra fantasía.
Fijación de las cuerdas para atar
Atar no significa liar las cuerdas en torno a las muñecas de la persona, apretar y ya está. No se debe de apretar jamás. No es necesario apretar para realizar unas ataduras, efectivas y perfectas. Las ataduras no pueden en ningún momento molestar el riego sanguíneo a cualquier parte del cuerpo. Siempre debe de garantizarse el riego sanguíneo. También, en la posición de hogtied, debe de tenerse en cuenta la fuerza que realizan las piernas flexionadas, cuando quieren volver a su cómoda posición. Las cuerdas lo evitan, y en ese gesto se realiza una fuerza añadida en las cuerdas de las muñecas.
Hay diversos métodos para evitarlo.

En primer lugar, no apretaremos las cuerdas en las muñecas. Los brazos se atan a la espalda. Con las manos juntas, la cuerda rodeará por el perímetro exterior las dos muñecas, dando vueltas en posición horizontal. En cuerdas de longitud de tres metros, podemos dar perfectamente siete u ocho vueltas. Esta cantidad consigue resaltar las cuerdas.
Una vez hemos aplicado estas vueltas, podemos hacer un truco para evitar excesiva presión en la posición de hogtied. No haremos nudo, porque la presión del nudo ceñirá las cuerdas sin darles el grado necesario de flexibilidad necesario para evitar las molestias de la posición, y sin embargo, a pesar de no hacer nudo, la persona no podrá desatarse. Para conseguir este objetivo, deslizaremos la misma cuerda por el interior de los dos brazos atados y rodeando el perímetro interno, es decir, entre las palmas de las manos, y en dirección vertical en esta ocasión. La cuerda deberemos de ceñirla a los trazos anteriores horizontales, por su parte superior y su parte inferior.
Repito por segunda vez: ahora la cuerda habrá de deslizarse en dirección verticales y entre las zonas interiores, entre los dos brazos y entre las dos palmas de las manos, ceñida a los trazos de las cuerdas ya aplicados anteriormente.
Después de haber repetido esta operación en un mínimo de tres ocasiones, la persona ya está atada con los brazos a la espalda. Pero para tal operación no debemos de haber usado toda la longitud de la cuerda (cuya longitud en este ejemplo es de tres metros), sino tan sólo el 60% de la longitud total de la cuerda, aproximadamente.
El siguiente paso es proceder a atar las piernas juntas. Una cuerda de dos metros de longitud es suficiente para tal propósito. En primer lugar, voltearemos las piernas por el contorno exterior de los tobillos, dando vueltas en dirección horizontal, hasta haber usado 3/4 partes de la totalidad de la longitud de la cuerda. El último tramo lo aplicaremos en dirección vertical, deslizando la cuerda entre el interior de las dos piernas y completando la vuelta entre el interior de las dos plantas de los pies. Ceñiremos la cuerda a los trazos horizontales, de modo que su aplicación sea firme, sin apretar pero tampoco floja, y afianzaremos el nudo entre la planta de los pies, en la zona delantera.
Llegados a este punto, os habréis percatado de un detalle: la cuerda usada para atar las muñecas todavía no presenta nudo realizado. Como bien habréis leído en los párrafos anteriores, no hemos usado toda la cuerda, y aún disponemos de un 40% aproximadamente de la longitud total de la cuerda.
Ahora es el momento de usar este trozo de cuerda aún sin uso. Su utilidad es deslizar la cuerda entre el espacio interior de las piernas y entre las piernas de los pies, rodeando la cuerda cuyo fin ha sido atar las piernas juntas. Una vez hemos volteado las piernas por el espacio interior, volveremos a dirigir la cuerda hacia las muñecas, arrastrando con el movimiento las piernas, que por la fuerza de las cuerdas se doblarán hacia atrás.
En la fuerza de arrastre de las piernas se pueden conseguir una posición de las piernas más dobladas o menos dobladas. En caso de hacer poca fuerza, las piernas pueden volver a recobrar la posición hasta formar un ángulo recto con los muslos. Si el arrastre de la cuerda es mayor, las piernas pueden quedar muy dobladas hacia atrás, pudiendo llegar a tocar los talones el muslo propio de la persona atada o incluso sus nalgas, según la altura.
Decidida ya la posición donde deban de quedar las piernas dobladas, volveremos a pasar la cuerda por el espacio interior de los brazos, por encima de las muñecas, y rodeando en dirección vertical (es decir, dirección de piernas a cabeza) las muñecas, deslizando la cuerda entre las palmas de las manos y volviendo a subir por encima de las muñecas.
La cuerda siempre debe de quedar junto las cuerdas que atan las muñecas, sin apretar pero tampoco pero tampoco floja y flácida, pues en ese caso el bondage perderá su compostura. En cuanto atañe a la dirección de la cuerda, podéis volver a repetir la operación preferida por vosotros. Podéis volver a dirigir la cuerda de tobillos a muñecas; podéis seguir atando las muñecas; o incluso podéis envolver en círculo el tramo de cuerda que une brazos y piernas. Este tramo, por cierto, siempre ha de quedar tensado, pues asegura el hogtied.
Ahora, únicamente, falta aplicar el nudo. Para conseguir que la persona atada no pueda desatarse (finalidad del juego pretendida libre y voluntariamente por los/as participantes, tanto quien realiza la práctica de atar como la persona atada), el nudo debe de colocarse fuera del alcance de los dedos. En este curso aplicaremos el nudo por encima de las muñecas, en el espacio central interno entre ambos brazos y en la parte superior de las cuerdas.
El resultado de la práctica es la completa indefensión de la persona atada. Los brazos quedan inmóviles a la espalda. Las piernas también quedan sin ninguna utilidad. Las piernas quedan dobladas y "obligadas" en una posición inalterable, que impide cualquier gesto como puede ser, a modo de ejemplo, ponerse en pie, estirarse, doblarse, etc. El hogtied, con tan sólo dos cuerdas, es completo, perfecto y seguro.
Pero debéis de tener en cuenta que el hogtied es una posición muy agotadora e incómoda, y hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto. Se debe de tener en cuenta también la edad de la persona, su sexo, su forma física, su altura y su peso, pues todos estos factores influyen muy notoriamente en el cansancio y la comodidad.
Si es vuestra primera práctica, el tiempo máximo aconsejado es de quince minutos, aunque si surge cualquier anomalía, cansancio o incomodidad, anular el juego y proceder a desatar la persona inmediatamente, cortando las cuerdas si fuese urgente.
Complementos del hogtied
Como en cualquier otra fantasía erótica, podéis aplicar diversos complementos a la indefensión proporcionada por la posición del hogtied. Podéis, por ejemplo, usar la fantasía de los ojos vendados. Tener los ojos vendados contribuye en gran manera a la excitación. El hecho de no saber en qué zona de tu cuerpo depositará la mano tu pareja, o dónde aplicará las próximas caricias, besos o roces, o no saber qué está haciendo en aquellos momentos de pausa que se pueden provocar intencionadamente, incrementa la sensibilidad de todo el cuerpo. Con los ojos vendados nos dejamos hacer y a la vez nos sentimos deseados, y este aspecto contribuye a un mejor placer.
Otro complemento es una mordaza, para desarrollar el juego erótico con las sensaciones de estar amordazado/a. Siempre, por supuesto, aconsejamos como mordaza la cinta de precintar, y os recomendamos visitar nuestro curso de mordazas, para conocer su práctica y muchos consejos útiles. Si no tenéis experiencia en mordazas, es obligatorio visitar el curso.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, dolor muscular, u otras causas, proceder a desatar inmediatamente. El hogtied es una posición que produce, mayoritariamente, dolores musculares de diferente causa en la zona femoral de ambas piernas. También el hogtied, por la presión de las cuerdas al evitar que las piernas recuperen su cómoda posición, ejerce fuerza en las muñecas, pudiendo llegar a impedir en diferentes grados y según la duración del juego la circulación sanguínea. En caso de producirse hormigueo en las muñecas, hinchazón, aparición de un color lila morado en las manos, o sensación de manos adormecidas, finalizar el juego inmediatamente.
- El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto. Cortar primero la cuerda que une brazos y piernas para permitir recobrar la comodidad de la persona atada. Después, cortar la cuerda de las muñecas, y por último la cuerda de los tobillos, y siempre poniendo a disposición de la persona todos vuestros recursos posibles al máximo en favor y auxilio de la persona requerida;
- El hogtied es una posición muy agotadora y bastante incómoda. Hay muchas personas que esta práctica no es de su gusto. En estos aspectos también influye la edad de la persona, el sexo de la persona, su forma física, su salud, su altura y su peso. Estar muy atentos o atentas a este detalle;
- No debéis de realizar un hogtied superior a quince minutos si no sois personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía;
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.


