Cip - 16/8/2008 a las 13:14
A veces, cuando uno se encuentra ocioso, la imaginación encuentra su
espacio para desarrollarse. La creatividad fluye al encontrarse liberada de
las cadenas que le impone la rutina de lo cotidiano. Es en esas situaciones
donde suelen manifestarse las mejores ideas. Recientemente he tenido
algunos momentos de iluminación.
2 sumisas. Enfrentadas. Cara a cara. Sus cuerpos completamente desnudos, la
plena desnudez siempre conlleva la depilación integral. Cuerpos tocándose,
rozando piel contra piel. Sus manos esposadas, sendos garfios sostienen sus
manos implorando al cielo, en el techo 2 poleas mantienen firmes las
cadenas permitiendo controlar el ascenso.
Sumisas marcadas, como corresponde a todo animal que se ha ganado el favor
de su amo. Sumisas marcadas con aros de pertenencia en ambos pezones y el
clítoris (capuchón, triángulo o el mismo clítoris, dependiendo de su
anatomía).
La clave está en los piercing. El bondage quedó como recuerdo, ya no es más
que un convencionalismo más, la sumisión tiene que evolucionar. Los
piercing en forma de aro, de 1,5cm de diámetro (que no grosor). De esta
manera se unen los aros de los pezones, manteniéndolos muy próximos e
íntimamente ligados. Para el clítoris se utiliza una breve cadena, que los
mantenga muy próximos pero que permita una cierta libertad, es decir, que
no esté tirando permanentemente. Las lenguas de las sumisas unidas mediante
pinzas.
No es bella la imagen?
Como escena estática no está mal, pero nos encontramos en una era dinámica,
así que vamos a animarla. Qué mejor que comenzar por unos suaves azotes? El
culo es el mejor sitio. Azotar y observar la reacción que produce, no sólo
el azote, sino el tirón en zonas tan sensibles que acarreará cualquier
movimiento de la sumisa más allá de lo tolerable. Juguemos con la fusta,
ese divino instrumento. Unas gotas de cera pondrán a prueba su capacidad
para controlarse. Si no son capaces de asumir la disciplina impuesta por su
amo ellas mismas se inflingirán el castigo debido por sus contoneos no
autorizados. Unidas, compartiendo el dolor, y con la posibilidad de
castigarse la una a la otra.
Como broche final 2 vibradores, aplicados justo en la punta, justo en el
clítoris, hasta llevarlas al orgasmo. Convulsionándose entre oleadas de
placer y de dolor.
Esta es la escena #1
ama_marisa - 17/8/2008 a las 09:44
Gracias por esa descripción. Lo imagino en el caso de los sumisos, que es
lo mio.De hecho he tenido suerte en realizar esta idea de un modo muy
similar, atando fuertemente de los testículos entre ellos, jugando a que
cada uno tire del otro, de manera que quien ganara tendria derecho al
cuerpo del otro sumiso. Los resultados son siempre espectaculares. Un beso
esclavo4311 - 17/8/2008 a las 10:03
Bonita fantasia la de los dos.
Es muy bonito hacerlo realidad, espero que cip lo consigas. A marisa ya se
que lo conseguiste, aunque yo no estuviese alli, jejeje.
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