christie - 26/6/2008 a las 09:02

este es de mis cursos FAVORITOS, y le quedo muy bien.

CUERDAS

Las fantasías eróticas de bondage se pueden practicar con muchos materiales: cinta (y cuya información encontraréis en nuestro curso de "Bondage tape"), prendas de ropa (con un sector de público que siente preferencia por las medias), telas y materiales muy distintas, pero sin lugar a dudas la abrumadora mayoría, y la esencia del bondage, es cuerdas.
Este curso hablará, precisamente, de las cuerdas, y más concretamente, de los tipos de cuerdas, materiales, sus estructuras, y detalles que os sirvan de orientación para un mejor concepto y uso en vuestras fantasías sexuales.
Fieles a nuestro estilo, nosotros no os vamos a recomendar ninguna cuerda en concreto. Como bien sabéis, nunca hemos permitido (y no somos partidarios) de la filosofía de "maestros". En el sexo, y las fantasías eróticas, no hay maestros, pues el sexo es una comunicación propia, íntima y personal, donde las personas pueden transmitirse sus opiniones, experiencias o sugerencias, pero jamás imponer una lección por encima de la restante información.
Por lo tanto, en este curso no vamos a incluir ninguna defensa de cuerdas de cáñamo, manila, coco, o cualquier material sea. Este curso incluye información completa de todas las cuerdas, en general y sin nosotros recomendar o citar preferencia alguna.
Los gustos y necesidades son vuestros, y en vuestro deseo y sano conocimiento encontraréis aquél material que se ajusta a vuestro gusto.
En primer lugar, habríamos de hablar de las fibras empleadas en la fabricación de cuerdas, que pueden ser de origen vegetal, fibras naturales, o procedentes de transformaciones industriales de productos como el petróleo, o fibras sintéticas.
Según las fibras, las cuerdas presentan muy diferentes características, y a continuación hablaremos de las cuerdas en diferentes apartados, siendo cada uno de éstos las fibras que las componen.
Las cuerdas hechas con fibras vegetales suelen retener muy bien los nudos, dado éstos no se deslizan, y suponen una gran ventaja en las sesiones de bondage donde el nudo asume gran importancia. Igualmente, son valiosas en las sesiones de bondage porque ofrecen una excelente resistencia a la abrasión, pero en comparación con las fibras sintéticas tienen la desventaja de que, en caso de no cuidarse (por ejemplo, mojarse y no secarse antes de guardar) se pueden pudrir con cierta facilidad. Igualmente, en su uso continuo o sometidas a roces intensos, pueden deshilacharse, o cortarse algunos hilos.
Las cuerdas hechas con fibras vegetales más comunes son de materiales como:
- manila: Fibra muy resistente, se denomina con este nombre debido a su procedencia del abacá, planta tropical de la familia del platanero, ampliamente cultivada en Filipinas y de la cual encontraréis mucha información en enciclopedias y obras especializadas. Presenta como desventaja no ser tan resistente como el cáñamo, pero presenta la gran ventaja de no pudrirse, y podréis ver ejemplos de este hecho en los puertos, pues son preferentemente (según zona geográfica) las principales cuerdas usadas para el amarre de grandes barcos;

- sisal: Fibra de poco uso por ser, en comparación con el resto de fibras, la de menor resistencia, procede del agave, la cual es una planta crasa de zonas áridas y que en países como México conocen muy bien, pues de ella obtienen por ejemplo el pulque y el tequila;
- coco: Las cuerdas hechas con la fibra de coco, la cual se obtiene de la cubierta exterior del fruto de la nuez de coco, conocida palmera tropical en todo el mundo, son de óptima calidad por ser de una aceptable resistencia, pero se desestima mucho su uso por ser muy ásperas al tacto;
- cáñamo: las cuerdas hechas con cáñamo proceden de la planta Cannabis sativa, la cual no hemos de confundir con la planta Cannabis indica (es decir, la planta de la marihuana), aunque bien es cierto que ambas plantas son parientes.
La Cannabis sativa es una planta dioica que cuando alcanzan su madurez pueden llegar hasta seis metros de altura, herbáceas anuales, presentando un tallo robusto, erecto, recto, rígido, de aspecto áspero, color verde oscuro y con sección transversal cilíndrica, raíz pivotante y ramas cortas y frágiles libremente ramificadas. Despide un olor fuerte y tiene sabor herbáceo aromático. Su tronco es áspero y peludo al tacto, de color verde oscuro normalmente, y son los haces liberianos, que forman cordones de 1 a 2 metros de largo aproximadamente, los que desde siempre han despertado su gran interés como fibra textil.
Muy probablemente las cuerdas de cáñamo hallan sido las más usadas, pues hasta la creación de las cuerdas sintéticas eran el único material para uso en alpinismo, y el mayormente usado en un gran número imposible de detallar respecto a muy diferentes usos náuticos. Esta singularidad de su uso preferido (aún a pesar de ser cuerdas pesadas, de muy poca elasticidad y fácilmente putrescibles, por lo que en muchas ocasiones se encuentran tratados básicamente con alquitrán) ha sido debido a su excelente resistencia a la tracción y a la abrasión.
- Fique: el fique es otra fibra, aunque no vamos a hacer mención alguna, pues está prácticamente sin uso.
Actualmente, las cuerdas o cabos de fibras naturales se utilizan muy poco en oficios o usos antaño muy demandadas, pero aún siguen siendo las cuerdas preferidas y aconsejadas para el trabajo decorativo (y por supuesto, los juegos eróticos de bondage), por su aspecto, su belleza, su elegancia y su textura.
En los oficios donde antes se usaban cuerdas de fibras naturales se han reemplazado hoy en día, para su uso profesional, por muchos materiales sintéticos, debido a su buena resistencia a la rotura (pues no tienen que ser retorcidos entre sí para darles solidez) y que, a pesar de mojarse o no conservarse en correctas condiciones, son muy difíciles de pudrirse y deteriorarse.
Se entiende por cuerdas de fibra sintéticas el nylon (poliamida o nailon), poliéster (dacrón), polipropileno, polietileno, y aramidas (keylar). Dichos éstos, creo no olvidar ninguno.
La poliamida (nylon o nailon), es un material desarrollado al final de la 2ª Guerra Mundial, y cuyas propiedades particulares es mostrarse muy resistente y elástica, por lo que puede absorber cargas repentinas sin romperse. Por esta razón se usa sobre todo como línea de pesca y en algunos deportes de riesgo. Como desventaja, la poliamida presenta dificultades respecto a la resistencia a la abrasión, e incluso le afecta bastante la luz solar y los agentes químicos, en comparación con otras fibras.
Las cuerdas de poliéster (dacrón) se eligen por su buena resistencia a la luz solar, a las condiciones meteorológicas, a los productos químicos, y a la tracción combinada con una baja elasticidad. Curiosamente, estos aspectos hacen que las cuerdas no flotan, aunque muy usadas en el mar, se encuentran en el tensado de drizas y escotas, esto es, los cabos que sujetan las velas.
El polipropileno es una fibra también muy resistente a la acción de los productos químicos, a la abrasión y a la luz solar. Su resistencia conlleva que no se sea una fibra muy elástica, pero a diferencia del poliéster ésta sí flota, por lo que se emplea en todas aquellas situaciones donde el poliéster no es recomendable, como son rescates (y otros usos a flote).
Otra curiosidad de este material es que no absorbe la humedad.
El polietileno es, tal vez, la peor de todas las cuerdas de fibras sintéticas, y por esta razón su uso es muy limitado. Por nombrar sus desventajas, es muy débil (más concretamente, es la más débil de todas las fibras sintéticas), es muy poco elástica, es muy rígida (razón por la cual no retiene los nudos, o se necesita ser un experto para conseguir retener los nudos en esta fibra), y es muy difícil manejar. Su uso es muy limitado, escaso y muy puntual.
Por último, en cuanto atañe a las fibras sintéticas, las aramidas (keylar) son todo lo contrario al polietileno. Las aramidas son una fibras muy fuertes, comparables al acero, pues según el sector su resistencia es similar a la del acero, comparación establecida por supuesto con el mismo grosor). Son muy resistentes al calor, pero curiosamente son muy sensibles a la luz solar, muy pesadas y, como bien cabe suponer, poco elásticas. Asimismo, estas características tan particulares les dan un precio muy caro, hecho el cual las restringe a usos náuticos de lujo.
Hay otro tipo de cuerdas, llamadas cuerdas elásticas. Nos puede parecer extraño o imposible la existencia de cuerdas elásticas, pero su sencilla explicación radica en comprender que están fabricadas a partir de gomas naturales y sintéticas, además de fibras de nailon y otros materiales. Esta fabricación las identifica con su indiscutible peculiaridad de ser cuerdas con una impresionante elasticidad, dado son capaces de duplicar (e incluso triplicar, según la tensión a la cual sean sometidas), su longitud normal.
Conocidas y comentadas de una manera detallada las fibras, habríamos de clasificar las cuerdas. Se pueden clasificar de diversos modos, de los cuales citaremos los dos modos mayormente aceptados.
Uno de estos métodos es afirmar que existen diferentes tipos de cuerdas en virtud de su estructura, las cuales son cinco tipos distintos, clasificados del siguiente modo:
- cuerdas trenzadas: las cuerdas trenzadas (o "torcidas"), constan de varios cordones trenzados entre sí, agrupando las fibras del material que las componen en unidades que se conocen con el nombre de filásticas. Éstas, las filásticas, se tuercen formando los cordones que componen la cuerda.
Hay que tener en cuenta que las cuerdas trenzadas, al ser nuevas, son bastante rígidas y muy difíciles de usar para los intereses del bondage. Sin embargo, hay personas que tal vez afirmen lo contrario. Esto es debido a que su rigidez es debido a ser cuerdas nuevas. Con el tiempo, envejecen y se suavizan, y entonces retienen muy bien los nudos.
- Cuerdas tejidas: son cuerdas de muy buen uso para el bondage, pues a diferencia de las cuerdas trenzadas, son cuerdas de un tacto muy agradable y muy fácil de anudar, aunque sean nuevas. Su secreto, básicamente, es por estar formadas por una multitud de cordones entretejidos. Son las cuerdas de tacto agradable y de fácil anudado.
- Cuerdas compuestas: las cuerdas compuestas tienen la peculiaridad de tener una cubierta protectora (conocida con el nombre de "camisa"), la cual envuelve a la parte central de la cuerda (que se denomina en muchas ocasiones como "alma" o "núcleo"). La resistencia de este tipo de cuerdas depende de manera muy especial de las fibras del núcleo. Curiosamente, la forma de la cuerda la ofrece la cubierta protectora, y su núcleo puede tener características distintas, tales como estar tejido (lo cual las convierte en cuerdas con mayor opción de flexibilidad y manejo) o trenzado (en cuyo caso a las cuerdas compuestas se les llama cuerdas mixtas), o constar de tres o más cordones paralelos, siendo cada cordón trenzado.
- Cuerdas monofilamento: las cuerdas monofilamento, también llamados hilos, las menciono para dejar completa la información de los tipos de cuerda por su estructura, pero para nosotros tiene muy poco interés (por no decir nulo o ninguno), dado este grupo es, mayoritariamente, las suturas empleadas en cirugía y los sedales de pesca.
- Cintas: Las cintas es la última estructura, y al igual que en la ocasión anterior, también las menciono para completar la información únicamente, pues clasificadas como cintas planas y cintas tubulares, su uso está muy especializado en escalada y alpinismo.
Acabada la explicación de clasificar las cuerdas según su estructura, citaríamos otro método cual es clasificar las cuerdas según su grosor (en algunos casos también se especifica su longitud), aunque cabe decir que la clasificación basada en la nomenclatura más corrientemente puede variar según la localización geográfica o el sector de actividad donde se empleen.
Habiendo dado cuenta de este comentario, detallamos la clasificación de las cuerdas según se ha citado anteriormente en las líneas siguientes:
- Sedales, suturas e hilos es la primera clase por ser la de menor longitud, pues corresponde a un diámetro inferior a 2 milímetros;
- Cordiño corresponde a un diámetro de 3 mm y máximo 6 metros de longitud;
- Slinga pertenece al diámetro de 7 mm a 11 mm, y de 7 a 10 metros de longitud
- La manila corresponde a las cuerdas de un diámetro de 12 mm a 18 mm, y de 11 a 100 metros de longitud;
- La cuerda, término propiamente dicho y cuanto se entiende por cuerda, corresponde a un diámetro de 9 mm a 15 mm, y de longitud mayor a 20 metros.
- En estas mismas medidas, de longitud mayor a 20 metros, se hallan las sogas, aunque con diferencia en el diámetro, pues su diámetro se establece entre 15 y 30 mm.
- Vendrían a continuación las maromas, cuyo diámetro se establece entre 30 y 50 mm; las estachas y calabrotillos, con el diámetro establecido entre 50 y 100 mm; y por último, el calabrote, cuyo diámetro se establece mayor a 100 mm.
Después de haber valorado todos estos aspectos técnicos, entraríamos en consideraciones de qué vamos a realizar de la cuerda, pues es importante, y para dar muestra de esta importancia vamos a citar, a modo de ejemplo, las cuerdas usadas para suspensión.
Para hacer suspensión, es importante conocer la cuerda qué vamos a usar, y más concretamente, conocer cuanto se conoce como la fuerza de choque. La norma, dicha sencilla y claramente, es que cuanto menor sea la fuerza de choque, menos sufre el anclaje que soporta la persona suspendida. Básicamente, las cuerdas con una baja fuerza de choque son elásticas, y a mayor elasticidad menor fuerza de choque.
Trasladado este comentario a las personas, la fuerza de choque (también llamada fuerza máxima), es el tirón que sufriría la persona suspendida en caso de que, por error en los nudos o en los anclajes, o por romperse la cuerda, hubiera lamentablemente una caída.
Para conocer la fuerza de choque en sí de la cuerda se debe de conocer los decanewton (daN, tal como se verá escrito), que es tal como se suele medir, generalmente, y para tener una idea de su tracción, equivaldría el daN a un kilogramo de fuerza (aunque no es una razón exacta y puede variar, este concepto sirve de aproximación).
En un buen número de tiendas, al comprar las cuerdas no os sabrán explicar los daN y otros detalles técnicos. En otras ocasiones, ante dependientes eruditos, es muy probable que os confundan la fuerza de choque con la fuerza de la carga elástica.
Para vosotros mismos tener una idea, mirar la etiqueta del paquete donde vienen envueltas las cuerdas, y veréis que aparecen una fuerza de choque que, si no recuerdo mal, oscila entre los 600 daN y los 990 daN (disculpar, pero no recuerdo ahora mismo el número exacto, mínimo y máximo, pero éstos son aproximados). Mientras el número esté más cercano a los 600 daN, indica mayor elasticidad de la cuerda, pero por el contrario, las cuerdas son mucho menos elásticas cuando su etiqueta la cifre en un número próximo a los 990 daN.
Remarcados estos detalles, cabría también indicar las caídas, pues no es lo mismo realizar una suspensión en un lugar interior que en un espacio exterior, o realizar una suspensión a un metro del suelo o diez metros del suelo. Pero, al decir caídas, no me refiero a la caída de la persona, sino la caída de la cuerda.
Es decir, en la etiqueta de la cuerda podréis apreciar que dice 6 caídas. Este numero se refiere a la cantidad de caídas de factor 2 que resiste. El factor de caída es la relación entre la altura total de una caída y la longitud de cuerda que absorbe esa caída. Es decir, cuando una cuerda para una caída, la energía liberada en la cuerda se absorbe entre todos los metros de cuerda que se encuentran desde el extremo de la cuerda donde está la persona atada, hasta el punto de la cuerda propiamente dicha en donde se aplica la fuerza de frenado. La capacidad de la cuerda para absorber una carga de estas características se suele expresar por la fuerza de choque, que es la energía que no es absorbida por la cuerda, sino que se transmite a la persona atada, y a los puntos de sujeción de la cuerda que no están atados a la persona.
Habéis de saber que el mismo golpe de frenado, aunque no halla caída contra el suelo, puede provocar serios daños a la persona atada.
Pero no siempre compramos las cuerdas debidamente etiquetadas. Muy al contrario, estas compras son muy escasas, con fines de bondage. Hay diversas razones: en primer lugar, estas cuerdas son mucho más caras (su precio es descomunal y excesivamente exagerado, en comparación de las compras por peso, que a continuación mencionaré), y también puede darse la circunstancia de que el comprador se quede sin explicación cuando el dependiente le pregunte por el uso de las cuerdas.
Comprar las cuerdas a peso (como se suele llamar a este modo de compra) de restos de fábrica es mucho más barato. A fecha de hoy, a nosotros, unos 50 metros nos cuesta en torno a los seis euros. Pero, en estas ocasiones, las cuerdas no se venden etiquetadas. Sencillamente, son ovillos de diferentes tamaños, mayores o menores, según peso.
Pero, en estos casos, ¿cómo saber la calidad de la cuerda?.
En muchas ocasiones, sabremos la calidad de la cuerda por su material. En este curso os hemos hablado de muchos materiales para tener vosotros mismos una guía (entendido ésta como orientación) de saber cuál es el mejor material para disfrutar ambos, libres, sana y voluntariamente, de la fantasía y el placer sexual.
Muchos aspectos se aprenden con la experiencia. Jamás podéis pretender comenzar vuestras primeras prácticas de bondage con una suspensión, por ejemplo. Os habéis de familiarizar con su manejo, y habituar vuestro juego a su uso. La práctica y la experiencia siempre os ofrecen lecciones que la teoría tan sólo os ha podido avisar.
Un aspecto siempre fundamental es la experiencia. Es fundamental incluso en vuestras primeras experiencias prácticas en el bondage, donde la estética de la persona atada muy probablemente no se asemeje al concepto esbozado en la fantasía. Es posible cometer el error de apretar en exceso, en cuyo caso la persona atada rápidamente sentirá molestias, habiéndose de proceder a desatar inmediatamente; en caso de ser demasiado flojo, la estética perderá muy fácilmente el aspecto final adquirido; y en otros casos, la apariencia decorativa presentara grandes desigualdades, y no será de vuestro gusto.
Recordar que, tal como explicamos en un curso anterior, la clave para conseguir un perfecto bondage (buscando siempre de manera obligatoria e imprescindible el bienestar, placer y comodidad de la persona atada) radica en los cierres, y no en la presión de las cuerdas sobre las carnes.
Por esta razón, en el conocimiento del bondage y de sus materiales, debéis de tener mucha calma, y tener el claro concepto que el bondage también requiere de mucha práctica personal. Pero, si no deseáis hacer suspensión (cabe decir que las suspensiones no son aconsejables hasta que no halla en posesión de las personas practicantes un mínimo de tres años de experiencia, y siempre iniciándose con paciencia y sin prisas), cuerdas con características suaves y fáciles de anudar os servirán.
Estas cuerdas, por supuesto, compradas a peso, habrán de cortarse a medida, pues desplegado el ovillo (los cuales son bastante grandes) obtendréis como resultado una sola cuerda de 50 metros aproximadamente, continua, sin cortes y sellada sólo con nudo a principio y final.
Las cuerdas se sellan en los extremos, porque las cuerdas de fibra natural y sobretodo las compuestas por varios hilos se suelen deshilachar si no se protegen. Los sellados profesionales se realizan, como norma general y dependiendo según el material del cual está realizada la cuerda, cortando la longitud solicitada mediante el uso de una cuchilla calentada eléctricamente, proporcionando a la vez un perfil agudo al extremo.
Sin embargo, es comprensible que dicha operación la realicemos nosotros mismos al comprarlas por peso, por lo cual el sellado para evitar que las cuerdas se deshilachen también lo podemos realizar nosotros.
Hay diversos métodos para el sellado de los extremos, de los cuales resaltamos los siguientes:
el mejor método, a nivel particular, es realizar un nudo de tope (el más comúnmente usado es un nudo corredizo) cerca del extremo de la cuerda. Colocaremos el nudo, aún sin presionar, a unos tres centímetros de la cuerda aproximadamente (según grosor) e iremos aproximando el nudo hacia el extremo, en contacto con la cuerda. A medida que el nudo avance hacia su destino, éste adquirirá mayor fuerza y frenado. Dejaremos el nudo a un centímetro de alcanzar el extremo, y de ese modo la cuerda, a partir del nudo, no se deshilachará.
Otro método, según el material a usar, es cortar la cuerda por el lugar de nuestro gusto con una cuchilla bien afilada, y acto seguido fundir el extremo con la llama de un encendedor, por ejemplo. También, en este preciso momento, se puede moldear el extremo con los dedos mojados, o más bien húmedos, para evitar que el material derretido se adhiera a nuestras yemas. Dicho modelado también puede realizarse ayudándose de objetos pequeños y manejables, como pueden ser tijeras o algún objeto metálico plano.
Otra forma, sólo recomendada a personas con experiencia (pues muy probablemente la primera vez no se va a conseguir el objetivo) es realizar un falcaceado, siempre con una cuerda de menor grosor (es recomendable cuerdas finas), en los extremos de la cuerda objeto del falcaceado.
Como último método, éste rápido y sencillo, podemos usar cinta adhesiva envolviendo los extremos (en este caso es mejor usar cinta aislante, en lugar de la cinta de precintar), aunque hay detractores de este método, pues la cuerda pierde su simbolismo estético.
Para acabar, os obsequiamos con una divertida y simpática curiosidad, útil para mayor cultura, y la cual es el siguiente:
En España hay una población orgullosa de su historia (lo cual es digno y admirable en una época donde las personas abandonan por dinero el orgullo que representa los orígenes), considerada como la capital del cáñamo.
Callosa de Segura, un municipio de la Comunidad Valenciana (España) situado al sur de la provincia de Alicante, en la comarca de la Vega Baja del Segura, fue centro de una potente industria de hilos, cuerdas y redes que viene desde la Edad Media, la cual colocó a la citada población en la modernidad de las hilaturas de redes y cuerdas, primero con fibras naturales y posteriormente con su reconversión mediante el tratamiento de nuevos materiales.
Precisamente, en Callosa de Segura, encontraréis "El Museo del Cáñamo", abierto todo el año, y donde muestra todavía (y ojala muchos años) el oficio propio de su museo, con todas las fases. Con un gran muestrario de sogas, cordeles, redes, cestos, alpargatas y cestillos, el "Museo del Cáñamo" y las fiestas patronales de Callosa de Segura son de obligatoria visita, si por suerte os podéis aproximar hasta esta población.


christie - 26/6/2008 a las 09:03

MOMIFICACIÓN

Hay un número sustancioso de personas, incluso superior al cual en un primer instante podemos valorar, de personas con atracción por la práctica de la momificación, bien sea en el rol erótico de ser ellos o ellas momificados, o en la parte opuesta de la fantasía, esto es, ellos o ellas momificar. Bien es cierto que no es la fantasía de abrumadora mayoría, pero al afirmar el "número sustancioso de personas" se pretende notificar que tampoco es una fantasía inusual o muy poco practicada.
En juegos de pareja eróticos en sus propios domicilios o en bromas entre amigos sin ninguna connotación sexual, muchas veces se practica la momificación, pero por supuesto varia considerablemente la complejidad, la estética y la interpretación de las personas.
En estas situaciones podemos comprobar cómo se usa para las momificaciones material preferentemente como el film transparente (también conocido como el plástico de embalar los alimentos en la comida), pues son rollos muy baratos en comparación con su extraordinaria longitud, en torno a los 50 metros. Otro material usado son los rollos de cinta de precintar, pero éstos, al ser más caros, se usan en menor medida y la momificación no suele incluir el cuerpo completo, sino sólo una parte de ésta.
En un aspecto más profesional, la momificación debe de reunir diversos requisitos para su buen uso, prevaleciendo siempre el respeto, la seguridad, la legalidad y la confianza de las personas interesadas libre y voluntariamente.
A continuación detallaremos de forma básica y general estos requisitos.
Posición de la momificación
Hay dos posiciones recomendadas para realizar una momificación con comodidad: firme y osiríaca.
La posición firme es aquella posición en la cual la persona momificada tiene ambos brazos a los laterales del cuerpo, paralelos a éste y cada uno junto a su respectivo costado. Siempre dependiendo los siguientes factores de la altura de la persona, el codo debe de quedar tocando la zona baja de las costillas, y la palmo de la mano, plana y extendida, por debajo de las caderas.
La posición osiríaca, esto es, la segunda posición aconsejada, es aquella posición en la cual la persona momificada tiene ambos brazos cruzados en forma de aspa (o cruz o X), por encima de su pecho. Es una posición muy conocida por todo el público debido a su extenso uso en las películas ambientadas en momias, faraones, pirámides y cuanto rodeaba a Egipto y su cultura.
Cualquier posición no incluida en estas dos mencionadas no son aconsejables. Por citar un solo ejemplo, no es aconsejable una momificación con los brazos a la espalda, pues en las posturas de momificación, dado la persona por sí misma no puede garantizarse el equilibrio, se apoya ésta en su espalda. Pero con los brazos inmovilizados a la espalda, el peso del cuerpo contra la superficie donde se apoya oprime los brazos, dificultando la circulación sanguínea, además de las molestias dolorosas e incomodidad que esto genera. En muy poco tiempo pueden aparecer calambres en la persona momificada, así como el hormigueo, presión e hinchazón (aunque dicha hinchazón tomando color morado o violeta no se perciba en la vista por el material usado en la momificación) propio de la dificultad de la circulación sanguínea, hecho el cual debe de evitarse siempre, y por supuesto, la aparición de estas circunstancias vulnera las normas de seguridad impuestas por el juego erótico.
Material de la momificación
El material de la momificación variara considerablemente según las circunstancias ambientales donde os halléis, y también de las condiciones físicas de la persona momificada.
Detallarlo completamente es muy difícil pues intervienen en muchas ocasiones detalles muy particulares que deben de ser valorados en el mismo momento, pero hay unas cuestiones generales a tener en cuenta con el material.
Una de estas cuestiones es la temperatura, especialmente si usáis film transparente o plásticos, dado que éstos no son transpirables. Entre sus inconvenientes destaca el hecho de generar una gran humedad en una correcta momificación donde el cuerpo, desde los hombros hasta la planta de los pies, esté completamente momificado, y el material usado esté cerrado en toda su aplicación (es decir, no permita la circulación de aire por ningún lugar). En este caso, al desatar la momificación y quitar los plásticos, comprobaréis que debajo del plástico (en su cara interior mirando al cuerpo) se ha impregnado de agua, y ha quedado una capa muy similar como al rocío de la noche, donde al amanecer da toda la apariencia de haber llovido.
Si esta momificación fuese aplicada de pie, y la persona atada no tuviera los pies momificados, sino que el material terminara como máximo en los tobillos, apreciaríais con el paso del tiempo cómo gotea el interior del material, constante y sorprendentemente rápido, y quedando en el suelo un considerable charco de agua.
Asimismo, por su condición de no transpirables, generan deshidratación, la cual aumenta con el paso del tiempo e incluso se acelera, y aún a pesar de suministrar agua a la persona momificada, no se puede compensar el ritmo de la deshidratación.
Por lo tanto, las momificaciones con film transparente o plástico han de ser de muy corta duración, siempre bajo cuidado y atención, y valorando la temperatura ambiental.
Esto significa que es muy peligroso practicar una momificación en verano, en épocas de mucho calor, en la exposición al sol, en ambientes cerrados y pequeños, o en ambientes de gran humedad por sus propias características, entre otros.
La temperatura ambiental máxima aconsejada para realizar una momificación debe de ser en torno a los 18 - 19 grados.
Otro material usado en las momificaciones es la cinta de precintar, y con la intención de no repetir consejos y extenderme de forma innecesaria en este curso, es obligatorio e imprescindible leer el curso de Bondage Tape, en esta misma sección de cursos, en caso de desear aplicar una momificación con cinta. En dicho curso encontraréis las características de la cinta, cómo se aplica la cinta, cómo se desata una persona atada con cinta, y las peculiaridades de aplicar la cinta estando la persona desnuda o vestida, aunque en el caso de la momificación es recomendable usar de la ropa prendas finas (a fin de evitar arrugas) que cubran todo el cuerpo, desde los hombros hasta los tobillos.
Como último material, las vendas son otro material usado en las momificaciones, aunque es el material menos usado pues es también de alto coste económico, además de difícil manejo. Sin embargo, presentan interesantes ventajas, pues la gran mayoría de vendas son transpirables, lo cual es un factor a tener en cuenta en la seguridad. También son estéticas, aunque son de difícil manejo, pues en algunos trazados pierden la dirección y compostura establecida en los pasos previos, y debe de retrocederse hasta poder volver solucionarlo.
Aplicación de la momificación
Hay diversas formas para realizar la momificación, pero en personas poco interesadas un buen método, tomando como ejemplo una momificación con los brazos paralelos a los costados (momificación la cual sea dicha es la posición recomendada para iniciarse y experimentarla por primera vez, todas las personas interesadas), será el descrito en los párrafos sucesores. Antes, aprovecho la ocasión también para comentar que en ningún momento (y mucho menos en vuestra primera ocasión) intentéis realizar la momificación de forma continua, sin cortar el film, la cinta o vendas. Se arrugará el material, se perderá la dirección, y otras tantas dificultades que no os ayudarán, a ninguna de las personas interesadas, a disfrutar de la fantasía. El material debe de cortarse y aplicarse por partes.
Dicho esto, detallaremos la aplicación de la momificación.
La momificación debe de empezarse con la persona de pie, dado en caso de estar tumbada, va a ser tarea imposible (o por lo menos muy costosa) rodear el cuerpo.
La primera parte a momificar será la parte del cuerpo comprendida entre la zona pélvica y los hombros. Si fuese al revés (si momificáis antes las piernas), os encontraréis que, en el momento de momificar el tronco del cuerpo, la persona momificada tendrá problemas para mantenerse en pie y conservar el equilibrio, habiéndole de ayudar para no caerse, y por eso es recomendable primero momificar el tronco.
Respecto a esta primera parte de la momificación, comenzaremos por los hombros, en trazos verticales que vayan desde la espalda al pecho y viceversa, pues de otro modo no sabréis como momificar (y ajustar al cuerpo) la zona de los hombros. No es necesario ajustar o atar estos trazos, pues sólo tienen como finalidad cubrir los hombros.
Hecho este paso, se procederá entonces a rodear el cuerpo, recomendable en dirección desde el pecho hacia la espalda, pues si en algún momento la dirección se pierde y se debe de cortar, es mejor dejar el final de trazo en la espalda. Siempre la parte frontal, la cual es la más interesante desde el punto de vista estético para las personas practicantes, debe de tener preferencia en el cuidado estético.
No hay mucho secreto en esta fase. Se ha de rodear el cuerpo con paciencia y ajustando el material al cuerpo, pero siguiendo los consejos de las normas básicas, es decir, sin apretar.
El mismo comentario es válido para la segunda parte de la momificación, la cual comprende desde la cintura y zona pélvica hasta los tobillos, con las piernas juntas. También son válidos los comentarios citados con anterioridad, referente a la estética y dirección.
Finalizadas estas dos partes, ya habremos completado la momificación desde los hombros hasta el tobillo.
La tercera parte es el cuello, si la persona momificada lo desea, dado hay personas que no les gusta sentir tactos en el cuello. Pero, aunque lo permita, es una fase de riesgo en la momificación. El riesgo es mucho mayor si la aplicación es la cinta de precintar. Jamás debéis de aplicar directamente la cinta encima del cuello, o de los ojos.
Cualquier aplicación de material sobre el cuello debe de tener máximo cuidado. Ha de estar extremadamente floja su aplicación, sin ningún tipo de presión. A tacto debe de quedar un vacío entre el material y el cuello, del mismo modo que si se hubiera aplicado un collar, y éste no estuviera en contacto directo con el cuello. Ópticamente, sin embargo, no hay diferencia, y tiene la misma apariencia visual que si fuese el caso de estar el material en contacto con el cuello.
Recordar que la fantasía está limitada por las normas que dictan el respeto, el bienestar y la seguridad de todas las personas participantes.
Finalizada la momificación del cuello, si ésta se hubiera realizado, se debe de preguntar a la persona momificada si siente alguna molestia o presión, así como dificultad al hablar, respirar o mover el cuello. Cualquier tipo de molestia se debe de proceder a quitar la momificación del cuello inmediatamente y empezar de nuevo, y se debe de tener que las molestias son provocadas por la falta de experiencia, conocimiento y paciencia de la persona que ata.
La cuarta parte en el proceso de la momificación para personas sin experiencia es la cabeza, con especial atención a los ojos (en caso de usar cinta adhesiva, en cuyo caso debéis de leer obligatoriamente el curso de Bondage Tape, donde se especifica que jamás debe de usarse cinta encima de los ojos) y por supuesto las fosas nasales.
Las fosas nasales está completamente prohibido cubrirlas. Está prohibido cubrir las fosas nasales y sus vías respiratorias, sencillamente, por respeto, bienestar, seguridad, cordura, el sentido común, la razón y la inteligencia propia cual se presupone en las personas. Tal vez habrán personas que digan haber visto fotos o vídeos por la red donde no se cumple esta norma, y aquí no vamos a debatir las maravillas de los retoques fotográficos, u otros sistemas habitualmente usados por personas devotas como por ejemplo el látex.
Única y exclusivamente, repetimos e insistimos en que está totalmente prohibido cubrir los orificios y fosas nasales, y sus vías respiratorias, y ningún valor tiene cuanto digan o expliquen personas cuyo dudoso control de la sexualidad o del juego erótico implique o asocie peligros de este tipo.
Tras este paso, habrá una momificación desde la cabeza hasta los tobillos, y sólo falta la planta de los pies.
Para terminar la momificación en los pies, la persona momificada habrá de tumbarse, y completamente sola no podrá, a pesar de poder doblar en mayor o menor medida, según material y grosor, las piernas y la cintura. Se debe de acompañar y ayudar de manera importante y muy activa a tumbarse, con sumo cuidado, y una vez tumbada se procederá a completar la momificación de la planta de los pies.
Hecho este paso, la momificación ya es completa.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes. Es habitual que el primer intento no salga como se tenga concebido. Se ha de tener paciencia y disfrutar de la fantasía con inteligencia y sentido común;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física, malestar u otras causas, proceder a desatar inmediatamente. Debéis de ir en cuidado al cortar el material de la momificación, pues podéis pinchar a la persona momificada. Buscar siempre los espacios vacíos, como por ejemplo los espacios entre ambas piernas o el espacio en el ángulo formado donde se unen brazo y cuerpo, en la momificación de este curso usada como ejemplo. Cortar con cuidado, y sin grandes movimientos, pues en caso de haber contacto con el cuerpo sólo sea el pinchazo leve o el roce mínimo, y así poder rectificar inmediatamente y sin mayor molestias. El auxilio a favor de la persona que ha depositado su confianza en vosotros o vosotras es obligatorio e imprescindible.
- No debéis de realizar una momificación superior a diez minutos si no sois personas con experiencia, o también si sois personas con muy poca experiencia. Aunque sea vuestra fantasía, es obligatorio iniciarse poco a poco y paso a paso;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, las fantasías siempre deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía;
- Ante cualquier duda, acerca de la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.


christie - 26/6/2008 a las 09:06

NORMAS BÁSICAS


Bien es cierto que, como curso, parece sencillo, y a opinión de entendidos/as pueden tal vez no encontrar sentido al curso. Bien es cierto que hoy en día entendemos como prestigio y calidad los aspectos más rebuscados de la vida, ignorando que todos los recorridos, sea cual sea la distancia, parten de una sola base: dar el primer paso.
Al igual que este razonamiento, también es cierto que no puede nadie pretender construir una casa empezando por el tejado. Las normas esenciales deben de ser conocidas, aceptadas y siempre tomadas en cuenta. Porque las normas esenciales tienen como función hacernos disfrutar de la fantasía a pleno rendimiento. Pretender hacernos gozar de un juego sexual que, sin perder ni un ápice su carga perversa y morbosa, no olviden jamás las premisas de sexo sano y seguro.
Estas normas son de obligatoria aceptación, y podríamos dividirlas, de un modo fácil y comprensible para la totalidad de todos los visitantes, en los siguientes apartados:
Aceptación de la fantasía.
Toda fantasía, en cualquier temática y concretamente en cual nos atañe, esta es, bondage, debe de ser aceptada por todas las personas participantes de manera libre y voluntaria, ejerciendo su derecho a la libertad de decisión y por su propia voluntad. Nadie, chico o chica, debe de ser animado, amenazado, coaccionado, chantajeado u obligado a participar de un juego sexual que no sea de su agrado. Esta obligación refiere a ambas partes, tanto a quien acepta realizar la acción de atar como quien acepta la acción de ser atado o atada.
La aceptación de la fantasía debe de realizarse en estado sano y lúcido. Nadie debe de aceptar participar en el juego erótico bajo la influencia de cualquier sustancia, administrada por la vía que sea, que afecte el comportamiento sano de las personas. Dicho claramente, nadie puede participar en la fantasía si alguna de las personas que participa está bajo los efectos de alcohol, drogas u otras sustancias que repercutan o alteren su estado sano y lúcido.
Bondage. Su definición.
Bondage es, sencillamente, aquella fantasía donde las personas encuentran su deseo sexual en la práctica de atar o ser atados a atadas. El bondage es, por sí mismo, un juego erótico, sin ninguna relación con cualquier práctica sadomasoquista a cual nivel sea. Por lo tanto, toda aquella persona que confiesa su atracción por esta fantasía, no significa en ningún momento que busca humillación y maltrato y dominación y sumisión y dolor.
Buscar una aplicación de ataduras en una relación sexual es pretender complementar la vida íntima sexual con cierto morbo, perversidad o picardía. Pero considerar por ello que va a adoptar una conducta obediente, sumisa, disciplinada, etc, es un gran error. Pueden haber personas que eligen el placer mostrando su deseo de ser atados/as; pueden haber personas que, incluso atadas, se muestren rebeldes; pueden haber conductas de todo tipo, salvo cuales se presuponen a los sumisos o sumisas.
Bien es cierto que en el terreno sadomasoquista se usa el bondage como inmovilización del esclavo, pero también es cierto que hay personas quienes disfrutan con el castigo y el dolor, y en ninguno momento quieren ser sometidos a ningún tipo de ataduras.
Por lo tanto, tener bien claro que a una persona que le guste ser atado o atado no es en ningún momento sumiso o sumisa, así como personas que les excite la acción de atar pueden ser considerados amos o amas. La indefensión es la palabra clave como fuente de placer. Dominación y sumisión no les supone ningún deseo sexual.
La acción de atar.
Atar no significa liar las cuerdas en torno a las muñecas de la persona, apretar y ya está. No se debe de apretar jamás. No es necesario apretar para realizar unas ataduras firmes, efectivas y perfectas.
Las ataduras no pueden en ningún momento molestar el riego sanguíneo a cualquier parte del cuerpo. Siempre debe de garantizarse el riego sanguíneo. En caso de apretarse y cortarse el riego sanguíneo, la persona atada percibirá dos sensaciones que, usando como ejemplo las manos, serán un hormigueo en los dedos y la palma y una sensación de hinchazón y dolor. La persona que está procediendo la acción de atar se percatará de este hecho en dos gestos básicamente: los dedos de las manos, los cuales instintivamente la persona atada moverá como quien toca las teclas de un piano, al notar las primeras sensaciones. Y al cabo de poco tiempo la carne tomará un color de violeta oscura, de mayor violencia dependiendo de la opresión de las ataduras. En casos severos, puede incluso apreciarse puntos rojos como manchas de sangre.
Si ocurriera esto, es obligatorio proceder a desatar a la persona inmediatamente. Tal vez no os guste, si sois la persona que estáis procediendo a la acción de atar, pero no es culpa de la fantasía ni de la persona que, depositando su confianza en la pareja de juego, está permtiendo ser atada. Es culpa, única y exclusivamente, de que la persona que está atando no está atenta a las ataduras, ni es cuidadosa ni minuciosa. En caso de no lograr unas ataduras cómodas, sin el objetivo de no poder desatarse la pareja participante de la fantasía, es también culpa de quien ata, por su falta de experiencia y conocimiento.
La paciencia, el gesto de preguntar a la persona atada en todo momento cómo se siente, si le aprieta, si le duele, y la práctica de repetir la fantasía, ayudarán a conseguir esta norma esencial.
Otro aspecto a valorar es el sistema nervioso. Dependiendo de la zona del cuerpo que se vaya a proceder a atar, y esté conforme la persona que vaya a ser atada, se debe de ser consciente de los calambres nerviosos que puedan producirse. Dos zonas a tener mucho cuidado es el femoral y los codos.
Principalmente, de estas dos zonas, los codos es cual nos requerirá mayor atención. Una opresión excesiva en los codos, o aplicar las ataduras sobre una zona sensible, puede cortar el riego sanguíneo, calambres, dolores musculares y nerviosos, así como después, en el momento de desatarse, puede haber dificultades para recobrar el movimiento normal del brazo. Estas razones son suficientes para entender jamás se debe de aplicar las ataduras sobre el mismo codo. Las cuerdas deben de estar un mínimo de tres centímetros (podéis también calcularlo con dedos) por encima del codo. No deben de apretarse de manera excesiva, y para evitar que resbalen podéis asegurarle mediante un trenzado envolvente o mediante cierres de nudos.
Habéis de ser conscientes de que, para atar bien a una persona, no se debe de apretar con fuerza las cuerdas. Lo importante son los cierres, es decir, los nudos de cual forma sean que mantendrán firme la cuerda.
Igualmente, hay posiciones de mayor o menor comodidad. Hay posiciones que pueden soportarse mayor tiempo, y otras posiciones cuyo sometimiento no puede superar un periodo prudencial. El hogtied, por ejemplo, posición habitual y clásica, requiere de su uso cortos periodos de tiempo. La presión de las piernas dobladas, y el impedimento mediante una cuerda a recobrar su posición habitual, y cuya intención el cuerpo por naturaleza establece una lucha diaria, crean una fuerza sobre las muñecas que en poco tiempo acaban limitando la circulación sanguínea. Asimismo, también genera un desgaste muscular en la zona pectoral, dorsal y hombros, cuyo resultado es un cansancio mayor a otras posiciones en menor periodo de tiempo.
Posiciones hay tantas como se os antoje en vuestras fantasías. Algunas serán preferidas por un sector, mientras que otro grupo de personas puede resultar que esa posición no sea en absoluto de su gusto. Todas las personas tenemos preferencias distintas. Por ello debéis de ser conscientes siempre en vuestros juegos tanto de vuestras limitaciones como del resto de las personas. La conversación entre todas las partes participantes es fundamental, así como el respeto y la confianza mutua.
CONSEJOS A SEGUIR
Recordar muy importante:
- Preguntar siempre a la persona, que libre y voluntariamente ha depositado la confianza en vosotros/as para ser atado o atada, cómo se encuentra, si le aprietan las ataduras, si está cómoda, etc. Ante cualquier hecho que le incomode, desatar inmediatamente y volver a repetir el proceso de atar, si lo desease, con mayor cuidado y teniendo en cuenta no ocurrir en las mismas molestias. Las preguntas deben de ser siempre más continuas mientras menos experiencia se disponga, o en relaciones cuya práctica de dicha fantasía sexual sea en sus primeras ocasiones, sin haber todavía un conocimiento suficiente de las preferencias sexuales de los participantes;
- la firmeza de las ataduras, así como el impedimento a resbalar las cuerdas o perder su posición fijada, lo establece los cierres mediante nudos o trenzas. No se debe jamás apretar;
- Tener siempre a vuestro alcance unas tijeras. En caso de cualquier anomalía, como puede ser desde una indisposición física hasta un estado de pánico o incomodidad, proceder a desatar inmediatamente. Si fuera el caso de requerir liberar a la persona con urgencia por el requerimiento del momento, cortar las cuerdas con las tijeras. No hay ninguna duda al respecto;
- Y al igual que decimos para finalizar cada curso, recodar que siempre ¡siempre! las fantasías deben de ser aceptadas, libre y voluntariamente, por todas las personas participantes. Queda terminantemente prohibido obligar, coaccionar, amenazar o chantajear a las personas para la aceptación de una fantasía sexual que no es de su gusto y en contra de su voluntad. La conversación sincera entre ambos es fundamental para encontrar otro juego que se adapte a vuestras características. Y respetar siempre la confianza y el respeto depositado y entregado por parte de las personas que participen en la fantasía.
- Ante cualquier duda, en cuanto atañe a la seguridad, respeto o la misma fantasía, la respuesta siempre es un no rotundo y sin negociación posible.


christie - 26/6/2008 a las 09:10

BOZALES: CÓMO HACER EN CASA UN BOCADO

Estos cursos de bricobondage tienen como objetivo conseguir grandes resultados con muy pocos resultados. Es decir, no es necesario construir ningún taller de carpintería en vuestro propio hogar, y tampoco es necesario comprar una mesa de carpintero. Tal como os he explicado, son grandes resultados con el mínimo recurso.
Este curso, muy sencillo, fácil, rápido y con los detalles justos, os va a orientar acerca de cómo conseguir fabricar un bozal bocado.
Por supuesto, vuestra propia practica y vuestra propia experiencia, van a ser vuestros mejores maestros, y como bien sabéis de nosotros, nunca dejéis la imposición de nadie como maestro. La sexualidad, y vuestra forma de expresar y vivir las fantasías sexuales, son únicamente vuestras, pues os pertenecen por naturaleza, y nadie debe de tratar ser vuestro maestro.
Este curso tampoco ha de ser vuestro maestro, sino tiene como pretensión servir de orientación